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En el baño del batallón
Author: 
Gays
27-Sep-2019
129
En el baño del batallón
El esfínter de Pedro ya estaba dilatando lo suficiente para que mi boca al posar la lengua se abriera a cada lamida y la punta de mi lengua fuera desvirgando ese ano de macho viril.
Ya llevaba trabajando en una oficina militar como 2 y medio años, siempre supe que mis preferencias sexuales eran hacia los hombres y no hacia las mujeres; aunque, si tuve varias queridas de vez en vez.

La gente me ha dicho que soy un tipo atractivo, que tengo algo muy bonito en mis ojos.

Soy trigueño, pelo negro, ojos café claros, 1.65 mts. Aproximadamente, un poquitín pasado de peso para ese entonces.

En la oficina mi jefe me informó que había una situación y que necesitaba que todo el personal se quedara en las instalaciones para cualquier eventualidad en la que nos necesitaran de emergencia durante todo el fin de semana.

La oficina en sí, tenía unas instalaciones adecuadas para que todos nos pudiéramos quedar allí tranquilamente, lo que me preocupo fue mi cambio de ropa pues no llevaba con migo más que lo puesto y así se lo hice ver al jefe.

Mi jefe un oficial joven, de muy buen ver; atlético, pelo en su punto de militar, un hablado suave pero firme y muy convincente en todo lo que dice.

Mi jefe envió al ordenanza de la oficina, (el mandadero) a que realizara una lista de todos los civiles que allí laborábamos y que sacara medidas de camisa, pantalón y zapatos para que nos fueran entregadas un juego de fatiga para el fin de semana, así como ropa interior adecuada.

Al finalizar el día, nos llaman a cenar tipo 5 p.m., luego nos indican los diferentes dormitorios y como habían secretarias y otras mujeres que también laboraban en allí a ellas las asignaron en una instalación anexa a las oficinas y no tendríamos contacto con ellas a menos que nos llamasen para trabajar.

Yo llegué a la barraca y las literas eran muy cómodas, nos indicaron que eran iguales a las de los oficiales y que usaríamos los baños del edificio.

Ese edificio en particular es donde se alojaba la Policía Militar de la unidad y el Cuerpo de Seguridad Interna también.

Yo conocía a la mayoría por la camaradería de las oficinas y que ellos servían de enlaces entre las diferentes dependencias dentro de nuestros edificios.

Ya para acostarnos me dispongo a darme un baño y resulta que no hay agua en nuestro baño, ni en las duchas ni en los servicios sanitarios.

Hablo con el Sargento a cargo de las barracas y me dice que no tenía conocimiento de tal problema, pero que la solución es que utilizáramos los baños y sanitarios de los Policías Militares (PM) ya que eran los más cercanos a nosotros.

Yo no le vi ningún problema, los demás de mis compañeros refunfuñaron un rato pero no había otra porque las reparaciones de hacerse eran hasta el día siguiente.

El Sargento encargado me dijo que hablaría con el Sargento de los PM, para que diera el visto bueno de autorizar nuestra entrada; eso era puro formalismo, allí nosotros teníamos un nivel más alto y problema no surgiría.

A los 5 minutos nuestro Sargento “Banegas” regresó diciendo que no hay problema, que si queremos ya podemos ir, pero que tendríamos que turnarnos con los PM porque ellos también se duchan en la noche después de un día de mucho sudar.

Todos asentimos y comprendimos la situación.

Tomé mi toalla, la anude a mi cintura y sin nada más que mis sandalias, jabón y cepillo de dientes me encaminé a la barraca de los PM.

Al llegar al lugar noté que había más de cuarenta chavalos de diferentes edades, desde 18 hasta como 28 y algo el más viejo.

Una gran mayoría de ellos estaban completamente en pelotas, hacían un gran ruido que confundía risas, habladurías, tv encendido, una radio por otro lado.

Unos estaban mojados que acababan de salir de las duchas, otros con la toalla al hombro y así.

Al verme llegar allí, el Sargento “Martínez”, se apresuró a decirme que disculpara el desorden que miraba, pero que los reclutas estos así eran cuando estaban relax.

