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La prueba
Author: 
Voyerismo
01-Oct-2019
105
La prueba
Sigo experimentando en el mundo de la exhibicion, esta vez confirmo que soy una exhibicionista
Bueno,sigo contando como descubrí y me inicie en el mundo de la exhibición



Habían pasado ya unos días desde que me ocurrió el accidente, dos días en los cuales no había dejado de darle vueltas a todo lo que aquella noche sentí, me sentía rara, como si no me conociera, como si otra chica hubiera ocupado mi lugar desterrando a la que hasta esa noche siempre había sido.

Pero por mas vueltas que le daba, no podía negar la evidencia de que había gozado, experimentado y vivido una serie de cosas que nunca antes había sentido, y esa realidad me contrariaba ya que no acababa muy bien de entender como funcionaba y lo que era mas importante, no sabia si aceptar eso me convertía en un bicho raro o una enferma que quizá debería necesitar tratamiento.

Aun así, debajo de todos estos razonamientos había un algo vivo, un algo que me gritaba, un algo que crecía dentro de mi cuerpo cada vez que recordaba una escena vivida y ese algo me pedía que quería volver a sentir lo que sintió aquella noche.

Pero ahí estaba yo, sentada en una silla de ruedas con la pierna estirada y vendada, sin posibilidad de ir a ningún sitio sin ayuda, el medico le había dejado bien claro a mi padre, que la lesión era muy importante y que debía hacer reposo absoluto, de lo contrario podía no curarse bien y terminar en quirofano o peor aun con serios problemas de movilidad.

Ante este panorama,la decisión fue drástica, no podía salir de casa sola ni moverme hasta nueva orden.

Por esta razón, mi única diversión era la play, la tele, leer y mayoritariamente Internet, me pasaba prácticamente el día en el facebook juntamente con el wasshapp, era la manera de estar unida a mi mundo, a mis amigas y no tener la sensación que había muerto, y no es que mis amigas pasaran de mi,que no era así, sino que tenia la impresión que la vida iba muy rápida y yo me la estaba perdiendo.

Mis amigas venían bastante a menudo a verme, me contaban lo que habían echo, ocurrido o pensado, pero claro, no es lo mismo vivirlo en primera persona que te hagan un resumen, aun así, su apoyo me hacia llevar el tema mucho mejor.

Así iban pasando los días, lentos y rutinarios con mucho tiempo para pensar y pocas cosas que hacer.

Por las noches quizá era el momento de mas actividad, era cuando todos se habían acostado el momento en el que yo me sentía mas libre, podía hacer cosas que estando mis padres despiertos no podía, y una de ellas era navegar libremente por la red.

Durante esas noches de insomnio me aficione, por decirlo de alguna manera, a buscar temas relacionados con mi experiencia, quizá buscando una explicación a lo que me pasaba, o simplemente por pasar el tiempo, la cuestión es que a raíz de esto vi muchísimos vídeos sobre exhibicionismo, así como de otras temáticas, llegando al descubrimiento de muchos temas que me excitaban sin que yo ni siquiera en mi mas remota imaginación pudiera haber pensado.

Todo esto lo que hacia era mantenerme en un estado de semi excitación durante todo el día, terminando muchísimas noches en orgasmos increíbles una vez que por fin me acostaba, alguna vez incluso de día debía meterme en el baño o incluso en otros sitios a calmar mi ansiedad masturbándome como una loca, claro esta, que todo esto no hacia mas que alimentar mi ansiedad y mis ganas de volver a sentir esas sensaciones de nuevo.

En ese estado me encontraba una mañana, había estado viendo por la noche una serie de vídeos en los cuales unas chicas japonesas eran manoseadas por desconocidos en un tren, terminando muchas de ellas teniendo orgasmos delante de todos aquellos desconocidos e incluso practicando sexo ahí, delante de todos, la verdad es que viendo esas escenas mi excitación había llegado a un nivel tal que no pude evitar masturbarme unas cuantas veces sentada delante de la pantalla.

