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Un bukkake para ella. el bukkake.
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Intercambios
28-May-2020
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Un bukkake para ella. el bukkake.
Somos una pareja joven y liberal REAL y desde hace años hemos fantaseado con hacer un bukkake. Después de haberos contado los preparativos en "Un bukkake para ella. El previo." esta es la narración de lo que sucedió, que además incluye un premio para vosotros.
Mi nombre es Javi y el de mi novia Mabel. Somos una pareja liberal REAL de 31 y 33 años y vivimos en algún lugar de la costa española. Todos los nombres de esta narración, incluidos los nuestros, son ficticios, pero lo que voy a relatar es completamente real. Si queréis saber un poco más de nosotros o de cómo es ella, os remito al primer relato que escribí hace ya unos años sobre una fantasía común, que seguimos sin realizar. Si algún día escribo una narración ficticia lo diré, pero ahora os voy a contar la continuación del relato "Un bukkake para ella. El previo." y es completamente fiel a lo que pasó una noche de mayo de 2013. Por favor, antes de leer este relato debes leer el anterior para ponerte en situación.



Esto es lo que pasó:



Le dije a Mabel que íbamos a quedar con Luis por la noche. Le conocimos hace un año a través de una popular web swinger. Era mayor que nosotros, nos llevaba más de diez años, pero lo que nos importaba es que nos pareció un tipo muy agradable y morboso, así que quedamos con él. Aquella noche tomamos unas cuantas copas y después de unas cuantas fuimos a su piso, para tomar "la última". Acabamos haciendo un trío con mucho morbo. Pero eso es otra historia...



A Mabel le pareció bien lo de quedar con Luis y no le dio mucha más importancia, así que salimos a cenar, como muchos otros sábados.



Durante la cena estuve bastante pendiente del móvil porque, claro, no había quedado sólo con Luis, si no con tres hombres más y en persona sólo le conocíamos a él. A los demás también les conocíamos a través de la web. Se trata de una web bastante "exclusiva" a la que sólo se entra por invitación y donde las personas pueden poner comentarios sobre otros miembros a los que han conocido en persona. Es un sistema excelente, porque te permite quedar con gente de la que ya tienes ciertas referencias. Aún así, y a pesar de haber chateado también con todos, temía que alguno pudiera a echarse atrás. Entiendo que no es fácil presentarse en casa de un desconocido, donde va a haber otros cuatro hombres desconocidos, para hacer algo así. Todos habían confirmado su asistencia durante los días anteriores, pero no todos habían dado señales de vida ese día y eso me preocupaba un poco.



Al salir del restaurante fuimos a comprar hielo. Íbamos a ser unos cuantos y quería que tomáramos unas copas para desinhibirnos. Así que, de camino, paramos en una gasolinera. Antes de salir de casa había metido en el maletero del coche una bolsa con una botella de whisky y una de ron y con mi cámara Nikon réflex. Nunca la había usado para grabar video, pero era evidente que iba a grabar mejor que mi móvil, y quería tener una buena grabación de lo que pasara.



El punto de reunión era directamente el piso de Luis. Encontramos sitio para aparcar relativamente cerca de la dirección que nos había dado. No era el mismo piso que habíamos visitado un año antes, ya que se había mudado recientemente. Entonces, cuando íbamos a bajar del coche le conté a Mabel que habíamos quedado solamente con Luis, si no que, además, iba a haber unos cuantos chicos más - "¿Cuantos?" - me dijo - "Tres más" - le dije yo. Se puso nerviosa, se rió, me llamó de todo. Aunque hace unas semanas habíamos decidido hacerlo y ella estaba preparada me parecía más morboso que fuera así, de sorpresa.



Fuimos caminando hasta el piso de Luis. Mabel iba con un top, unos leggins negros que marcaban al máximo sus largas y torneadas piernas y ese fantástico y generoso culo y unos zapatos negros de tacón alto.