Agradecí su preocupación y le hice saber que no se preocupara, el ánimo levantado era bueno para la tropa.

Jajajajajaja se rió, usted si que tiene animo.

Acto seguido me indicó donde estaba el cuarto de baño y rápidamente le dijo a uno que saliera que Yo necesitaba usar la ducha, a eso le dije que no se preocupara; Yo iba a esperar mi turno al igual que todos, que no tenía que salirse nadie antes de tiempo.

Uyyy compadre, no podía permitir que nadie saliera antes de tiempo ni Yo apresurarme tanto porque lo que Yo estaba viendo allí, ni en las mejores pelis porno gay lo pueden poner.

Un conjunto de chavales como lo dije, de diferentes edades, colores, olores, tamaños, formas, unos con sus pubis rasurados, otros con verdaderos bosques, unos nalgones, otros sin nalgas, unos piernudos y velludos, otros no tanto y algunos sin pelo por ningún lado.

Un común denominador de estos chicos es que todos, pero todos, si estaban en buena forma y el mínimo de estatura era 1.80 mts., como requisito para poder a pasar parte del Cuerpo de Policías Militares.

Todos me sonreían y saludaban un amenos, un “usted por aquí mi Lic.”, “¿y que paso Lic., porque está aquí? Es que ahora va a ser parte de la PM?” y otras preguntas.

Yo me sonreí y les conté que teníamos malo el sistema de agua en las barracas de nosotros y que por hoy allí llegaríamos varios.

No hay problema dijeron varios, aquí son bien venidos.

Las duchas eran un conjunto de regaderas que salían de la pared, más bien en 3 paredes y nada que las dividiera, los PM se turnaban para meterse bajo el chorro de agua, mientras, otro se enjabonaba y restregaba su cuerpo y así en total había un promedio de 2 a 3 por regadera.

Al otro extremo del cuarto estaban los sanitarios que también se miraban por completo con la modalidad que había un panel dividiendo entre sanitario y el otro (para que eso, si al frente no había nada.- No lo se).

La habitación o cuarto de baño era enorme, en las duchas estarían unos 15 en fila y el resto en lo suyo (jabón y restregándose), hasta habían unos que se turnaban para ayudar a restregar las espaldas de sus amigos, cosa que nunca creí llegar a ver entre militares, pero allí lo estaban haciendo y de la forma más natural para todos ellos.

Yo admiré primero todo lo que había y ocurría en mí alrededor.

Algunos de ellos realmente eran unos adonis, a la mayoría de ellos los veía haciendo pesas en el gimnasio del plantel y desarrollaban muy buenos cuerpos.

Aquello era un espejismo hecho realidad.

Cuando estaba en eso, escucho a el ordenanza de nuestra oficina que me dice: “Lic., Lic., si no hay problema, en esta regadera solo está el Chávez y YO, si quiere entre en esta y así no tiene que esperar tanto.

Así fue, me zafe la toalla y la tire al banco del otro extremo del baño, caminé como 4 metros en dirección a la regadera y al entrar sentí el chorro de agua bien fría y lo agradecí; ya estaba comenzando a sentir que mi purrúnga quería levantarse.

Hey Pineda ¿y tu que haces aquí? Le dije a nuestro ordenanza.

Lic., es que cuando me toca hacer servicio me quedo en la barraca de los PM porque Yo pertenecía a ellos antes de ser Ordenanza de su Oficina y como las oficinas no tienen un grupo ó compañía asignada todos los que somos Ordenanza seguimos perteneciendo a nuestras compañías.

Aaahhh comprendo.

Realmente, nunca me había fijado en nuestro Ordenanza, nosotros solo le decíamos Pineda; pues en el ejército todos se llaman solo por los apellidos.

El Pineda y el tal Chávez realmente estaban de muy buen ver, las duchas rápidamente se desalojaban y otros tomaban esos lugares, Yo me comencé a enjabonar y cuando resbalaba la barra de jabón por mi pene escucho que Chávez le pide a Pineda que le ayude con la espalda, que hoy estuvo haciendo pecho en el gimnasio y no se alcanzaba.

