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Lo amo, pero no pude controlarme...
Author: 
Infidelidad cornudos
12-Oct-2019
271
Lo amo, pero no pude controlarme...
Una historia real en la que el amigo de mi esposo me dio lo que no recibía hace mucho tiempo...Lo amo, pero no pude controlarme...
Hola a todos, mi nombre es Melisa, tengo 28 años y estoy casada hace 3 años con mi esposo Ricardo que es mayor que yo por 2 años. Soy una mujer de pelo ondulado castaño, de estatura mediana, mis senos no son muy grandes pero mi culo lo compensa todo; mis medidas son 75-61-92. Mi apariencia es una mezcla entre tierna y sexy, dependiendo de la vestimenta que llevo puesta.

La relación con mi esposo siempre fue normal, sin muchos sobresaltos, algunas peleas de pareja pero nada fuera de lo común. En cuanto al sexo el panorama es un poco diferente: al comienzo de la relación me dejaba coger regularmente, pero después de un tiempo opté por dejar de hacerlo hasta el matrimonio. Al principio fue muy difícil de acostumbrarse para los dos, pero después de un tiempo ya se volvió en algo normal y hacíamos todo, excluyendo la penetración. Ricardo se volvió experto en penetrarme con sus dedos y chupándome el coño, siempre lograba hacerme gemir hasta llegar al orgasmo; por otro lado yo me convertí en una experta en masturbar pollas ya que era la única manera de satisfacer a mi esposo. Sin embargo había días en los que no le bastaba una paja, entonces me recostaba boca arriba sobre la cama, él se subía y se sentaba sobre mis pechos y poco a poco acercaba su polla hasta mi boca, la dejaba sobre la comisura de mis labios, hasta que yo abría la boca y empezaba a mamarle la polla. Al principio no me gustaba hacerlo, solo lo hacía para darle placer a mi esposo, pero después de un tiempo empezó a gustarme, empecé a sentir placer con una polla apoyada en mi cara la cual yo tenía que mamar sí o sí. Empecé a sentir unas ganas extrañas de ser dominada, de que mi esposo se corra en mi boca y en mi cara y así poder degustar el sabor del semen de un hombre. Pero eso nunca pasó, él se corría en mis senos o en mis manos cuando lo pajeaba, yo me corría con sus dedos en mi coño y así fueron pasaron los años hasta el matrimonio.

Cuando nos casamos nada cambió, yo seguía y sigo amando a mi esposo y el a mí, pero nos acostumbramos tanto a la vida sin sexo que todo siguió como era antes. Me siento una mujer feliz y realizada al lado de mi esposo, pero últimamente ese sentimiento de ser dominada, de ser deseada, de que me follen y me hagan sentir una puta ha ido incrementando. Lo noto hasta en mi forma de vestir, ahora me gusta utilizar ropa apretada para que marque mi figura, mi culo sobre todo, me gusta ponerme tacos y minifaldas lo más cortas posibles, no me importa si miran debajo de ella.

Y a partir de esto es que quiero contarles como le fui infiel por primera vez a mi esposo:

Era un sábado en la noche y con mi esposo habíamos decidido ir a bailar a una discoteca. Como teníamos acostumbrado, antes de salir tomamos bastante licor para llegar a la discoteca y no tomar nada ahí. Como yo iba muy entonada y el alcohol provoca excitación en mí, decidí vestirme de manera más osada de lo común. Me puse una minifalda negra que tapaba apenas la parte baja de mi culo, encima me puse una solera con un escote muy provocador, me puse tacones altos rojos, debajo de la falda una tanga negra y no utilicé sostén ya que la solera era muy aprieta. Pinté mis labios de rojo y salimos hacia la discoteca.

Fuimos en taxi, en el camino mi esposo me abrazaba por detrás de la espalda y bajaba su mano hasta el muslo, levantaba mi falda y dejaba al descubierto mi pierna y entrepierna. Yo notaba como el taxista miraba de reojo por su retrovisor, pero con la calentura que llevaba no me importó nada.

