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Desengaño amoroso
Author: 
Infidelidad cornudos
30-Mar-2020
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5.00/1
Desengaño amoroso
Un joven vuelve a casa desde su despacho a buscar unos papeles y se encuentra a su mujer follando con un antiguo novio y dándole su culo, que a él siempre le negaba...
Esta historia está muy mal redactada, por lo que os pido disculpas antes de empezar. Es una historia real que empezó de una forma irreal.

Mi nombre es Alberto y por fin me he decidido a contar lo que me pasó hace un par de meses. Esa mañana mientras me arreglaba y duchaba comprobé que mi mujer (Lidia), se había levantado antes que yo y se había arreglado demasiado para ir a comprar. Sin darle mucha importancia acabé mis quehaceres y me fui camino al despacho.

A mitad de camino comprobé que me había dejado en el despacho de casa unos papeles y decidí volver a buscarlos. Al entrar en casa pensando que no habría nadie y que disponía de una mañana bastante relajada, busqué una película que tenemos grabada ella y yo follando sin complejos y me la puse en el vídeo. Me pareció oír algo en el piso de arriba y bajé el volumen de la tele (vivimos en una casa de dos plantas) y me quedé quieto, intentando escuchar algo más. Suponiendo que no podía ser Lidia pues esta se encontraba de compras, subí con mucho sigilo esperando encontrarme cualquier cosa excepto lo que me encontré.

