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Quiero ser cornudo (capítulos 5 y 6)
Author: 
Infidelidad cornudos
19-Mar-2020
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Quiero ser cornudo (capítulos 5 y 6)
Continua la historia
CAPÍTULO 5: NANDO OTRA VEZ


20 minutos después, Nando pudo escuchar como las llaves abrían la puerta del piso.

Cuando Lidia entró al salón, se encontró a Nando, desnudo y con su pene erecto. Su vista se desvió hacía aquel pene, pero su mente regreso al pene que hacía apenas unos minutos había tenido entre sus dedos.

Aquel pene grande, gordo, caliente, que palpitaba en su mano y no tenía nada que ver con el pene que ahora tenía delante de sus ojos.

- ¿Y pues? – dijo Nando interrumpiendo sus pensamientos - ¿ Que habéis hecho?

Lidia se lo miró con lástima. Por algún motivo tenía la sensación de desazón. Su marido no era feo, de hecho era un hombre atractivo, inteligente y con éxito en la vida, pero ahora lo veía pequeño. Si, aquella era la palabra. Pequeño. No hacía ni media hora, sus manos acariciaban un pecho fuerte y musculoso. Había sentido su respiración, el latir de su corazón. Y ahora se encontraba ante un hombre al que quería mucho pero que le pareció…. pequeño.

- ¿Que quieres oír? Una historia que satisfaga tus fantasías o la verdad.

- La verdad – respondió Nando convencido.

- Pues la verdad es que tenía intención de mentirte. Hacerte creer que algo había sucedido para que de una vez por todas te olvidaras del tema, pero… la verdad es que algo ha sucedido.

Y se lo contó todo. Con todos los detalles. Sin olvidar nada y sin añadir nada. Y cuando terminó, Nando escupió un espeso chorro de semen que fue directamente a la cara de Lidia.

- Entonces, ¿si no te hubiera llamado e interrumpido el momento, habrías acabado follando con Miguel? - preguntó Nando por enésima vez.

- Es posible - respondió Lidia, también por enésima vez.


******

Las siguientes dos semanas, pasaron tan rápido que ni siquiera fueron conscientes de ello. Durante aquellos días, hicieron el amor cada día, y siempre, Nando, después de mirar una y otra vez las fotos, le hacía la misma pregunta.

Por su parte Lidia, no le contó la sensación que tuvo nada más entrar en su casa y encontrarse a Nando desnudo. Aquella sensación de pequeñez.

Era una sensación extraña porque no se refería sólo al miembro. Que también. Sino al hombre en sí. Y aquella sensación no había desaparecido del todo.

Cada vez que le agarraba el miembro a Nando se sentía transportada al apartamento de Miguel. Cada vez que la abrazada, que la desnudaba, que le lamia el sexo y la poseía, se sentía transportada y poseída por aquel calor ardiente.

Por su parte Miguel, intento contactar varias veces con Lidia que, finalmente, cuando vió que ignorándolo no resolvería el problema, le contestó con un escueto mensaje, pero que Miguel respeto.

[Lidia] Perdona que no te haya contestado hasta ahora.

[Lidia] Ya sé que es muy injusto. Yo te puse el caramelo en la boca y te lo quité abrúptamente. Pero necesito unos días para pensar. Lo que sucedió en tu casa me ha afectado mucho.

[Lidia] Necesito tiempo para reflexionar y ordenar ideas. Por esto te pido por favor que no insistas mandando mensajes. Cuando crea que esté suficientemente centrada te responderé.

[Miguel] [Emoticono llorando]

Luego durante unos segundos apareció el mensaje “…. escribiendo”, pero al final desapareció sin que Lidia recibiera ningun mensajes.

******

Los siguientes días fueron muy extraños para Lidia; ya que todas las noches se acostaba agotada después de un largo día de trabajo, pero apenas cerraba los ojos, su cuerpo se erizaba con la presencia de Miguel, que se acercaba, la besaba, y la acariciaba lentamente. Notaba su calor, su humedad, su respiración acelerada y, justo en el momento en que, con una mano, acariciaba el firme y depilado pecho de Miguel y con la otra agarraba con fuerza su miembro, irremediablemente, sonaba el despertador.

Se despertaba con la mano apretada sobre su húmedo sexo y no podía evitar empezar a masturbarse.

Este sueño se repitió, una y otra vez, durante casi un mes y cuando ya empezaba a preocuparse, poco a poco fue desapareciendo.

Por su parte, Nando, estaba encantado. Durante aquel mes follaron casi cada día. Lidia estaba más receptiva que nunca y aceptó sin demasiados impedimentos fantasear con Miguel.

