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El ejecutivo 2
El ejecutivo 2
Crónica del ascenso, triunfo y desaparición de un Ejecutivo.
Cuando cinco días después volví del viaje, Mónica había desaparecido del apartamento llevándose todas sus cosas, pero su presencia estaba latente. Sin ella el piso estaba vacío. Notaba su olor. Notaba su ausencia. La echaba de menos. Seguía cabreadísimo con ella, pero mi dolor e indignación inicial se habían calmado. Pensé en llamarla varias veces, pero me aguante, era consciente de que volver con ella no sería una buena idea. Venían a mi mente aquella canción de Sabina : "tarde en olvidarla diez y nueve días y quinientas noches". Eso es lo que me esperaba si tardaba mucho en "pillar cacho".

Al día siguiente en el trabajo puse a Pedro al tanto del éxito de nuestras gestiones. Aun tendría que repetir el viaje en unos días para firmar mas papeles y cerrar algunos flecos. Habíamos evitado un problema que podía haber sido fatal para la supervivencia de la empresa y Pedro era consciente de ello.

Eso lo tenia eufórico, tenía ganas de hablar y a mi me pasaba lo mismo. Yo estaba en mi primer mes en la empresa y ya estaba con el Director General hablando en plan colegas y contándonos confidencias. Se interesó por mi vida privada y no se como, porque suelo ser bastante discreto, pero terminé contándole lo que me había pasado con Monica.

Se quedo pensando unos instantes y me dijo que esa noche teníamos la fiesta mensual, iba a ser mi primera fiesta y que me iba a hacer un regalo. Un regalo muy especial. Me lo había ganado.

Yo le dije que no era necesario pero insistió, iba a ser una sorpresa, una gran sorpresa. Pero no me dio ninguna pista de en que podía consistir el regalo sorpresa.

Así que, picado por la curiosidad, me preparé para mi primera fiesta en mi nueva empresa.

Cuando llegué a la mansión me quedé gratamente impresionado, no me habían exagerado, la casa era inmensa, con un enorme terreno alrededor, donde se iban aparcando los coches sin ningún problema, me habían contado que en las fiestas nos juntábamos unas trescientas personas, unos cien solteros y otros cien casados con sus parejas.

Según iba entrando pude ver que allí se podrían juntar el triple de personas sin amontonarse. Ya conocía a muchos compañeros de la empresa y entré con mi mejor sonrisa mentalizado para seguir conociendo gente y comportarme como un auténtico relaciones públicas.

Sin embargo me alegré mucho cuando vi a Antonio y me dirigí a saludarle. Me hizo de anfitrión y me fue enseñando las distintas salas por las que ya se repartían todo los invitados.

A la entrada un inmenso recibidor con unas escaleras que llevaban al piso de arriba donde estaba la zona privada con un montón de habitaciones y otras escaleras para bajar al sótano donde estaba la bodega, una sala de cine, una discoteca y una enorme piscina cubierta muy espectacular con una lograda decoración imitando una cueva y con luces indirectas, la disco y la piscina eran muy usadas en las fiestas y también las cabinas para cambiarse donde no era extraño encontrar alguna pareja dándose un achuchón.

En la planta baja me enseñó un comedor, una biblioteca, dos salones, una cocina, varios cuartos de baño, pero todos los espacios enormes, en cada salón varios ambientes decorados con el gusto que da el dinero. Distintas salidas a la zona exterior con varios ambientes mas: cenador, piscina, varias terrazas, un jardín muy cuidado que continuaba con un pequeño bosque. Dependiendo de la época del año se daba mas protagonismo a una u otra zona.

Fuimos saludando gente y Antonio constantemente me iba presentando a mas compañeros de trabajo y a sus parejas, yo intentaba retener nombres y cargos aunque ya con una cierta empanada mental. Pensé que sería buena idea pasarme por el departamento de personal y conseguir algún tipo de lista de empleados y estudiármela si no quería quedar mal con mis compañeros.

