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De matrimonio roto a matrimonio sumiso y feliz i
Author: 
Dominación
27-Sep-2019
185
De matrimonio roto a matrimonio sumiso y feliz i
“Hola me llamo Cristina y me gustaría hablar contigo respecto a tus relatos, mi Messenger es ………@hotmail.es, suelo estar conectada sobre todo por las noches, pero si me mandas un correo y me dices a que hora puedes tú, intentaría estar yo también.”
“Hola me llamo Cristina y me gustaría hablar contigo respecto a tus relatos, mi Messenger es ………………@hotmail.es, suelo estar conectada sobre todo por las noches, pero si me mandas un correo y me dices a que hora puedes tú, intentaría estar yo también.”

Yo le respondí con el siguiente correo:

“Hola Cristina por poder, puedo casi a cualquier hora, y por la noche seguro, pero antes de aceptarte en mi messenger, me gustaría saber un poco más, me gustaría que te presentaras, como eres, que edad tienes y que deseas de mí, una vez que lo hayas hecho solo tienes que agregarme a tu messenger, pues como habrás leído mi correo y mi messenger son el mismo”.

Tardo dos días en contestar, yo pensé que había pasado de mí, pero no fue así. Al abrir mi messenger recibí una invitación desde el de Cristina, así como también vi un correo de ella en mi correo, así que antes de aceptarla leí su correo.

“Hola de nuevo, como sabes mi nombre es Cristina tengo 50 años aunque me conservo muy bien y aparento menos, casada y con tres hijos, pero que ya hacen su vida por otro lado, y el motivo de escribirte es porque desde que entre a Xrelatos, solo me atraen los relatos de sumisión y esclavitud pero de las parejas, me mojo solo con imaginar a mi marido y a mí a los pies de un Amo, pero solo fantaseaba con eso, o mejor dicho fantaseábamos, pues todo esto es con consentimiento de mi marido, y al leer este ultimo relato tuyo donde dejas entrever que vas a someter al marido de Raquel, me he decidido a escribirte, pues nosotros llevamos sin mantener relaciones plenas hace como cinco años o más, tan solo consigo llegar al orgasmo masturbándome, además de que me da asco que me toque mi marido, pero sin embargo aunque parezca contradictorio lo quiero. Me he decidido a escribirte porque veo o más bien supongo que eres discreto, por lo que narras en tus relatos de inicios de un Amo.

Me gustaría hablar contigo llegar a conocerte y ver si puedo o podemos ser tus sumisos o más bien aprendices de sumisos, pues aunque me excita solo con pensarlo, es más mientras te escribo estas líneas estoy súper excitada.

Espero haberme explicado bien y haber satisfecho tu curiosidad y que me aceptes en tu messenger y podamos hablar.”

Cuando termine de leerlo la acepte como amiga en el messenger, pero ella no estaba conectada, así que le escribí un correo directo muy directo, pues la verdad es que por muchos motivos que no vienen al caso, mis ánimos no están ahora muy bien que digamos, pero sigo siendo Amo y eso no se puede evitar por pocos ánimos que tenga uno, y esperaba una respuesta negativa pos su parte.

“Hola perra, para empezar si has leído mis relatos sabrás de mis gustos y si deseas o deseáis, pues aun no tengo muy claro el papel que juega el puto de tu marido en esta historia, conocerme, lo primero que tenias que haber hecho es hablarme con respeto y no tuteándome cosa que no me gusta y menos con una perra que desea conocerme para ponerse a mi servicio.

Así que si deseas conocerme será mañana a las 17 horas en …… y espero que sepas como has de ir, pues yo no te voy a indicar nada perra. Me da igual que vayas con tu marido, pero el trato será el mismo, para mí en principio solo seréis alguien que se quiere iniciar, depende de vuestro comportamiento os aceptare o solamente tendremos una charla entre un Amo y unos perros mentirosos y si veo que no sois quien decís, simplemente me levantare e iré, no volviendo a tener jamás contacto ni por correo, messenger, y menos en persona.

Nada es negociable, ni el sitio, ni el día, ni la hora, espero tu o vuestra respuesta mañana antes de las doce de mediodía, así como tu móvil para ponerme en contacto con vosotros cuando llegue.”