- Dímelo otra vez – dijo Nando mientras penetraba a cuatro a Lidia

- ¿el que?

- Ya sabes. Eso. ¿Quién te está follando?

- Tu

- No. ¿Quien te está follando?

- Miguel

- Si. Dímelo.

- Ahhhh. Miguel …. Ahhhh – jadeaba Lidia

- ¿Cómo tengo la polla?

- Ahhh.. enorme….. así follame…. Ahhhh …. Es el doble que la de mi marido….

- ¿Y que es tu marido?

- Ahhhh… mi marido…. Le quiero…. Es mi amor….

- ¿Pero que es? Dímelo

- Un cornudo ….. ahhhhhhh…. Así fóllame duro

Y apenas decía la palabra “Cornudo” Nando se corría llenando de semen la vulva de Lidia pero dejándola inebitablemente insatisfecha.

*****


CAPÍTULO 6: LA VISITA INESPERADA

Con el pasar de los días, Lidia recupero la normalidad, aunque cada vez que hacían el amor con su marido tenía la sensación de que faltaba algo.

Era otoño y con el ritmo de trabajo y el frio la lívido de la pareja bajó bastante. Eso le dio un respiro a Lidia. En cierto modo, parecía que Nando había olvidado sus fantasías, o que con lo que había conseguido ya había tenido suficiente, al menos, durante aquellos días dejó de insistir y rememorar el encuentro con Miguel.

También parecía que se había olvidado de las conversaciones entre Lidia y Miguel por Skype, porque ya no pedía continuamente si había recibido mensajes ni insistía en que contactara con él.

Y cuando más tranquila estaba, sucedió algo totalmente inesperado.

Aquel jueves, como cada día, Lidia, tomó el autobús a las 9:45 dirección a la gestoría de la que era empleada. Como cada día llegó a su despacho a las 9:00 de la mañana y tomó un café mientras encendía el ordenador. Como cada día se organizó el horario en función de las visitas de los clientes de su cartera, pero aquel día, le llamó la atención una cita programada para las 12:45 con un tal Miguel Sánchez, responsable de una empresa llamada Josymi SL dedicada al desarrollo de juegos online.

Era un cliente nuevo, no le sonaba ni el nombre del responsable ni el de la empresa, así que se dedicó a sus tareas habituales sin prestarle más atención. Aquel día tenía que responder varias consultas sobre Hacienda y cumplir con dos visitas de clientes “complicados”. De estos que siempre ponen pegas a todo, ponen en duda tus recomendaciones y cuando, al no seguirlas, se meten en problemas te lo echan en cara.

Así que cuando se hicieron las 12:45 estaba especialmente cansada, disgustada y asqueada. La última visita había sido un infierno y le faltó poco para llamar a seguridad y echar al cliente de su despacho.

Cuando le informaron de la llegada de la visita, pidió un par de minutos, cerró los ojos, se relajó todo lo que pudo, y cuando llamaron a la puerta, tomó aire, y la abrió con renovadas energías.

Pero nada más abrir la puerta se quedó completamente paralizada. Miguel Sánchez, el responsable de Josymi SL, no era otro que su Miguel, el atractivo Miguel con el que había chateado y tenido una cita apenas dos meses atrás y con el que había estado soñando día sí y día también.

También Miguel se sorprendió. No se lo esperaba, pero tardó menos en reaccionar y le ofreció la mano:

- Hola li..., soy Miguel Sánchez y vengo en representación de Josymi SL para contratar los servicios de gestoría de su compañía.

Inteligentemente, delante de la secretaria, simuló no conocerla; tampoco se atrevió a llamarla por su nombre, ya que en el último momento se le ocurrió que tal vez fuera un nombre falso.

Pronto Lidia, se recuperó de la impresión, pero aun tartamudeando dijo:

- Adelante Mig... gguel Sa-sánchez. Tome asiento – dejó que entrara, le ofreció una silla y se sentó enfrente de él.

Ya solos, Miguel se atrevió a ser más familiar.

- Vaya sorpresa Lidia. Porque…. En realidad ¿te llamas Lidia?

- Si – respondió con un hilo de voz

- Vaya coincidencia. No salgo de mi asombro. Bueno, esto hay que celebrarlo. Pero antes, dime, ¿Qué ha sido de ti estos meses? No insistí en mandar mensajes porque me lo pediste así, pero me moría de ganas de charlar contigo.