Cuando llegamos a la discoteca mi esposo le pagó al taxista, yo me acomodé la falda y nos dirigimos adentro de la discoteca. Había mucha gente adentro, era difícil caminar por la discoteca, pero lo primero que hicimos fue ir a la pista de baile y empezar a bailar. Bailábamos cada vez más aprietos, yo movía mi culo cada vez más, hasta que mi esposo se encontró con dos amigos suyos ahí mismo: Juan y Alberto. A Juan no lo conocía pero a Alberto si, ya nos habían presentado antes y mi primera impresión de él fue que es un tipo muy extrovertido ya que la primera vez que lo vi inmediatamente tuvo la confianza de tocarme el hombro y jalándome el tirante del sostén me dijo “que lindo se te ve”.

- Ricardo: Hola muchachos, cómo están?

- Juan: Hola Ricardo, que gusto verte.

- Ricardo: Juan te presento a mi esposa Melisa. Alberto tú ya la conoces.

- Juan: Es un placer.

- Alberto: Yo ya tuve el gusto de conocerla.

Hechas las presentaciones seguimos bailando, los amigos de mi esposo se pusieron a hablar detrás mío mientras fingían que bailaban. La noche pasaba y el alcohol hacia cada vez más su efecto. Ya estaba completamente desinhibida y no me importaba que los amigos de mi esposo me viesen haciendo esos movimientos. Yo estaba mirando a mi esposo, la multitud nos empujaba tanto que choque mi espalda con la espalda de Alberto, él también se dio cuenta pero no dijimos nada. Seguimos bailando y yo cada vez más, al principio inconscientemente, luego con toda la intención, sacaba el culo hacia afuera y lo restregaba contra el cuerpo de Alberto; él se pegaba cada vez más a mí.

Seguimos bailando así por unos minutos hasta que paso lo que jamás hubiera esperado. Sentí una mano sobre mi falda, apoyada en mi culo, no podía ser mi esposo porque yo lo estaba mirando, solo podía ser Alberto! El dejó su mano ahí esperando una reacción mía, pero la verdad es que no sé porque, no hice absolutamente nada, solo seguí bailando intentando que mi esposo no se diera cuenta. Su mano empezó a moverse por todo mi culo y yo me excitaba más y más, el solo hecho de saber que el amigo de mi esposo me estaba restregando la mano por el culo delante de mi esposo sin que él se diera cuenta, me ponía a mil! Siguió moviéndola, hasta que la metió rápidamente debajo de mi falda tocando mi tanga completamente mojada, la saco rápidamente y le dijo a Juan en voz alta:

- Alberto: Voy al baño.

Yo no sabía qué hacer, sabía que él me iba a esperar en el baño, lo que no sabía era si podía hacerle algo semejante a mi esposo…pero ya no podía más, mi cuerpo lo pedía a gritos desde mucho tiempo atrás, solo quería ir al baño a ver qué es lo que sucedía.

- Melisa: amor tengo que ir al baño, tu quédate aquí a platicar con Juan, ya vuelvo.

Había un baño de hombres y uno de mujeres. Cuando llegué al baño el estaba ahí, esperándome en la puerta del baño de mujeres. Pase por delante de él mirándolo fijamente a los ojos y entré al baño, pero antes de cerrar la puerta le dije:

- Melisa: Tengo que acomodarme la tanga que tú me moviste.

Estaba por cerrar la puerta, pero antes de que lo haga él se metió rápidamente al baño conmigo y la cerró con llave. Yo no dije nada, simplemente me paré de frente al espejo y empecé a acomodarme la falda y la tanga delante de Alberto, mientras el disfrutaba de todo el panorama desde atrás. Cuando terminé le dije:

- Melisa: Bueno ya hice lo que tenía que hacer y tú ya viste lo que querías ver. Ahora volvamos con Ricardo y Juan.

Él no me respondió, solo me miró fijamente y empezó a besarme. Sentía como metía su lengua en mi boca y yo solo dejaba que lo haga. Mientras me besaba, bajaba sus manos a mi culo y yo intentaba evitarlo.

- Melisa: Por favor Alberto ya basta, estoy casada con tu amigo!

- Alberto: Solo pararé si puedes hacer una cosa…

- Melisa: Que cosa?

- Alberto: Quiero que me mires directo a los ojos y me digas que esta noche no quieres ser mía, que no quieres que yo te coja y te haga mi mujer, mi puta!