La verdad es que no esperaba contestación, esperaba que pasara o pasaran de mí, pero no podía estar más equivocado, a la mañana siguiente nada más encender el ordenador y ver mi correo allí estaba la respuesta.

“Hola Señor, ante todo pedirle disculpas por haberle tuteado, pues aunque lo pensé en su momento no lo puse en practica, cosa que ahora lamento Señor. Después de haber leído su correo aun estoy más segura de lo que deseo pues no pude pegar ojo en toda la noche pensando en todo esto, y reconozco que con solo rozarme me he corrido, y no lo pienso más, acepto todo lo que Ud., me pida, y allí estaré, lo que no se, es si iré sola o con mi marido, espero que eso no le moleste, aunque ya he leído que le da igual, pero hoy es la noche de reyes y esta bastante liado, mí móvil personal es 6……..”

A pesar de no esperarlo allí estaba el correo, y pensándolo bien hasta me gusto, así que me fui a la calle a terminar las compras de reyes y a visitar a mi puta, esta lleva siendo digamos que poco tiempo mi esclava, no mi sumisa, sino mi esclava, pero es alguien muy especial para mí y voy despacio con ella, aunque a veces demasiado despacio pues se le olvida muy pronto su condición, que es puta, esclava, zorra, persona y amiga, por este orden, pero bueno me estoy saliendo del motivo de este relato, ya hablare sobre esta puta esclava en otro momento.

A las cinco en punto entre en la cafetería y por ser las fechas que eran estaba a reventar, así que me di un paseo por la cafetería para ver si estaba o estaban y tratar de adivinar quienes eran.

Al final de la barra había una pareja más o menos de la edad que decían tener, por lo menos ella, pues la de él no la sabia, así que metiéndome la mano en el bolsillo la llame con número oculto, ya tenia premarcado el número así que me fue fácil hacerlo sin sacar el móvil del bolsillo, y no me equivoque eran ellos, pues ella cogio el móvil y contesto, pero no recibió respuesta pues yo colgué en el mismo momento que ella contestaba.

Siguiendo con mi planteamiento de tratarlos chulescamente desde el principio me acerque a ellos y sorpresa, cuando se dio la vuelta el marido se quedo bueno nos quedamos cortados pues nos conocemos bastante, por medio de sus hijos, pues son conocidos míos de hace ya unos años y entonces me fije en ella, y efectivamente también la conocía, solo que nos habíamos visto en contadas ocasiones y de refilón como se suele decir.

Pero yo me repuse rápidamente, pues ya tengo experiencia y bastante en estos encuentros, así que me acerque y les salude.

-Hola perros, esto va a ser más fácil de lo que esperaba pues nos conocemos así que tenéis un minuto para iros o quedaros, pero si os quedáis es con todas las consecuencias.

-Manolo.-Bu bu bueno es que no…

-Cristina.-Nos quedamos mi marido y yo nos quedamos a que si Manolo?

-Manolo.-Si

-Si os vais no pasa nada eh, todo seguirá igual y nadie sabrá nada, además de que tampoco es que seamos amigos, solo nos vemos de año en año y en el mismo sitio.

-Cristina.-Señor yo me quedo y el creo que también

-Manolo.-Yo también me quedo.

Me acerque a Cristina y ciertamente no aparenta la edad que tiene, pelo negro a los hombros, 1.65, delgada, pecho normal, ni pequeño ni grande y un culo bonito y bien puesto, iba con unos zapatos de tacón de diez centímetros, una falda por las rodillas, medias beige, y un chaquetón de piel.

Me puse entre los dos y acercándome a ella le dije quitate el abrigo perra y dárselo al cornudo de tu marido, pues a partir de ahora su nombre es cornudo, cuando lo llames, menos cuando haya alguien presente siempre será cornudo.

Se lo quito y pude comprobar que debajo llevaba una camiseta negra con pedrería en pico.

-Cristina.-Toma cornudo, algo que objetar cornudo?

-Manolo.-No cariño nada.

Yo me fije en Manolo y lo que vi me sorprendió, y me gusto, pues vi que estaba disfrutando con la situación, pues él iba con traje y estaba empalmado y os aseguro que se le notaba y mucho, pues es enorme, sobrepasaba los 20 cm.