Esa mezcla de ambientes y de espacios permitía las relaciones entre grupos pequeños, se hacían corrillos muy heterogéneos que, muy cómodamente sentados, y bien comidos y bebidos hablaban de todo lo divino y lo humano. Pero a veces podía ser muy difícil encontrar a alguien, sobre todo si ese alguien no quería que lo encontraran, las cabinas de la piscina, el bosque de la zona exterior y los distintos cuartos de baño eran sitios idóneos para echar un "rapidito" y con un poco de cuidado uno mas lento pero procurando que no fuera muy escandaloso.

Vimos a Pedro, era el anfitrión, era el jefe, era su empresa, era su casa y se notaba. Saludaba, daba apretones de manos, palmadas en la espalda, abrazos, sonrisas, con cada persona tenía la frase idónea, cercano, cordial, campechano. Disfrutaba y se le notaba.

Le hice un comentario a Antonio - "Así se debía sentir el Rey Sol en su corte rodeado de cortesanos complacientes que le bailaban el agua y le reían todas las gracias".

Me miró fijamente - " Un comentario muy acertado, muy observador Miguel, no te puedes hacer una idea de lo acertado que estas".

" - No exageres, Antonio, han pasado varios siglos, las relaciones han cambiado, de acuerdo que siempre habrá que hacerle la pelota al poderoso, pero hemos evolucionado. En estos tiempos costumbres como el Derecho de Pernada serían impensables".

Me volvió a mirar, esta vez muy serio y me dijo " - No lo digas muy alto, no sea que algún día te tengas que tragar tus palabras".

Lo que me dijo me inquietó, no se de que hablaba pero se refería a algo concreto, a algo probablemente muy delicado. No quise seguir con el tema. Entendí que en ese momento no le iba a sacar nada mas. Ya tendría ocasión mas adelante de preguntarle de que estaba hablando.

La fiesta continuaba. PYo era una de las últimas incorporaciones de la empresa y mas por la novedad que por otra cosa acababa siendo el centro de atención en cada corrillo al que me incorporaba. Conocí a muchos compañeros y compañeras de trabajo. Eran ellas las que se me presentaban. Alguna incluso me llegó a entrar de alguna forma muy descarada. Con todas estuve cordial pero distante, si algo tenía claro era que no me iba a liar con alguien del trabajo. Aquel dicho " Donde tengas la olla, no metas la polla", me parecía un compendio de sabiduría y era un buen lema a tener en cuenta.

Cuando mas absorto estaba en mis pensamientos unas palabras de Pedro me volvieron a la realidad. "¿Que te parece todo?.

" - Que ¿que me parece?, espectacular, no salgo de mi asombro, todo es perfecto, tienes una casa magnífica, y el ambiente que has logrado y que se respira entre los empleados es muy impresionante, un gran logro. Felicidades".

" - ¿ Y estás preparado para tu regalo sorpresa?".

" - Pedro ya te dije que no hacía ninguna falta. Pero, en fin, como quieras. Estoy a tu disposición."



" - Pues sígueme, entonces".

Y lleno de curiosidad le acompañé hasta uno de los discretos ascensores que conectaban con la planta de arriba. Ya arriba, lo seguí por un lujoso pasillo hasta una zona mas amplia, allí nos esperaba un hombre y una mujer de unos treinta años, guapos los dos, muy bien vestidos, elegantes.

A él le dirigí una mirada, todas las demás fueron para ella. Rubia, guapa, buen tipo, con un vestido largo ceñido color carne, un sueño de mujer. Me acababa de enamorar. La presentación de Pablo me hizo cerrar la boca antes de que se me cayera la baba y recomponer un poco la cara de bobalicón que se me había puesto.

" - Te presento a Raúl, del departamento de personal, y ella es Sonia su encantadora esposa".