Esperó 10 segundos, y en ese tiempo yo no pude decir nada, no pude decirle lo que me había pedido. Empezó a besarme otra vez, esta vez con más fuerza, yo lo dejaba, metía su lengua en mi boca y yo la mía en la suya, me acercaba más y más a él. Nuevamente sus manos bajaron por mi espalda hasta llegar a mi culo, esta vez no me importó, fui yo quien se levantó la falda para que lo tocara con mayor comodidad.

- Melisa: Tócalo es tuyo, tócalo como tú quieras, haz lo que tú quieras, hazme lo que tú quieras!

No entendí como pudieron salir esas palabras de mi boca, pero simplemente lo hicieron. Empecé a pasar mi mano por su pantalón, ya se sentía un bulto bastante grande, quería tocarlo, acariciarle la polla, quería que esa polla me dominara.

- Melisa: Quiero tu polla ahora mismo, quiero saborearla, por favor déjame hacerlo!

- Alberto: Es tuya, cómete mi polla!

Sin perder ni un segundo le desabroché el pantalón y le bajé la cremallera, le bajé el pantalón y el bóxer y liberé esa hermosa polla. Era grande, venosa, me arrodillé ante ella y empecé a tocarla con mis manos, pasaba mis manos desde los testículos hasta la punta, se empezaba a notar el líquido pre seminal, por lo que empecé a pasar la polla por toda mi cara y cuello, estaba completamente entregada, arrodillada delante de un hombre que no era mi esposo restregándome su polla por cada centímetro de mi cara, y lo peor de todo es que solo lo hacía porque yo moría por hacerlo! Seguía adorando a esa polla, seguía pasando el glande de ese hombre por toda mi cara, hasta que detuvo los movimiento de mis manos, dejando su polla apoyada en mi cara, desde el mentón hasta mi frente y dijo:

- Alberto: No deberías parar? Como tú me dijiste, eres una mujer casada…

- Melisa: No me importa mi esposo, quiero ser tu puta esta noche!

Nuevamente no podía creer mis palabras, estaba arrodilla con la polla del amigo de mi esposo apoyada en mi cara diciendo que lo último que me importaba era mi esposo!

- Alberto: Levántate mi reina, nos vamos a mi coche que ya están tocando mucho tiempo la puerta…

- Melisa: Lo que tú me pidas mi amor…

- Alberto: Una cosa más, quiero que me des tu tanga hasta llegar al coche…

Me levanté, me acomodé la falda y me saque la tanga para dársela a mi hombre. Mientras Alberto se acomodaba la polla dentro del pantalón, yo mandaba un mensaje al celular de mi esposo: “Amor me encontré con una amiga en el baño, voy a tardar un poco más…Te amo ”

Salimos del baño los dos juntos, no me importaba que las personas de afuera me vieran salir con Alberto del baño, solo me importaba que no me reconocieran. Salimos de la discoteca y nos dirigimos a su auto.

- Alberto: Súbete atrás Melisa, vamos a estar más cómodos.

Yo contesté con tono burlesco e irónico:

- Melisa: Mas cómodos para hacer que?!

Y solté una carcajada.

Me subí a los asientos traseros de su coche junto a él, lo primero que hizo fue levantarme la falda, debajo de la cual solo estaba mi coño mojado. Yo no oponía resistencia alguna, al contrario facilitaba lo más posible sus movimientos.

Levantó mi falda y acomodé una de mis piernas en el espaldar del asiento, bajó su cabeza y empezó a comerme el coño. Pasaba su lengua de arriba abajo, yo abría más y más mis piernas para sentir su lengua, apretaba su cabeza contra mi coño…solo podía gemir.

- Melisa: aaaaaahhhhh aaaaaaahhhhhhhh así, no pares…

- Alberto: te voy a dar algo que te va a gustar un poco más, ponte de 4 patas mi amor…

Me levanté, me di la vuelta, me puse de 4 sobre el asiento, me levante la falda hasta el ombligo y dos segundos después la sentí, sentí su polla entrar en mi coño.

- Melisa: Así no pares, así asiiii aaaahhhhhhh

Yo movía mi culo hacia adelante y atrás para acompañar sus movimientos y sentirla más adentro …El me cogía cada vez más fuerte…

- Melisa: Albertooooo Albertooooo me voy a correr, sigue así Albertooooo

- Alberto: Solo voy a seguir si gritas que yo soy tu macho, que no te importa tu esposo!!