-Y tu cornudo a partir de ahora a mi me llamaras Señor siempre, menos cuando estemos entre gente conocida, pero a solas o con otras perras o perros yo soy Señor, y la puta de tu mujer Ama, Dueña, pero no Señora, eso se lo ha de ganar.

Manolo.-Lo que Ud., diga Señor.

-Yo soy hetero que os quede claro, pero lo mismo dejo que me limpies la polla o me lamas los pies si te portas bien.

Manolo.-Yo también soy hetero Señor y no se si podré….

-Tú harás lo que yo te ordene cornudo, habéis aceptado y no hay vuelta atrás, y ten por seguro que la puta de tu mujer te va a follar el culo maricón.

Yo estaba forzando la situación para ver si daban un pasa atrás, pero no, lo tenían decidido y ante todo querían salvar su matrimonio, además a él le gustaba ser humillado, pues el empalme no se le bajaba, a todo esto Cristina observaba y estaba roja, pero no decía nada.

-Tapate el bulto con el abrigo de Mi puta, no me gusta ver a un maricón empalmado en la calle.

Me pedí un café y me puse de cara a Cristina pero dándole la espalda al cornudo, me acerque a ella y le di un beso suave en los labios, a lo que ella respondió con ansia y con temblores, estaba temblando.

-Estas nerviosa?

-Cristina.-Mas excitada que nerviosa Señor

Me pegue aun más a ella y con la mano que estaba entre la barra y yo, se la metí en la falda llevando mi mano al coño y tocándolo por encima de las bragas pude notar que las bragas eran todo liquido, a ella se le escapo un suspiro o un gemido, y tuvo que apoyar su cabeza sobre mi hombro. Saque la mano totalmente empapada y sin ningún disimulo, la limpie en su camiseta a la altura de sus tetas, la verdad es que con tanta gente nadie se dio cuenta de lo que hice, o eso creo.

Ella estaba roja como un tomate, y con la mirada baja, me pidió permiso para hablar, cosa que me gusto y que me hizo entender que aunque nunca había tenido ninguna experiencia como sumisa, si que se había informado muy bien sobre el tema, además de haberlo asumido, y que lo deseaba sin importarle las consecuencias.

-Puedes hablar perra, ahora estas a tiempo de decir lo que desee.

-Cristina.-Es que llevo desde que leí su correo excitada y con ganas de correrme, pero no me he atrevido a hacerlo por miedo a que a Ud., no le gustara, y ahora al tocarme, o mejor dicho al rozarme me he corrido, tanto que noto mis fluidos bajar por el interior de mis mulos. Lo siento espero que no se enfade

-Para nada perra, me gusta que te hayas corrido, y más me gusta que me lo hayas hecho saber, pero que sea la ultima vez que lo haces sin mi permiso, pues a partir de ahora tus orgasmos me pertenecen, y jamás podrás ni tocarte si yo no lo autorizo antes.

Y volviéndome al marido

-Y tu cornudo veo que estas disfrutando con todo esto, pues tu puta polla sigue tiesa, ya corregiremos eso, pues aprenderás a empalmarte solo cuando yo te lo diga maricon, así que ni se te ocurra masturbarte, aunque de eso se encargara la zorra de tu mujer, ya iremos a comprar unos cepos para que te acostumbres.

Me volví hacia la barra y me tome el café, y una vez que termine, le pregunte al cornudo que donde tenia el coche, diciéndome que lo tenia al final de la calle, por lo que le dije que fuese a por el que no tenia ganas de andar, y sin mas explicación se dio la vuelta y salió de la cafetería llevándose el abrigo de su mujer sobre los brazos para tapar la erección que tenia.

Cristina ya un poco más recuperada y con mejor color, me miraba y sonreía, supongo que más pensando en el apuro de su marido que en otra cosa.

-Paga esto ve al baño y quítate las bragas perra y tráelas en la mano.

-Cristina.- Si Señor.

Sin mirar atrás se dirigió al baño, no tardando en volver, y aunque no lo podía ver muy bien, pues la cafetería estaba llena si que se apreciaba que llevaba las bragas en la mano.

-Cristina.-Aquí las tiene Señor, aunque no creo que sirvan de mucho pues están súper mojadas, y yo si me permite mi Señor le diré que si no llega a ser por el filo de las medias iría goteando líquidos por todos lados.