¡ Coño !, Mi gozo en un pozo, para una vez que me pega un flechazo, la chica está pillada, es la mujer de un compañero de trabajo. Y yo para eso siempre he sido muy antiguo: " las mujeres de los amigos y compañeros son sagradas".

" - Él es Miguel, el nuevo Director Financiero, y esta noche es nuestro invitado especial".

Nos dimos la mano con él y a ella un par de castos y educados besos en la mejilla. Mientras, Pedro abría una de las puertas y nos invitaba a entrar a una habitación.

La habitación a la que acabábamos de acceder merecía una descripción especial. Era grande, con una enorme cama circular de agua en la que podían dormir una docena de personas, un gran espejo en el techo, sobre la cama y otro enorme que ocupaba todo una pared lateral, un sofá, un par de butacones, un par de sillas y algún mueble mas. Todo muy bien combinado, con mucho gusto y gran lujo. Música ambiental de saxofón y luces indirectas creaban un ambiente cálido y acogedor.

¡Joder!, aquello era un auténtico picadero. ¿Que pintábamos todos allí?.

La respuesta me llegó de Pedro " Sonia esa no es forma de saludar a nuestro invitado especial".

La rubia se giró hacia mí, me rodeo el cuello con sus brazos, y se colgó de mí comiéndome la boca. Un beso pasional, con todo el juego de lengua posible por parte de ella. Yo no se ni lo que hice, me pareció que respondía a su beso, pero no lo puedo asegurar. Lo que si sé es que no lo disfrute como Sonia se merecía. Las miradas a Raúl, su marido y a Pedro me tenían catatónico.

Pedro me miro divertido y con una enorme sonrisa - "¿Que?, ¿Sorprendido? Sonia es tu regalo sorpresa. ¿ A que no te esperabas algo así?.

" Pues claro que no, ni en el mejor de mis sueños. A ver. ¿Que pasa aquí y sobre todo que va a pasar?.

" Va a pasar Miguel que te vas a follar a Sonia y después me la follare yo. Y todo eso lo vamos a hacer delante de Raul, su marido, que ya lo tiene claro y que nos va a ayudar pero sin participar, que va a disfrutar mientras nos la calzamos y que si lo hace bien y después le come bien el coño, limpiándole nuestras corridas, le dejaremos que se desahogue con ella."

No supe que decir, no me lo podía creer, no entendía nada. Pero Sonia que seguía colgada de mi cuello me volvió a besar y esta vez si que le devolví el beso, y lo hice con toda la intensidad que me pedía el cuerpo. Deje de pensar con la cabeza y empece a pensar con otra cosa. Mis manos también se pusieron en marcha recorriendo todo su cuerpo por encima del vestido. Nuestras bocas y lenguas comenzaron una pelea de rozamientos y cambios de postura que duro varios minutos y que nos fue llevando al cielo.

Recuerdo que pensé. ¿Esto no será una broma o una cámara oculta?, pero los besos de Sonia eran auténticos, su calentón era auténtico, mi calentón era auténtico y la cara de placer morboso de Pedro era autentica.

Entonces me fije en Raúl, yo no sabía que cara ponerle. Aunque yo no era el responsable de nada, si que me estaba comiendo a besos a su mujer delante de él. Estaba quieto, de pie, a no mas de dos metros, con la mirada fija en nosotros y un gesto que no supe descifrar. Creo que estaba haciendo un esfuerzo para que su cara no reflejara sus sentimientos. Lo que no podía controlar era su erección que era visible para todos nosotros.

Pedro " - Raúl, por favor, desnúdanos a Sonia que ya está calentita, que podamos disfrutar de ella como se merece y después nos la pones en posición".

En dos segundos Raúl le había sacado el vestido, no lleva sujetador, unas tetitas pequeñas pero preciosas salieron a la luz y mis manos se me fueron hacia ellas, mientras, su marido le esta bajando el tanga y luego se lo saca con la ayuda de ella que va levantando primero una pierna y luego la otra.