- Melisa: Me estas cogiendo a 4 patas en tu coche, es obvio que no me importa mi esposo, es obvio que tú eres mi macho, soy tu puta, solo tú me coges así!!

En 4 patas, con un hombre que no es mi esposo penetrándome, llegando al orgasmo y gritando su nombre…Empecé a gemir, a moverme, a gritar más y más su nombre hasta correrme en su polla. Cuando terminó mi orgasmo se sentó en el asiento con su polla dura.

- Alberto: Quiero que te sientes aquí…

- Melisa: Me muero por hacerlo…

Me moví hacia él, dándole la espalda me senté sobre su polla hasta sentirla en lo más profundo de mi…Empecé a moverme de arriba abajo, de vez en cuando mi cabeza chocaba con el techo del auto, pero no me importaba, me movía mas y más…

- Melisa: aaaaaaaahhhhhh aaaaaaaaaaahhhhhh me encanta tu polla, me encanta tenerla dentro mío

- Alberto: sigue así mi amor, ya me corro, cuando te diga, te levantas para que no me corra dentro y no te preñe…

Yo casi no podía escuchar sus palabras, estaba inmersa en un mundo de placer, solo me movía como poseída y gritaba el nombre de mi macho…

- Alberto: Ya me corro, ya me corroooo…

Ese momento no me importó nada, seguí moviéndome, seguía clavándome yo misma esa polla hasta el fondo.

- Melisa: No me importa nada mi amor, me gusta tu polla, córrete dentro mío, quiero tu leche en mi coño, inúndame el coño de tu semen!!!

Me movía y movía hasta que sentí varios chorros calientes dentro mío, deseaba ese semen, era el primer hombre que me había dejado el semen en mi coño (mi esposo nunca lo hizo por miedo a preñarme también). Sentía como su polla se achicaba, me pare y deje escurrir el semen por mis piernas hasta mis tacones, me senté y empezamos a vestirnos. Un poco de su semen había entrado en el zapato hasta la planta de mis pies, decidí no limpiarlo y caminar así durante el resto de la noche.

- Melisa: Gracias Alberto, gracias por hacerme gozar como nunca lo hice…lo único que te pido es que no le cuentes esto a nadie.

- Alberto: No te preocupes Melisa, yo soy un caballero.

- Melisa: Ahora vámonos que mi esposo debe estar esperándome.

Nos bajamos del auto y fuimos a la discoteca. No podía caminar, esa polla me había abierto mucho, pero tenía que lograrlo, también sentía como se iba secando de a poco el semen que estaba en mis zapatos. Si bien me había limpiado el semen de Alberto, aun sentía mis piernas un poco húmedas y pegajosas por tanto semen. Al fin me reúno con mi esposo.

- Melisa: Hola mi amor, que hiciste?

- Ricardo: Solo platicar aquí con Juan, y tú? Como te fue con tu amiga?

- Melisa: Muy bien, me dio mucho gusto verla y pasar un rato con ella. Mi amor ya nos podemos ir? Estoy agotada…

- Ricardo: Claro amor, vámonos.

Nos despedimos de Juan, a Alberto lo encontramos en la puerta (él se había quedado ahí porque si llegábamos juntos era sospechoso) y también nos despedimos. Nos fuimos en taxi a nuestra casa, entramos al dormitorio y empezamos a desvestirnos para dormir. Cuando me saque el zapato note las manchas de semen que habían quedado, pero sabía que mi esposo no las iba a notar, así que las deje así. Nos metimos a la cama y empezamos a dormir.

Después de unos minutos, mi esposo me abraza por detrás y siento algo duro chocando con mi espalda…era su polla, estaba empalmado... Yo ya no podía, estaba agotada, me sentía sucia por haber recibido la leche de otro hombre y ni siquiera haberme lavado, así que empecé a acariciar su polla con mis manos. No puedo negar que me excitó mucho, así que empecé a hacerlo cada vez más rápido, estaba masturbando a mi esposo, pero solo imaginaba que esa polla que tenía entre mis manos era la de Alberto, y deseaba tenerla otra vez por toda mi cara…

Esta es una historia real que me pasó hace algunos meses, se cambiaron los nombres para proteger identidades…Espero que les haya gustado.
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