Nos costó averiguar qué timbre era el correcto, porque las etiquetas estaban desgastadas por el tiempo. Me arriegué y toqué en el que por eliminación me parecía que era el de Luis, pero justo, en ese momento, salió un chico del edificio, abrió el portal y nos dejó pasar. - "Gracias" - le dijimos. Le miré, el nos miró también, y nos dijo - "¿Sois Javi y Mabel?" - "Sí" - nos reímos. Nos dijo - "Yo soy Manu, salía a comprar hielo y unos refrescos, que me ha dicho Luis que no tenía". - "Nosotros traemos hielo" - "Ah, genial, voy a por los refrescos, nos vemos arriba".



Subimos al ascensor y sonreímos. El encuentro fue muy natural y el chico, de unos treinta y pocos, nos dio buena impresión. Al llegar arriba Luis nos recibió muy cordialmente. Le saludamos, tuvimos la típica conversación de cortesía y en cuanto nos dimos cuenta ya habían tocado el portero, era Víctor, otro de los chicos, y en menos de un minuto ya se había presentado en la puerta. Victor era mayor que nosotros, tendría cuarenta y pocos. Parecía muy educado y bastante serio. Todos estábamos un poco nerviosos por la situación, no mucho, porque todos teníamos experiencias swinger, pero a él la verdad es que no se le notaba ni lo más mínimo. Se le veía muy experimentado.



En ese instante llegó Manu y nos dirigimos todos a la cocina para dejar las cosas, organizar las bebidas y demás.



Estando en la cocina Luis me dijo que el cuarto chico le había acidaos hacía una media hora de que había tenido un imprevisto importante y que no iba a poder venir. Ellos dos se conocían previamente a través de la web y al parecer estaban bastante en contacto. Me extrañó que le avisará a él y no a mí, pero supongo que fue lo que le resultó más fácil.



Bueno, era una pena porque "sólo" íbamos a ser cuatro hombres, pero era previsible que alguien fallara. Por lo demás todo parecía ir muy bien.



Nos servimos unas copas, empezamos a beber y a charlar. Contamos unas cuantas anécdotas de nuestras experiencias liberales y eso incluyó muchas risas. Pasadas casi dos horas seguíamos tomando las copas y hablando de forma muy distendida, pero nadie parecía dispuesto a romper el hielo. Eso estaba muy bien porque demostraba que los chicos eran todos muy educados y agradables pero, claro, pasaba el tiempo y alguien tenía que hacerlo. Así qué decidí hacerlo yo. Como no se me ocurrió ninguna forma sutil, dije directamente que no sabía cómo, pero que creía que era el momento de romper el hielo, así pregunté cómo íbamos a hacerlo (muy original). Tras un breve silencio Mabel dijo que iba a ir al baño y que mientras tanto fuéramos nosotros pensando el cómo.



Hábilmente, Víctor dijo que por qué no aprovechaba que iba al baño para volver con menos ropa de la que llevaba y que esa era una muy buena forma de romper el hielo. Ella se rió, cerró la puerta del pasillo y cuando volvió del baño sólo llevaba el top y el tanga. Todos nos quedamos mirándola y rápidamente, sin pestañear, Luis se levantó, apagó algunas luces, se acercó a ella y la besó, agarrándole el culo, mientras los demás mirábamos. Inmediatamente todos nos pusimos de pie y empezamos a desnudarnos, quedándonos en calzoncillos, para después quitarle a ella la poca ropa que le quedaba.



De pronto, en un visto y no visto, Mabel estaba de rodillas frente a Luis, bajando su calzoncillo y metiéndome su polla en la boca. Manu y Víctor aprovecharon para ponerse a ambos lados de Luis y quedarse desnudos esperando a su turno para disfrutar de su boca. Durante los siguiente minutos ella se dedicó a turnarse para chuparle la polla a los tres. Meneaba la polla de uno, se la introducía en la boca, cerraba los ojos y se la chupaba despacio y con delicadeza unas cuantas veces para pasar al siguiente y repetir el mismo proceso.Yo me coloqué detrás de ella para poder observar la escena con claridad y masturbarme. Ver como le chupa la polla a otro hombre es algo que me encanta, y ese momento en el que tenía tres pollas sólo para ella era muy excitante.