Después le da ambas manos a Sonia y la gira hacia él, mirándola a la cara, ella ha quedado de espaldas a mí, la sujeta haciendo que su cuerpo forma un ángulo recto y ofreciéndome su culo. Todo parece formar parte de un ritual ensayado con anterioridad. Ni me desnudo, me saco la polla que le acerco a su vagina que ya está bastante lubricada, con toda la dulzura de que soy capaz la voy introduciendo. Sujetándola por las caderas con mis manos, yo controlaba el ritmo de las embestidas.

No tengo muy claro de que va todo esto, pero no quiero que por mi culpa Sonia pase un mal rato, al contrario, me gustaría que disfrutara y pongo de mi parte todo lo que puedo. Voy controlando sus sensaciones buscando su placer, adapto mis movimientos por la intensidad de sus pequeños gritos de placer. El juego de mete/saca a mi me tiene a cien, podría correrme en cualquier momento pero me aguanto para esperarla a ella.

Y no tengo que esperar mucho, Sonia se corre y yo me corro. Mi mente es un cúmulo de pensamientos y de sensaciones, me va a costar digerir y asimilar todo esto. He echado un polvo, me he corrido, pero no he disfrutado como debería, me ha sobrado publico y me ha faltado intimidad con Sonia.

Acabo de salirme de Sonia y Pedro ocupa mi lugar, usa la vegina de ella sin ninguna consideración y se la folla hasta que se corre, ella ha dado algunos grititos, ha disfrutado pero no ha llegado al orgasmo.

Pedro sale de dentro de ella y se guarda la polla. " - ¡Raúl. Es tu turno!.

Este se agacha debajo de ella y comienza a hacerle una comida de coño. Ella colabora buscando que el semen de los dos hombres junto con todos sus jugos vaya pasando a la boca de su marido.

" - Muy bien chicos, mi enhorabuena, os habéis portado, muchísimas gracias, ahora Miguel y yo os dejaremos solos para que podáis rematar la noche".

Acompaño a Pedro fuera de la habitación y haciéndome un gesto me pide que lo siga hasta la habitación contigua.

Es una habitación muy pequeña, una de las paredes está formada por un cristal que es la parte trasera del espejo de la habitación donde habíamos estado, a través de él se veía la habitación de la que acabábamos de salir y pudimos ver a Raúl y a Sonia que, ya solos, comenzaban a hacer el amor con toda la pasión y el entusiasmo de que eran capaces.

" - Pedro, ¿Que acaba de pasar?. No he entendido nada."

" - Mira Miguel, en el sexo cada uno tiene sus costumbres, sus manías, sus aficiones, sus gustos, sus rarezas, etc, etc.. A mi me encanta follar con una mujer, pero follármela delante de su marido tiene un valor añadido, y si su marido te ayuda, tanto mejor. He creado una especie de liturgia para el momento final, pero lo mas maravilloso de todo es jugar a ese juego hasta conseguir la sumisión de ambos".

" - ¿Quieres decir que esto lo has hecho antes?".

" - Constantemente, desde hace años y con un cierto éxito. Por esta situación han pasado muchas parejas. Todo el proceso tiene una evolución. Pero no lo veas como algo malo. Mira a estos dos a través del espejo. Están follando como cosacos. Mira que pasión están poniendo. Su vida sexual se ha enriquecido y ha mejorado desde que participan en mis juegos".

" - ¿Pero como lo logras?, ¿Como logras la sumisión de ambos?, ¿Como logras apoderarte de su voluntad para que te obedezcan? . Y además para que, como tu dices, lo disfruten."

" - Es un arte, es un arte en el que me he acabado convirtiendo en un maestro, reconozco que he desarrollado una habilidad especial. Pero piensa que lo fascinante es la conquista. La conquista de la pareja, conseguir la rendición de uno de ellos y que entonces, este, te ayude hasta conseguir la rendición del otro.

