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Engaño
Author: 
Dominación
22-Jan-2020
124
Engaño
Me invitan a un fin de semana de sexo y no se porque.
Hace tiempo que me ocurrió esto y nunca lo he contado a nadie, aunque sé que quien me engañó podría leer esto y querer encontrarme, no puedo guardármelo por más tiempo.

Yo era un chico con trabajo, sin mucha vida social pero con las ideas claras, vivía en un piso alquilado y trabajaba en una oficina, era una de esas oficinas dividida en pequeños cubículos, mi trabajo era pasar datos que me llegaban en papel a una base de datos en un ordenador. Si, tal vez era aburrido, pero no pagaban mal y parecía que tarde o temprano algunos podíamos optar a puestos en otras ciudades más interesantes. Buf!!!, me estoy liando, la cuestión vino cuando una compañera de trabajo se acercó a mi cubículo y me preguntó si podía acompañarla ese fin de semana a una fiesta de amigos, yo le dije (medio tartamudeando) que no conocería a nadie y que no sabía. Sandra, que así se llamaba, insistió, sus cabellos morenos y rizados le caían en cascada, daba como pequeños saltitos que hacían que sus pechos diesen pequeños botes que estaban hipnotizándome. Sandra dijo que no tenía pareja y que sus amigos murmurarían de ella, y que lo pasaría mal todo el fin de semana si no conseguía que un chico le acompañase ese fin de semana.

Yo estaba dudando, ella me dijo que se encargaría de todo, que me lo pasaría bien y que quien sabe igual salía de allí con pareja. En ese momento pensé que tal vez tenía una oportunidad con ella, llevaba meses pensando en cómo le diría que si saldría conmigo y de repente me pide ir con ella un fin de semana haciéndome pasar por su novio. Era como si me hubiese tocado la lotería, Sandra estaba buenísima!!!.

Le dije que sí, pero ya estábamos a jueves y ella contestó que no me preocupase por nada, que mañana viniese al trabajo como siempre y que nos iríamos al salir del trabajo a las tres de la tarde, en su coche. Yo le pregunté si tenía que llevar ropa y ella me dijo: “tú mismo, cariño”.

Esa noche no dormí.

Al día siguiente, al terminar el trabajo Sandra me estaba esperando en su coche, metí mi maleta en el asiento de atrás y subí en el asiento del copiloto; ella estaba radiante, yo nervioso. Me dijo que me tranquilizara que me lo pasaría bien. Condujo durante una hora por la autopista como si le persiguiera toda la policía del país, creo que la aguja del cuenta kilómetros no bajo de los 150 kilómetros por hora, después nos metimos por una dos hombres carretera secundaria y por un camino de tierra; hasta que por fin llegamos a una casa enorme rodeada de árboles muy altos y un muro de unos dos metros de altura, la verja de la puerta era antigua y enorme. Al llegar a ella dos hombres la abrieron y pasamos con el coche. Sandra bajo del coche y yo hice lo mismo, estábamos en un jardín con una carretera que hacia un círculo de tierra amarilla, era la entrada a la casa.

Pero Sandra no se dirigió a la puerta de la casa, sino que fue directamente a los hombres que nos habían abierto, eran enormes y estaban muy musculados, vestían con pantalones vaqueros y camisetas ajustadas blancas. Sandra les entrego un sobre y uno de ellos lo abrió, lo leyó y seguidamente asintió con la cabeza. Después este mismo hombre me indico con la mano que le acompañase, yo me quedé perplejo, que pasaba? Sandra rápidamente se volvió hacia mí y me dijo: “a que esperas cariño?, ve con el yo me ocupo de la maleta”.

Seguí al hombre por un lateral de la casa, supongo que algo quería enseñarme, tal vez Sandra iba a ver a sus amigas y quería que yo me tomase una cerveza con los novios de ellas en el jardín de atrás, no sé.

El caso es que cuando llegamos al lateral del edificio, el hombre se paró y abrió una puerta de madera y me indico que le siguiera, yo entre y vi que había dos hombres más vestidos igual que él y con su misma musculatura, esto ya me acojonaba. La habitación no era muy grande y sólo tenía una silla de madera en una de las paredes; otra puerta, esta de metal, era la una salida además de por la que había entrado. Uno de ellos me empujo suavemente haca la silla y me dijo que me quitara toda la ropa y la dejase sobre la silla. Yo dude y eso sirvió de excusa para que uno de ellos me diese un puñetazo en mi estómago que casi me hace vomitar hasta la primera papilla, después de eso no me lo pensé y me desnude completamente, después uno de ellos me cogió por el cuello y me llevo al cuarto que había tras la puerta metálica; este cuarto era algo más oscuro pero se distinguía casi todo, era enorme y casi a unos 3 metros de donde estábamos había unas duchas colgando del techo, una chica vestida con una bata blanca de enfermera pero sin ningún distintivo se acercó y me dejo sobre la mano un tarro con una crema amarilla pálida, acto seguido que dijo que me la untase por todo el cuerpo de cuello para abajo. Creo que debí dudar demasiado porque me lleve otro puñetazo en el estómago. No tarde en untarme la crema en todo el cuerpo, poco después sentí como si la piel empezase a quemarme, cuando empecé a hacer gestos de que algo me quemaba, pues no me atrevía a decir nada con el bruto que me acompañaba, la chica se acercó y me indico que me pusiese debajo de la ducha, el agua cayo fría, que digo, helada en un principio me alivio de la quemazón que me había provocado la crema pero poco después empecé a tiritar y la chica me dijo que saliera. Fue en ese momento cuando el hombre me inyectó una inyección que en poco tiempo me dejo medio atontado, después me cogió del antebrazo y me llevo a una silla metálica donde me dejo como si fuera un fardo. Allí dos chicas también vestidas de enfermeras se acercaron y empezaron a untarme una crema en la cara y me colocaron algo en la cabeza que me hizo daño como si me pincharan la cabeza. Después me quitaron la crema de la cara y me agujerearon las orejas. Después se fueron y el hombre volvió por mí y me cogió del antebrazo, me llevo a otro lado donde me ato a unas argollas del techo.

Poco después las chicas se acercaron con unos maletines y sacaron unas jeringas enormes y empezaron a pincharme en el pecho y en el culo, era terrible, docenas de pinchazos hicieron que perdiese el tacto en dichos lugares, poco después me desmaye.

Cuando desperté estaba sobre una mesa metálica, con un dolor punzante en mi entrepierna, me lleve la mano a ese lugar lo que di un respingo por el dolor, volví a tocarme abajo y note por el tacto que mi pene estaba atravesado por un aro que lo empujaba hacia atrás por estar este aro enganchado a otro que solo sobresalía un poco de mi cuerpo a pocos milímetros de mi ano. ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde me había metido Sandra?.

Enseguida me di cuenta que también tenía tetas y un culo más grande, no terriblemente grande pero si algo mas grande que antes, no tenía pelo en ninguna parte que viese o tocase. Y tenía pendientes en mis orejas, ¿Qué estaba ocurriendo?
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