Cogí las bragas, que eran puro líquido y llevándomelas en la mano, pues no estaban como para guardarlas, le dije que saliéramos fuera que ya estaría el cornudo de su marido esperándonos.

Al salir fuera ya estaba el cornudo esperándonos en doble fila, así que nos fuimos directamente hacia el coche, llevándola yo del brazo nos montamos directamente en los asientos traseros, y al ser un Q7, este era amplio y muy cómodo.

Nada más sentarnos le di las bragas al cornudo y le dije que las chupara y lamiera, pues eso es lo más cerca que iba a estar del coño de mi Puta.

Este las cogió y empezó a lamerlas hasta con desesperación, y al minuto empezó a gruñir y a suspirar, el cabron se estaba corriendo.

Como el que ha cometido una falta grave se volvió hacia nosotros y con lágrimas en los ojos empezó a pedir disculpas y perdón, que no lo había podido evitar, pero que jamás se había sentido así.

-No importa perro, ya pensare un castigo para ti, pero ahora no se te ocurra ni limpiarte y arranca, sal a la autovía y tira como para Málaga, mientras la puta de tu mujer me la chupa, y tú puta, quítate la falda quiere verte el coño.

Sin decir nada más Manolo arranco y tiro para la autovía mientras Cristina tardo un segundo en quitarse la falda, a la vez que yo me desabroche los pantalones y bajándolos lo justo para que saliera mi polla, la cogí del pelo y se la metí en la boca, marcándole el ritmo rápido, brusco y metiéndosela hasta el final, a ella de vez en cuando le venían arcadas pero no decía nada, tampoco podía claro, como yo no me quería correr, se la saque y me quede mirándola un rato, la cara de viciosa que tenia y lo feliz que se le veía, asi que la incorpore y le dije a Manolo que se aparcara donde pudiese, que me iba a follar a mi puta, y mientras el cornudo buscaba salirse de la autovía para poder aparcar, yo le arranque a tirones la camiseta, llenando el coche de un montón de pequeñas piezas de la pedrería de la camiseta, y me quede admirando sus tetas, normales, nada grandes, pero para sus 50 años estaban muy bien puestas, enfundadas en un sujetador blanco, de seda, muy suave al tacto, así que se lo subí por encima de los pechos y empecé a chupárselos y mordérselos, mientras Cristina no hacia nada más que chillar y volviéndose al cornudo de su marido de vez en cuando, que así es como se trata una perra y no como tu lo hacías, una de las veces le dijo que todo lo que tenia de polla lo tenia de maricon.

En un momento dado me dijo si se podía correr que no aguantaba, permiso que le di, y si mientras gemía chillaba, cuando se corrió parecía que le iba a dar un infarto, y no había terminado de correrse cuando su marido aparco en un lateral de una vía de servicio, y yo sin más miramientos la puse en el asiento a cuatro patas y se la metí de golpe, porque yo también estaba a punto de correrme, pero la muy puta al sentir mi polla empezó a correrse otra vez, gritando que llevaba cinco años sin recibir una polla en su puto coño, y yo tarde nada en correrme.

Me incorpore un poco y vi que el maricon ya estaba otra vez empalmado, le gustaba ser humillado. Le dije que arrancara y me acercara a mi casa, y mirando a Cristina le pedí que ni se le ocurriera arreglarse, hasta que llegase a casa, lo más que podía hacer era ponerse el abrigo para ir del coche a casa.

Mientras íbamos camino a mi casa y como teníamos poco tiempo por ser el día que era, les dije que esta noche cada uno me tenia que enviar un correo, con sus conclusiones, sus deseos, que habían sentido, y sobre todo si querían continuar, que esto solo era el principio y no había sido nada pues si deseaban continuar iban a ser usados y humillados por mi y por quien yo decidiera, Cristina iba hablar, pero yo sabiendo lo que iba a decir, le dije que se esperara, y que prefería su contestación cuando estuviese más tranquila, que tenían que pensar, que sus vidas iban a cambiar para siempre, pasando a mis manos.

Y ya no hubo más palabras me dejaron en casa y solo les dije adiós, ni más palabras ni más actos.

Al día siguiente entre unas cosas y otras hasta las ocho de la tarde no abrí

mi correo, pero cuando lo hice allí estaban los dos correos.

Primero decidí abrir el del maricon y……….

Continuara……….
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