Mira cada persona tiene un punto débil y hay que saber encontrarlo, se ha de buscar su punto morboso y crear la situación que lo haga aflorar. Si consigues hacer el amor con la mujer es una cuestión de tiempo lograr que él marido entre en el juego.

Gran parte de los maridos en mayor o menor medida tienen un punto cornudo morboso que hace que se pongan calientes pensando que su mujer está con otro o con otros. Solo hay que desarrollar ese punto, crear las circunstancias o la situación adecuada y cuando tienes la intención, la pasión, las ganas y el dinero necesario, solo es cuestión de tiempo encontrar la fisura que te haga dominar la situación.

Y lo mas fascinante es que cada caso es distinto, cada pareja requiere una estrategia distinta, pero siempre es un placer descubrirla. Es una fascinante partida de ajedrez en la que yo muevo todas las fichas del tablero".

Salimos de la habitación del espejo dejando a Raúl y Sonia que seguían inagotables haciendo el amor sin darse tregua y probando distintas posturas.

Llegamos abajo y Pedro me dejó para dedicarse a sus invitados. Me quede pensando que Pedro tenía una doble personalidad, había visto su lado oscuro y ese lado no me gustaba, porque detrás de sus explicaciones tan convincentes yo detectaba que había mucho de manipulación, de presión malintencionada, de engaño, de abuso de poder y probablemente de chantaje.

El Pedro encantador también podía ser una persona muy peligrosa. Tiempo al tiempo.

Hay una idea que me estaba rondando la cabeza y me situé en un discreto rincón desde donde podía ver el ascensor del que acababa de salir.



Cuando mas centrado estaba en mis pensamientos, desde detrás mío oigo una voz.

¿ Que tal su primera fiesta?.

Es una mujer, una mujer fascinante, unos años mayor que yo, muy bien vestida, con un elegante modelo que sabe disimular algún pequeño exceso de peso. Es guapa, pero con una belleza no provocadora, su rostro trasmite dulzura, se ve buena gente, me cae bien, a pesar de que no me sonríe y la mirada que me dirige se puede calificar de dura.

" -¡ Bien! , ¡Muy bien! , ¡Una fiesta magnífica! " - le digo para salir del paso. " - La estoy disfrutando".

" - Si, ya le he visto a través del espejo como disfrutaba."

Un jarro de agua fría no me hubiera impactado tanto. Cuando salgo de mi asombro ella me ha dado la espalda y ya está a varios pasos de mi.

Reacciono y la alcanzo, la cojo del brazo y ella se gira hacia mí con una mirada dura e interrogante.

" Perdón, perdón, perdón. No se quien es Usted ni lo que ha visto. Tampoco se ni que decirle ahora, ni porque la he parado. Si todavía no entiendo yo lo que me ha pasado,como podría ser capaz de explicárselo a nadie. Pero si que quiero decirle que si de alguna forma la he ofendido, le pido disculpas. Si mi actuación la ha molestado por lo que sea, quiero decirle que lo siento profundamente y le pido perdón".

Me mira, su rostro se dulcifica, por primera vez sonríe ligeramente.

" - No es mucho lo que se de Usted, se llama Miguel y es el nuevo Director Financiero de la empresa, una empresa en la que parece que ha entrado con muy buen pie".

Me callo y la miro. No se que decir. Entonces su sonrisa se hace mas amplia y me tiende la mano.

" Buenas noches, soy Adela, la mujer de Pedro. Tu anfitriona. Y creo que te he juzgado mal. No pareces mala persona".

Se me amontonan los pensamientos pero no soy capaz de hilvanar una frase coherente.

" Lo siento, siento lo que ha pasado y siento que lo haya visto. En estos momentos me gustaría que me tragara la tierra. No se que decir...".

Al ver mi nerviosismo y mi torpeza se empieza a divertir. " - Ven, daremos un paseo y hablamos, veo que estás muy despistado, ¿supongo que debes de tener muchas preguntas?".