Esa mañana me encontraba en la piscina, vivo en un chalet de una zona residencial, todo el en planta baja con un jardín y una pequeña piscina, la cual queda bastante a resguardo de miradas indiscretas, tan solo pueden tener acceso a ella los vecinos de la casa de al lado, esta de dos plantas, pero amigos de mis padres desde hacia bastante tiempo, era una pareja con un hijo de unos trece años que muchas veces venían a comer o cenar a casa.

Esa mañana, me encontraba tumbada en el borde de la piscina en una tumbona que daba el frente a la casa de estos amigos, llevaba puesta la parte de arriba del bikini y una pequeña faldita con un tanga, no me podía bañar, pero si tomar el sol, había comenzado a leer un libro que había cogido de la librería de mi padre, y aunque este era un best seller la verdad es que no conseguía centrarme en el, mi mente volaba una y otra vez hacia las escenas , visionadas la noche anterior.

En un momento dado observe que mi vecino salio a la terraza y se puso a arreglar una pergola de madera que se había descolgado por efecto del viento, donde vivo hace mucho viento bastante a menudo, el hombre debía tener entre los treinta y cinco o cuarenta años, mas o menos, y desde donde el estaba podía observarme perfectamente.

Un pensamiento cruzo mi mente haciendo que mi corazón comenzara a latir de una manera que ya conocía, no se porque lo hice, quizá porque necesitaba saber realmente lo que me gustaba, o quizá por como me sentía esa mañana, la cuestión es que soltando el nudo de mi bikini deje que el sujetador se mantuviera simplemente agarrado a mis pechos por el efecto de la gravedad, tengo unos pechos bastante grandes, una noventa y cinco, y la pequeña prenda no era lo suficientemente grande como para que me los pudiera abarcar por completo, así es que tal y como estaba, medio incorporada el sujetador se mantenía en un frágil equilibrio.

Tras mis gafas de sol, podía contemplar los movimientos del hombre trabajando, pero o no me había visto o hacia que no lo había echo, la cuestión es que yo seguía ahí, recostada, con el libro sobre mi estomago, sin moverme, como si estuviera durmiendo, mi mente, sopesaba entre quitarme el sujetador o dejarlo como estaba, no sabia lo que podría pasar si lo quitaba, a lo mejor el hombre le iba con el cuento a mis padres y estos me la liarían, son muy rectos en según que cosas, y en el tema del pudor lo son mucho, por ejemplo, no entienden como una mujer puede hacer topless en la playa a la vista de todo el mundo.

En esas divagaciones estaba cuando oí desde el comedor como mi madre me decía que se iban a comprar, que si necesitaba algo y que para la hora de la comida estarían de nuevo en casa, yo les respondí sin moverme que no necesitaba nada y que se fueran tranquilos.

Minutos después, salían del parquing, y estuve pendiente del ruido del coche hasta que deje de oírlo, estaba sola.

Volví a mirar al hombre que en ese momento se había subido a una escalera y estaba de espaldas a mi, sin pensarlo dos veces me saque el tanga y lo coloque detrás de mi espada, sentía el corazón latiendo con fuerza en mi pecho, al tiempo que todo mi cuerpo comenzó a inundarse de sensaciones, sin moverme seguía observando al hombre, para dar mas autenticidad a mi puesta en escena, deje que mi cabeza se ladeara, como si estuviera durmiendo profundamente, aun así, podía seguir observando sus reacciones.

No había pasado ni dos minutos cuando el hombre se dio la vuelta y me miro, se quedo unos segundos observándome, luego lentamente bajo de la escalera y camino hasta el balcón que daba a nuestro jardín, apoyándose en el saco un cigarrillo y sin dejar de mirarme lo encendió

Yo sentía su mirada recorriendo mi cuerpo, sabia que lo estaba haciendo, y eso hizo que mi sexo se empapara de golpe, era lo que buscaba, lo que necesitaba, mi confirmación, me encantaba exhibirme y sentir los ojos de extraños recorriendome, aunque en este caso este no fuera un extraño propiamente dicho, pero me valía perfectamente.