Con el transcurso de los minutos fuimos moviéndonos hacia el sofá, donde se pusieron más cómodos. Me quedé de pie observando como jugaban con ella a su antojo, metían sus manos por entre sus piernas, manoseaban su culo y sus pechos. En todo momento estaba asesinada por manos y siempre tenía una polla cerca de su boca para chupar.



La tumbaron boca arriba con las piernas abiertas y las rodillas semiflexionadas. Víctor le metía su lengua en el coño mientras Luis introducía su gruesa polla en su boca ladeándole la cabeza. Manu y yo observábamos la escena de pie mientras nos masturbábamos.



Así estuvieron muchos minutos, turnándose los tres para acariciar su cuerpo, meter la lengua en sus entrañas y disfrutar de su boca y sus labios en sus pollas.



En ningún momento la penetraron por ningún otro sitio que no fuera la boca,ya que así lo habíamos acordado. Quería que todo girara en torno al bukkake, no quería que fuera un gang-bang descontrolado que pudiera durar horas o que incluso alguien pudiera llegar a correrse "sin querer" follando. Quería que fuera algo más o menos rápido y controlado para que todos llegáramos al orgasmo casi de forma conjunta. Pensé que para eso era mejor que el placer procediera sólo de sus mamadas y de nuestras propias estimulaciones manuales.



Cuando llevábamos algo más de media hora de "juegos", estando ella nuevamente tumbada boca arriba, los tres chicos se pusieron a masturbarse muy cerca y al rededor de su cara. Entendí que ese era el momento. Así qué cogí la cámara y empecé a grabar. Parecía que Luis era el que estaba más cerca de correrse porque se masturbaba cada vez más rápido, pero de pronto se detenía, luego volvía a mover su mano más rápido para luego volver a detenerse. No es fácil concentrarse cuando eres el centro de atención. A veces Mabel ladeaba la cabeza y Luis aprovechaba para que se la chupara un poco para, a continuación, seguir masturbándose. Cuando llevábamos así unos minutos, y Manu y Víctor habían aumentando el ritmo, Manu dijo que estaba listo. Yo me había colocado entre las piernas de Mabel para tener una buena visibilidad, Luis estaba sentado masturbandose a un palmo de su cara, a su derecha (mi izquierda), y Manu estaba sentado igual al otro lado.



- "Estoy a punto" - dijo Manu - "Abre la boca" - le dije yo a Mabel, que la tenía entre abierta. - "Más, más" - dijimos entre todos. Queríamos que la corrida fuera a su boca y se desperdiciara lo menos posible. - "Ábrela más" - le dije. Entonces, varios buenos chorros de semen salieron disparados por encima de su boca, entrando dentro de ella menos de la mitad del líquido y quedando el resto alrededor de su boca y resbalando por su mejilla hasta su pelo pelo. El resto del semen si entró en su boca ya que Mabel había sacado la lengua y Manu había apoyado su glande en ella para echar las últimas gotas.



Lo que estaba claro es que era difícil apuntar. En el video de Jamie Huxley, que habíamos visto semanas atrás, ella está de rodillas, con la cabeza girada hacia arriba y la boca muy abierta, así que, en esa postura, le apoyan el glande en sus labios y apuntan hacia dentro de la boca para que no salga nada. Había ido pensado en hacer misma postura, pero al verla tumbada boca arriba con ellos alrededor me pareció una postura muy morbosa, y al ver también a los tres que parecían a punto de correrse no quise arriesgar y alterar la escena.



Lo morboso de esa postura es que, estando boca arriba, estaba más "indefensa". Esto es algo que me excitaba y sabía que a ella le ocurriría igual. Lógicamente, era más difícil que escupiera el semen, que era lo que habíamos previsto. Cuando habíamos fantaseado con esto habíamos dicho que ella iría reteniendo en la boca el semen de todos, pero esta postura se lo imposibilitaba. Es difícil que salga todo como lo teníamos en mente, pero Era evidente que se lo estaba tragando y aportaba también un morbo adicional.