" - Pues sí, pero la primera es ¿Usted forma parte de todo esto?" .

" - Primero tutéame. No, ni formo parte de todo esto ni lo acepto, digamos que lo sufro con la menor humillación posible."

" - Pues no lo entiendo. Y no me contestes si no quieres. Pero si no formas parte ¿como estas enterada? Y ¿porque no pones solución?".

"- Primero, esta es mi casa, lo difícil sería que no me enterara de lo que pasa dentro de ella. Y segundo, no pongo solución y hago como que no me entero porque no me interesa. Tengo tres hijos adolescentes a los que no podría darles la vida, el futuro y los contactos que tienen si sigo con su padre. La separación me la he planteado muchas veces pero me ha faltado la ocasión y también el valor. En mis relaciones con Pedro es mas cómodo mirar hacia otro lado y seguir como si no pasara nada. Si yo estallara, el escándalo, no iba a servir de nada porque él iba a seguir igual, no iba a hacer nada por cambiar".

" - Mira Adela, lo siento, lamento la situación en que te encuentras. Y quiero que sepas que si en algún momento puedo hacer algo, si en algún momento te puedo ser útil, o necesites un amigo para hablar o un hombro para llorar, puedes contar conmigo."

" - Muchas gracias, Miguel, veo que no me he equivocado contigo. Me caes bien, te he contado cosas que no había contado nunca a nadie y eso que acabamos de conocernos. Seremos amigos, buenos amigos".

" - Ahora te dejo, tengo que seguir con mi papel de anfitriona. Nos iremos viendo".

Un par de besos de despedida y se marchó. Mientras la veía alejarse recordé el final de la película Casablanca " Este puede ser el comienzo de una gran amistad".

Volví a mi idea anterior de antes de conocer a Adela y me situé observando el ascensor. Probablemente mi vigilancia ya no sería efectiva, pero no tenía nada mejor que hacer.

No habían pasado ni cinco minutos cuando del ascensor salen Sonia y Raúl. Me dirijo hacia ellos.

" - Perdón, no pretendo molestaros, si no queréis que siga hablando un solo gesto y me doy la vuelta y no os molesto mas. De todas formas tampoco sé ni que decir, pero he estado con vosotros arriba, en la situación que hemos estado, y no hemos cruzado ni una palabra. Siento la necesidad, de hablar con vosotros, de normalizar nuestra relación de algún modo. Y si no queréis que siga hablando con vosotros, que desaparezca, lo entenderé".

" - No nos molestas, en absoluto" - Me contesta Raúl. " Es mas, nos agrada tu gesto, como tu dices es bueno que le quitemos tensión a nuestra relación, somos compañeros de trabajo y nos vamos a estar cruzando constantemente por los pasillos".

" - Ademas, - añade Isabel - has sido especialmente cortes conmigo, he visto como pensabas mas en mí que en ti mismo. Siento que estoy en deuda contigo".

" - Escuchar vuestras palabras me quita un gran peso de encima. Vamos a buscar un sitio tranquilo donde podamos hablar y beber algo. Ademas debéis estar sedientos y agotados".

Isabel - " No te puedes hacer una idea, muy sedientos y muy agotados.

Enseguida vi que eran una pareja muy simpática, se les veía bien compenetrados, se entendían con la mirada y tenían un punto cachondo. Vamos que eran muy ... muy marchosos.

Cuando nos sentábamos, Isabel se colgó un poco de mi brazo en un gesto coqueto y lanzándome una mirada insinuante, me preguntó ¿ Y tú, lo has disfrutado?.

Esperaba que le dijera que sí, aunque solo fuera por cortesía, pero yo quería picarla.

" - Pues no, para nada".

" - ¡ Joder, que corte!. Pues tampoco parecía que te aburrieras".