¿Cómo? dije Yo sin pensarlo siquiera.

Si, responde Chávez, por lo que se ve usted nunca ha hecho pesas verdad Lic.,.!!! Viera que difícil es alcanzarse la espalda luego que usted hace pesas, cuando los manes están ya mamados o sea grandes de músculos es peor y aquí nos ayudamos con la espalda entre todos o ¿no se a fijado en los otros?.

Bueno, si, ya lo había notado.

También notaba que algunos de los PM, al estar ayudando con sus espaldas a sus compañeros de unidad sufrían en sus vergas un leve aumento de tamaño, asumí que por estar encerrados y tocando piel tersa y suave, piel que cubre músculos firmes y tensos.

A mi me estaba ocurriendo de solo verlos a ellos frotando las espaldas y llegar hasta donde la espalda pierde su nombre y retomar su ruta a los hombros y masajear con las manos, luego frotar el jabón un poco más y retomar su ruta por toda la espalda de su compañero e incluso miraba como algunos untaban un poco en las nalgas duras por el ejercicio del ejercito.

Un ejercicio que quieras o no te forma buenos músculos, definidos para quienes sean delgados; pero grandes y tersos sobre todo en tipos de 1.80 mts. De altos que además se forjaban con los hierros del gimnasio.

Mis ojos no dejaban de ver esos cuerpos, esos pies grandes, unos culos mojados y jabonosos que en algunos casos eran repasados por manos grandes y fuertes de hombres heterosexuales que no hacen otra cosa que ayudarse para estar aseados y presentables para sus amigos, compañeros, hermanos de compañía y sus superiores.

Yo podía sentir sangre fluir por mi verga, necesitaba dejar de ver tanto cuerpo de hombre, de oler toda esa testosterona que inundaba el lugar.

Unos machotes bien grandes y fuertes y Yo solo con mi 1.65 mts. Me sentía en tierra de gigantes, en eso estaba cuando entran en el cubículo dos de mis compañeros de oficina que también son civiles trabajando para el Ejército.

Ambos me miraron como un poco sorprendidos de verme allí en el medio de un pucho de hombres muchísimo más grandes que Yo, jóvenes bien formados que con mis libritas de más me hacían ver un pequeñín, uno de mis compañeros si era muy alto y blanco, el otro era de unos 1.73 mts. Aproximadamente y con una culazo que siempre sobresalía en sus pantalones, nosotros 3 nunca nos habíamos visto desnudos y ahora iba a ser cuando.

Al mirar que se quitaron sus toallas, primero miré a Juan el cual es el más alto de la oficina y su verga era gruesa, muy gruesa para estar en reposo y un largo de unos 8 cms. En su estado flácido.

Pedro aunque un poco más bajo que Juan, tenía su estatura y un miembro descomunal, era una verga enorme, la más grande que estaba en ese baño en ese instante.

Yo no pude disimular el verla, bueno, todos los allí presentes la vimos y volvimos a ver.

Pedro como quien no quiere la cosa, con su mano froto los huevos peludos y estiró aún más aquel mazo, mejor dicho rollo de carne pesada.

Si, pesada, se notaba que aquello tendría más de una libra de peso, carne bien apretujada en una piel gruesa y abundante, un poco de esa piel se amontonaba en frente de su inmensa cabeza y formaba como una capucha con muchos pliegues.

A Pedro se le notaba que esa piel la utilizaba para cubrir ese mástil cuando creciera.

Todo mundo siguió su andar un poco bamboleante, parecía que aquello al frente de sus piernas le estorbara un poco para andar desnudo así como se encontraba.

Todo un espectáculo ver todos aquellos hombrones con las bocas abiertas de tan hermoso ejemplar de verga masculina y sobre todo, portada por un espécimen que tenía una cara súper varonil, con unos ojos de niño tierno, topadas por un par de cejas bien pobladas y gruesas que daban ganas de lanzarse sobre él.