Instantes después de correrse Manu, se puso Víctor en el sitio de éste estaba ocupando. Aceleró el ritmo de su masturbación y en pocos instantes estaba corriéndose, no sin antes haberle vuelto a recordar entre todos a Mabel que abriera bien la boca. Víctor no se corrió tanto, pero casi todo fue para dentro de su boca, apoyando su glande también en su lengua para que el semen discurriera por ella hasta su boca.



Era el turno de Luis, pero parece que le estaba costando un poco. Yo mientras seguía cachondísimo grabándolo todo.



Mabel volvió a ladear su cabeza hacia su derecha para buscar la polla de Luis y metérsela en la boca. Tenía semen por fuera de su boca, en su barbilla y deslizándose por su mejilla izquierda. Se la chupaba así a Luis mientras Manu y Víctor observaban la escena y yo grababa. Supongo que eso ponía más nervioso a Luis, pero qué otra cosa podíamos hacer además de mirar.



Pasados unos diez minutos parece que Luis estaba cada vez más cerca de llegar al orgasmo. Habían cambiado varias veces de postura e hizo que Mabel se tumbara de nuevo boca arriba pero, esta vez, un poco más diagonal y con la cabeza cerca del reposabrazos. Lo que hizo Luis fue sentarse en el reposabrazos del sofá, con los pies apoyados junto a la cabeza de Mabel y apuntó con su polla hacia abajo, directamente hacia su boca.



Me pareció una postura genial para ver mucho más claro y más de cerca cómo entraba el semen directamente en su boca, así que corriendo, volví a coger la cámara, me puse frente a él y le di a grabar. En ese momento Luis llegó al orgasmo y Mabel, con la boca bien abierta, recibió un espeso chorro de semen que se deslizaba lentamente desde el glande de Luis, que estaba a escasos centímetros sobre su cara. Varios pequeños y densos chorros salieron hasta que no quedó mucho más pero Luis, hábilmente, se escurrió el glande, cayendo lentamente un último y pastoso chorro, para que Mabel no desperdiciara ni una sola gota. Eso debió pensar ella que, automáticamente, se estiró para enganchar su polla con la boca y succionar lo poco que pudiera quedar. La escena fue deliciosa.



Sólo quedaba yo, que no había parado de masturbarme salvo cuando sostenía la cámara. Así qué rápidamente le pasé la cámara a Víctor para que grabara la escena final. Corrí a ponerme en la misma posición que había utilizado Luis, me senté en el reposabrazos, acerqué mi polla a su boca y procedí a descargar mi muy abundante corrida. Varios chorros salieron disparados con gran potencia hacia su boca, y aunque alguno cayó por sus mejillas, fue una gran cantidad de semen el que descargué. Fue el gran colofón de la lluvia de semen a la que la habíamos sometido con gran placer, tanto para nosotros como para ella, que había tragado cada gota de lo que habíamos depositado en su boca.



Me incorporé, ella hizo lo mismo y nos relajamos todos. Fuimos desfilando al baño, ella la primera, para asearnos y terminamos la velada charlando los cinco, en pelotas.



Pasados unos veinte minutos así, tumbados en el sofá, empece a acariciaría con alevosía, delante de ella mientras seguíamos hablando.



Me había quedado con ganas de más y creo que ellos también, pero viendo la reacción poco receptiva de Mabel comprendí que estaba cansada, se lo pregunté y sí, le apetecía terminar por hoy. Era normal. Era muy tarde y habíamos tenido suficiente por esa noche. Especialmente ella, claro.



Así que nos vestimos, nos despedimos cordialmente de todos y nos fuimos a casa, agotados, donde nos quedamos dormidos, desnudos entre las sábanas, casi de inmediato.



En este punto hubiera podido terminar esta humilde narración de lo que ocurrió esa noche, pero quiero finalizar con un detalle muy importante y un regalo para vosotros.



El detalle: a la mañana siguiente, cuando hubo un atisbo de luz nos despertamos y echamos un polvazo espectacular porque, y los que sois swingers como nosotros lo sabéis perfectamente, lo mejor de compartir una experiencia liberal con tu pareja no es la experiencia en sí misma. Lo mejor, con diferencia, es rememorar esa experiencia con tu pareja y disfrutar de ese recuerdo practicando sexo con ella.
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