" - Entenderme los dos. Tu Isabel eres mucha mujer. No eres una mujer de un polvo rápido. Para quedar en paz contigo necesitaría toda una noche, tocarte y besarte toda entera, comerte por todos los lados, hacer contigo el amor en todas las posturas del Camasutra y luego cuando ya mi cuerpo no pudiera mas, volver al principio y comenzar otra vez. Y todo esto lo digo con todo el respeto para ti Raúl. No pretendo ofenderos, pero es lo que me pide el cuerpo y he querido ser sincero".

"Eso esta mejor, Miguel, lo acabas de arreglar.- Me contestó Isabel. - Pero dime, ¿eso que me cuentas de tus ganas de estar conmigo, es una proposición?".

" - Bueno, si hay alguna posibilidad, por supuesto. Nada me gustaría más. En estos momentos daría media vida por que os plantearais seriamente esa proposición".

" - Para plantearnos cualquier cosa necesitamos que nos des mas detalles, ¿en que consiste la proposición? , ¿en que condiciones?, ¿donde?". Alegó Raúl.

" - Donde, como y cuando vosotros digáis y en las condiciones que vosotros queráis . Podemos ir a mi apartamento, la noche es joven, y a partir de ese momento vosotros marcáis el ritmo. Yo me adaptaré encantado a lo que decidáis.

Se miraron entre ellos, no hubo ni una palabra, lo que se dijeron, en uno u otro sentido, fue con la mirada. Yo estaba en vilo y con un calentón que me salía por todos los poros de mi cuerpo. Tenía al alcance de mi mano, si sabía jugar mis cartas, una noche memorable.

" - Tu sabes, Miguel, que hagamos lo que hagamos, en todo momento Raúl, mi marido, va estar presente".

" - Bueno, ¡Si no queda mas remedio!". Dije poniendo una exagerada cara de circunstancias.

La risa, mas producto de la tensión que de mi broma, nos relajó a todos de golpe y sirvió para sellar el trato.

Una hora después estábamos desnudándonos sobre mi cama y comenzando los juegos eróticos.

Era mi primer trio y no es tan fácil, aunque parece que la naturaleza manda y que todo debería salir rodado, mi mente era un torbellino de ideas, 'y si hago esto, y si lo dejo de hacer y si hago la otra cosa'. Como me pareció que estábamos un poco tensos me levanté. Una botella de champan y unas copas nos ayudaría a vencer esa inhibición inicial.

Isabel estaba en medio de nosotros dos que nos faltaban manos para tocarla, ella iba cambiando besándonos a uno y a otro, pero recuerdo que constantemente las manos de Raúl y mía se encontraban porque los dos buscábamos los mismos sitios para tocar. Al principio sentía un poco de repeluz y mis manos se movían buscando otra parte del cuerpo de ella.

Pero es curioso como funcionamos cuando estamos calientes que llegamos a hacer cosas que en frío ni nos imaginaríamos. Al cabo de un rato, mis dedos se juntaban a los dedos de Raúl dentro de la vagina de Sonia, que en ningún momento se quejo de nada, y cuando se quejaba era de otra forma. Yo estaba loco por subirme sobre y ella, metérsela y comenzar a follármela, pero no quería precipitarme ni romper la armonía que estábamos consiguiendo.

Raúl me dijo "Adelante, a por ella, tu primero, sigues siendo nuestro invitado especial".

Me falto tiempo. Comencé a entrar dentro de ella mientras la besaba. La miraba a los ojos y con la mirada le iba trasmitiendo todo lo que estaba sintiendo. La iba besando dulcemente, cuando le dejaba la boca libre ella se giraba y besaba a su marido que estaba pegado a nosotros.

Sin prisa pero sin pausa iba entrando y saliendo de ella, controlando su respiración, sus gemidos, su placer. En un momento determinado ella cogió mi mano y me la dirigió por el lado en que Raúl estaba pegado a nosotros y cerro su mano sobre la mí agarrando la polla de su marido.