Pero necesitaba mas, así es que moviendo mis hombros me recoloque sin cambiar de postura, pero si lo suficiente como para que el sujetador se deslizara de mi pecho, lentamente se movió descubriendo primero el pecho derecho, que salio a la luz con el pezón erecto, lo sentía duro y pude observar que estaba inmenso, al poco y ayudado por un par de suspiros profundos, el segundo seno salio también, note como la prenda se movió hasta caer al suelo, dejándome desnuda de cintura para arriba, al mirar hacia arriba pude observar como el hombre no se había movido, seguía mirándome, ante el tenia la visión de mis dos pechos, con los pezones de punta vistos de frente a menos de quince metros.

Sentía como el calor de mi bajo vientre explotaba entre mis labios, quemándome, poco a poco comencé a sentir como mi coño comenzaba a latir, abriéndose y cerrándose lentamente por los espasmos producidos por mi excitación.

Pero ya no quería parar, necesitaba seguir sintiendo, así es que lentamente subí la pierna izquierda hasta doblarla por completo manteniendola de pie, con este movimiento deje al descubierto mi sexo desnudo debajo de la pequeña faldita, así la mantuve un rato, el rato suficiente para que el vecino se percatara perfectamente de lo que le estaba mostrando, y la confirmación la tuve al ver que se colocaba en cuclillas para poder ver mejor mi coño, ese dato hizo que desde lo mas dentro de mi, como si un gran cubo de agua se derramara, tuviera un maravilloso orgasmo, un orgasmo que recorrió mi columna vertical hasta llegar a mi cerebro que se lleno de puntitos blancos, un orgasmo nacido de la excitación máxima, no del roce, aunque ahora deseara tocarme para intensificarlo, pero sabia que eso vendría después, ahora solo deseaba seguir gozando de la situación

Y para eso, deje caer mi rodilla hacia afuera, hacia la izquierda, quedando doblada y abierta, para intensificar mi movimiento, deslice mi mano hasta mi muslo haciendo como si me rascara, para de esta manera al subir la mano hasta mi barriga, arrastrar la falda dejándola doblada y mi sexo totalmente expuesto.

Ya no podía hacer mas, estaba totalmente desnuda, expuesta a las miradas del hombre, que no perdía detalle, hasta mi llegaba su excitación pues mas de una vez vi como se tocaba el paquete para colocárselo, signo evidente de su erección, eso era lo mas para mi, que note como de nuevo volvía a explotar mi coño en un maravilloso orgasmo.

En ese momento necesitaba tocarme, frotarme, rozarme, castigar mi sexo con mis dedos, pero no podía hacerlo ahí delante, aunque me hubiera encantado, así es que estirando los brazos, como si me estuviera desperezando me incorpore hasta sentarme, tapándome al mismo tiempo los pechos con un brazo, al tiempo que con el otro recogía el sujetador y me lo colocaba, luego lentamente, sin mirar ni un solo momento hacia arriba, me senté en la silla de ruedas dejando que el mirón, tuviera su ultima visión de mi sexo al sentarme dejando la pierna abierta mas tiempo de la cuenta.

Cuando me introduje en el comedor no me entretuve ni un segundo, simplemente me deslice hacia abajo, moviendo mi cadera, lo justo para que mi sexo quedar fuera del asiento y con mis manos comencé a castigarme el clítoris mientras introducía dos dedos dentro de mi, hasta que varios orgasmos encadenados destrozaron mi cuerpo teniendo que morderme el labio hasta sentir la sangre en mi boca para no gritar.

Cuando recobre la consciencia, habían desaparecido las dudas.

Eran una exhibicionista.... y me gustaba serlo.
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