- Perdona Miguel, pero este no es el sitio para hablar de esto. Si te parece, nos centramos en el aspecto profesional de esta entrevista, me explicas a que se dedica tu empresa, que tipo de gestión estás buscando y yo te informaré de los servicios que ofrecemos y las tarifas. Luego.... – hizo una pausa larga – si te parece bien a la 1:30 salgo a almorzar – hizo otra pausa – si... si... si quieres comemos algo y charlamos un poco.

La entrevista no fue larga. Miguel junto con otro socio llamado José Plaza habían fundado hacia un par de años una empresa de desarrollo de juegos online. De sus nombres se formó el nombre de la empresa Josymi (José y Miguel) y afortunadamente, habían logrado que uno de sus juegos triunfara y estaban facturando bastante dinero. De modo que lo que había empezado como una empresa con pocas perspectivas de éxito, se había convertido, de un día para otro en un negocio muy rentable.

Tenían que crecer, contratar personal, buscar oficinas adecuadas y tratar con la fiscalidad del estado del modo más beneficioso posible, vaya, pagar el mínimo de impuestos posible.

A la 1:23 se despidieron formalmente y Miguel se fue al restaurante acordado para esperar a Lidia que no tardaría mucho en salir. Decidieron hacerlo así, para evitar ser vistos por los compañeros y que al verlos salir juntos pudieran malinterpretar sus intenciones.

Cuando Lidia salió hacía frio y lloviznaba. No tenía ni abrigo ni paraguas así que corrió junto la pared hasta llegar al restaurante y entrar de un brinco. Cuando entró estaba jadeando y nada más levantar la vista vio a Miguel esperando en la barra a que le asignaran una mesa.

Se saludaron con dos besos justo cuando un camarero les indicaba el camino a seguir.

Ambos estaban nerviosos y se notaba que les costaba empezar la conversación, de modo que esperaron a recibir la carta y pedir. Lidia pidió una ensalada con queso de cabra mientras que Miguel optó por el menú del día.

Mientras esperaban sus platos, Miguel fue el que rompió el silencio:

- ¿Y pues? ¿Qué me cuentas?

- Nada especial.

- Bueno, ¿tu estratagema funcionó? Nando, umm… ¿se llama Nando verdad? ¿Dejó de insistir?

- Si, si, se llama Nando y la verdad es que ahora parece que sí. Bueno, el primer mes fue de locura, me pedía continuamente que se lo contara, una y otra vez, pero luego ha aflojado un poco. De hecho hace un par de semanas que no me ha pedido nada al respecto.

- ¿Pero que le contaste? ¿Te inventaste una buena película?

- No. Al final le conté la verdad.

- Vaya – se sorprendió Miguel – creí que tenías intención de exagerarlo todo.

- Pues no hizo falta. Aquel día todo se me fue de las manos.

- Pero si no hicimos nada….

- ¿Nada? A tenerte desnudo delante de mi, con la... La... la eso... joder... la polla en mi mano... ¿a eso le dices nada? – dijo bajando la voz hasta terminar casi susurrando.

- Bueno, visto así.. pero no hicimos nada más, no me masturbaste, no follamos, apenas si te toque un pecho. Y cada noche sueño contigo.

- Y yo – respondió Lidia sin querer. De hecho se dio cuenta apenas hubo pronunciado las palabras, pero ya era tarde. Miguel lo había oído perfectamente.

Les sirvieron los platos y por unos momentos, se centraron en ellos olvidándose de la conversación.

- ¿Por qué cada vez que tengo la sensación de llegar donde deseo… alguien nos interrumpe? – Dijo obligando a Lidia a sonreír sinceramente.

- El destino – Contesto sarcásticamente.

Lidia comió rápido porque apenas tenía una hora comer y solo en llegar y esperar su plato ya había pasado la mitad. Así que la conversación no dio para mucho más.

Tan rápido como había venido, Lidia, se fue, despidiéndose de Miguel con dos besos y echando a correr para no llegar tarde a su siguiente cita.

*****

[Miguel] Me ha hecho mucha ilusión volver a verte.

Miguel rompió el silencio de su conversación Skype que duraba desde los días posteriores a su primer encuentro.

[Lidia] Y a mí. Aunque como te dije continúo deseando ser fiel a mi marido.

[Miguel] Sentir tu ardiente pecho en mi mano...

[Miguel] Tu respiración tan cerca de mi...

*****

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Has repetido el capítulo 4. A la espera de que nos pongas el 5, gracias.
22-Mar-2020
Tienes razón Joserom... ya lo he arreglado con los capitulos 5 y 6
23-Mar-2020
2 published reviews