Y yo, tan machito como he sido siempre, con años de cultura machista a mis espaldas estaba cogiéndole la polla a un tío. Yo no soy homosexual. Los tíos no me ponen nada y por lo que podía ver a Raúl tampoco y allí estábamos los dos, yo tocándole la polla y él dejándosela tocar. Pero en aquel momento lo único que quería era correrme dentro de Isabel.

Nos besábamos, todos juntos, aquello era una mezcla de labios de bocas abiertas y de lenguas moviéndose unas contra otras, rozándose, tanto que al final no sabias quien era quien.

Y todos nos corrimos, yo dentro de ella, ella conmigo dentro y él salpicándonos de semen a ella y a mi.

Y la noche siguió ya sin ningún tipo de tabú. Las posturas se iban sucediendo. Hicimos todo lo que la imaginación y el cuerpo nos pedía. Recuerdo algún momento en que Isabel y Raúl se turnaban para hacerme una mamada, y un rato después éramos Isabel y yo los que le comíamos la polla a Raúl. Buscábamos cada uno su placer y el placer de los otros dos sin ningún tipo de freno.

Entre nosotros dos no hubo penetración, supongo que a ninguno de los dos nos apetecía dar un paso mas en ese sentido, pero a Isabel no le dimos descanso, se la metimos por el culo, por el coño y por la boca y varias veces, buscando ademas todas las combinaciones posibles.

Fue una noche intensa, muy, muy intensa y al final caímos los tres rendidos durmiendo entrelazados con los cuerpos pegajosos de sudor y pringosos de todo tipo de jugos.

El hambre me despertó, me duche y me puse a preparar uno de esos desayunos continentales en el que no faltara de nada. El olor los saco de la cama y envueltos en toallas que les había dejado preparadas en la ducha se fueron incorporando a desayunar. Había buen rollo, éramos un grupo de colegas que habían, de mutuo acuerdo, transgredido algunas normas y lo habían disfrutado.

Yo creo que todos queríamos seguir, yo al menos si, así que fui pensando como les convencía.

" - ¿Recordáis aquella canción de Sabina, ' y desnudos al anochecer nos encontró la luna' , pues aun nos faltan unas cuantas horas para que llegue la luna y, no se vosotros, pero yo no tengo muchos compromisos hoy sábado".

" - Si, pero no tenemos mas ropa que la que llevamos a la fiesta, para seguir tu plan, que en principio me parece excelente, necesitamos algunas cosas. ¿Tu como lo ves, cariño?". Dijo Raúl.

" - Hacemos una cosa, te acercas un momento a casa y coges lo que necesitemos, mientras yo te espero aquí terminándome este magnífico desayuno". Contesto Sonia.

A mi se me estaban haciendo los dedos huéspedes, poder estar un ratito a solas con Sonia era lo máximo que podía pedir en ese momento. Era lo que me faltaba. Necesitaba esa intimidad. Mientras lo estaba pensando una erección se me apoderaba. Las siguientes palabras de Raúl me dieron el bajón.

" - De acuerdo, voy, pero recuerda nuestro trato. ' No pasa nada sin que el otro esté presente'.¿De acuerdo?".

" - Okey, de acuerdo, vístete y te esperamos aquí".

Cuando Raúl iba a salir hacia su casa, Sonia, que seguía envuelta en la toalla, se levantó y se acercó a él, le dio un beso de tornillo y le dijo " Cariño, tómate tu tiempo, no tengas prisa, me dejas en buenas manos".

Otra vez se me dispara la erección y cuando ya Raúl ha salido no puedo evitar decirle. " Vuestras bromas me tienen descolocado, el te dice que no te pases ni un pelo conmigo y tu le dices que se entretenga, ¿en que quedamos?.

Sonia me mira, lentamente deja caer la toalla y totalmente desnuda me dice " Anda calla, no pierdas mas tiempo y vamos a la cama, no se tú, pero yo necesito una cierta intimidad contigo".
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