Cuando llegué a la planta superior, las voces se aclararon y distinguí una de ellas, la de mi mujer que junto con otra que no podía identificar pero reconocía, hablaban de viejos tiempos, en un tono muy relajado y sentados en la cama de matrimonio. Eso me extrañó mucho, pues no es una habitación de matrimonio lugar muy apropiado para conversar. Sin decir nada, entré en una sala contigua que utilizo como despacho en casa. Salí a un pequeño balcón que une las dos estancias y me escondí tras las cortinas de nuestra habitación (al estar en verano todas las ventanas estaban abiertas). Cuando lo vi lo reconocí al instante. Era un exnovio compañero de trabajo que hacía tiempo había tenido que irse a un pueblo de los alrededores a trabajar y desde entonces sólo se habían visto en alguna cena de trabajo cuando se juntaban para ir a cenar todos los compañeros y excompañeros. Me quedé petrificado cuando oí que le decía lo apenado que estaba porque su relación no hubiese funcionado y lo mucho que la estaba echando de menos desde su ruptura hacía ya mas de 2 años. De repente observo que le coge la mano y se la besa y acto seguido le da un beso en la boca. En un principio lo separa pero él le insiste. Oigo como Lidia le dice lo mucho que me quiere y lo feliz que es conmigo. La vuelve a besar y le empieza a morder la oreja y el cuello (cosa que los dos sabemos que la vuelve loca) y empieza a acariciarle las tetas por encima de su camisa. Ella pone su mano sobre sus piernas y le deja hacer. La respiración de mi mujer se va acelerando a cada mordida y lametazo que él le da en el cuello. Cuando me doy cuenta veo la mano de mi mujer empezar una serie de caricias lentas pero decididas sobre su polla. Entre los gemidos roncos de ella, las caricias que le estaba dando en las tetas y la mano de mi mujer sobre su ya abultado paquete Pablo se decide a pasar al siguiente paso. Comienza a desabrochar los botones de la camisa lentamente y sin dejar de morderle el cuello le saca las tetas por encima de los sujetadores. Pablo le comenta lo mucho que las ha echado de menos y que aun después de 2 años, siguen estando igual de grandes (gasta una 105 de sujetador) e igual de duras (lo mío me había costado. Hacia 1 año se las había operado para recuperar su autoestima ya que decía que se le habían descolgado y no se gustaba). Empezó a lamerle un pezón mientras que con sus dedos apretaba el otro. Se las apretaba y chupaba como si en ello le fuera la vida y ella seguía ronroneando y acariciando su entrepierna. Desde mi posición veía perfectamente cómo le devoraba las tetas. Mi respiración sé hacía cada vez más rápida y mi cabeza dudaba entre salir de mi escondite y romperles su bello momento o seguir detrás de las cortinas. Opté por lo segundo. La mano de Pablo se desliza desde el pezón que apretaba y se posa bajo las faldas de mi mujer. La respiración de ella se hace más intensa cuando él empieza a acariciarle por encima de las bragas su ya, supongo, húmedo coñito. Le retira las bragas, y sin quitarlas, le pasa la lengua por su ya mojado coñito. Lidia le hecha una mano y se separa las bragas para facilitarle la chupada. Es una escena increíble. Ella con las bragas puestas y él lamiéndole el coño. Así están como cinco minutos, comiéndole el coñito De un tirón le baja las bragas a la altura de los tobillos y ella separa rápidamente las piernas, permitiendo así que sus caricias abarquen la mayor parte de su coño. Cuando retira la mano del coño para ayudarla a recostarse veo lo mojada que está. Los rayos de sol reflejan su humedad. Sus labios están completamente separados y el clítoris asoma su cabeza exigiendo alguna atención. Cuando la tiene totalmente estirada, vuelve a su quehacer con las tetas, lamiendo y succionando los pezones y restregando su rodilla por el ya empapado coñito de mi mujer. Sus gemidos aumentan de tono y el arqueo de su espalda es ya bastante seguido y cada vez más largo. Sigue lamiéndola y comienza a descender por su barriguita, parando en su ombligo para juguetear con la lengua. Ella, mientras tanto, se acaricia el clítoris de una manera muy sensual y calmada. Se lo ofrece para que lo lama. Pablo lame el dedo y sigue bajando. Cuando llega a su almejita y le da dos chupadas al clítoris, Lidia se corre como pocas veces la había oído hacer. Entonces se incorpora lo separa, lo estira en la cama, y con la boca le quita el cinturón y le baja los pantalones. Empieza a lamer la punta del capullo que asomaba entre sus calzoncillos. Esta vez con las manos le quita del todo los calzoncillos y deja caer sus bragas que aín seguían paradas en los tobillos de ella. Cuando se retira para quitarse la falda veo algo que me deja de piedra. Pablo ya sin bóxers se acaricia la polla y puedo verla en todo su esplendor. Realmente me deja impresionado. Debería medir unos 27 ó 28 cm de largo y unos 5 cm de ancho o más. Yo soy algo más normal, 20 x 4. Créanme, era algo realmente descomunal, rozando la exageración. Me recordaba la polla de un caballo. Cuando Lidia ya desnuda, se monta encima de esa polla y sin metérselo, se acaricia y presiona el clítoris con ella, alargando el rato de placer y corriéndose. Ahora se oyen claramente los gemidos de ella porque esta alcanzando su primer orgasmo. Pablo se da cuenta y le mete dos dedos mientras que con el dedo gordo le acaricia el agujero del culo. Lidia en ese momento tiene dos orgasmos seguidos (ella es multiorgásmica), y lejos de enfriarse se calienta más. Pablo se levanta y le pone la punta de su polla en el agujerito y le mete el capullo nada más. Así juega con ella durante unos segundos sacándolo y metiéndolo hasta que ella le grita que se la meta de golpe y de una vez porque no aguanta más y quiere volver a correrse, a lo que él sin darle tiempo a que acabe de hablar se la mete de golpe arrancándole otro orgasmo y unos gritos que yo nunca pensé que podía hacer Lidia. La coge y la pone a 4 patas y le sigue comiendo el coño pero ahora es por el culo por donde mete dos dedos. A mi nunca me deja que la encule dice que le duele mucho pero a ese cabrón le dejaba hacer de todo, aunque no creía que se dejase encular por ese trozo de carne. Pablo deja caer saliva en sus dedos y en el culo de Lidia y le mete un tercer dedo. Pablo se saca la polla y se la da a chupar otra vez. Lo que a mí antes me parecía que se la estaba engullendo no era así sólo se metía en la boca un tercio de polla porque no le cabía más. Cuando Pablo saca la polla de su boca esta reluce al sol como si fuera un lingote de oro. Y nooooooo la pone en la entrada de su culo y empieza a apretar suave pero con decisión mientras la puta de mi mujer se acaricia el coño. Cuando acaba de meterla (sólo unos 20 ó 25 cm) empieza a bombearla. Los gritos de Lidia y de Pablo son totalmente audibles (me imagino) para el resto de vecinos. Lidia no para de correrse hasta el punto que creo que le va ha dar un infarto. Pablo saca su polla del culo de mi mujer y se corre en su culo y su espalda, su pelo, su nuca, aquello era un torrente de leche que sólo hacía que salir e inundar todo lo que tocaba. Nunca había visto una corrida tan larga y con tanta leche. En ese momento fue cuando me di cuenta que acababa de correrme yo, al notar mi semen caliente y viscoso resbalar por mi pierna. En todo ese rato la había tenido muy dura pero me corrí sin tocármela, estaba muy pendiente de lo que pasaba en aquella habitación). La puta de mi mujer lamió su polla hasta dejarla limpia. Él aprovechaba para acariciar sus tetas. Por sus labios resbalaban gotas de semen que caían en la cama. Su vello púbico, estaba totalmente manchado de semen. Y la limpieza que le hacía con la boca dio por fin sus frutos. Aquella enorme polla empezó a crecer otra vez. Y Lidia al darse cuenta aceleró sus chupadas. Pablo la retiró la puso de pie y se la clavó sin contemplaciones en el coñito. En ese momento ya no pude mas. Salí de mi escondite, ya desnudo, y le puse mi polla en la boca. Su susto fue descomunal, pero al ver que no decía nada y apretaba mi polla contra su boca, la abrió y comenzó a chuparla con glotonería. Pablo se quedó blanco al verme. Por respuesta le ofrecí una sonrisa que le tranquilizó e hizo que continuase con su penetrada. La follamos los dos. Hicimos con ella todo lo que nos pedía y algo que nos apetecía a nosotros y por fin al cabo de dos horas Pablo se marchó. Sin comentar nada me fui al baño a ducharme y entonces entró ella. Su cuerpo era un mar de sudor y semen y brillaba con la luz. Me comentó lo destrozada que estaba y lo mucho que le dolía la almejita y el culo y se metió en la ducha conmigo. Allí follamos dos veces más (Ella no se atrevía a negarme nada) y cuando salimos me vestí hice mis maletas, y salí de casa. Ahora vivo en un apartamento con dos compañeras, muy abiertas a todo pero sin ningún compromiso. Me comentaron que ha vuelto con Pablo pero que no les va muy bien y están pasando una crisis. A mí me ha llamado un par de veces para hablar pero aún no estoy preparado para eso y no he contestado.
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