Pedro, era un tipazo, su piel estaba curtida por el sol; él dedicaba todos los fines de semana a ir a la piscina y al verle desnudo se podía notar que su piel era muchísimo más blanca del resto que siempre había visto, porque pude apreciar en su culo la marca del traje de baño tipo bikini que seguramente utilizaba; porque solo su culo paradito, respingón y el área del pubis estaban clarísimos y el resto oscuro como cualquier trigueño Hondureño.

El asunto es que Juan se colocó en la regadera a mi izquierda y Pedro en la de la derecha pero con una intermedio entre nosotros.

Todos los que estaban allí comenzaron a reanudar sus respectivos baños, pero pareciera que lo hacían en cámara lenta; se enjabonaban y de ves en ves volteaban a ver la pija de Pedro.

Ya en ese baño solo existía un verdadero macho y ese era Pedro.

Pedro comenzó su baño al entrar bajo el chorro de agua que gustosamente un PM le cedió con la cara hacia abajo mirando ese rabo y cuando estuvo debajo del chorro de agua se pudieron apreciar un par de nalgas bellísimas; eran como dos pedazos de queso blanco bien duritas y redondeadas.

El PM que estaba utilizando la regadera junto a él no se dio cuenta que su verga comenzó a tomar cuerpo y se le empezó a notar una semi erección que con una barra de jabón intentó ocultarla, haciendo como si se estaba enjabonando esa parte, pero, fue peor; la verga en un dos x tres la tenía parada y no había como disimular ese trasto parado.

Pedro que estaba con él no lo notó porque estaba dándole la espalda al PM y esta no podía salir de allí pues estaba todo lleno de jabón y no podría explicar todo ese rabo parado y el jabón.

Pero no fue el único que tuvo reacción ante ese monumento de hombre, mi compañero de faena el Ordenanza Pineda también sin querer que ocurriera fue victima de la traición de sus propias hormonas y su cuerpo reaccionó al ver a Pedro y como a su compañero de barraca se le paraba la verga sin penas y con prejuicio de su dueño que no podía ocultarla con sus dos manos.

Pedro por su parte al voltearse y dar la espalda a la ducha que salía de la pared tuvo oportunidad de ver por primera vez lo que estaba causando en los allí presentes en ese baño, pudo observar que el PM que estaba ocupando la misma regadera con él se encontraba ahora con la cara totalmente roja como si de un tomate se tratara y con la mirada clavada en el piso como queriendo no estar allí.

Disimulando la situación, Pedro estiró su mano para tomar una barra de jabón y comenzar a pasarlo por su pecho y axilas, cuando levantó su brazo pude ver un pequeño bosque de pelos que provenía de allí y pude ver como el PM que lo acompañaba estaba como petrificado en frente de Pedro sin reaccionar y con la vista moviéndola muy nervioso como queriendo mirar sin ser visto, pero el foco de atención del PM era la monumental verga de Pedro.

El resto que estábamos allí, también lo notamos, vimos como el PM con sus más de 1.80 mts. de estatura sobresalía de la cabeza de Pedro y tanto y Pedro con solo mirarle de frente podía apreciar sus ojos que se perdían entre su propia verga y la de Pedro que sin estar parada era como la suya que se encontraba en plena erección.

El trío de Pms que estaban en la ducha entre Pedro y la que estaba Yo estaban observando el cuadro que estaba ocurriendo con su compañero, estaba anclado en esa posición y no parecía que fuera a moverse, en cambio Pedro había continuado enjabonando su cabeza y luego bajó por su pecho hasta llegar a su propia verga y al tomarla con la mano y pasar la barra de jabón por ella y sus huevos el PM que se encontraba en su lado tuvo un pequeño sobresalto, pero no se movía; Pedro continuó su enjabonando su pija y tomándola por la base con su mano libre, primero la estiró y luego apretujándola recorrió todo su tronco hacia si mismo, arrastrando con su mano la piel que cubría su glande y haciendo esto la pija se tensó un poquito más, parecía que estuviera parada pero no, estaba en estado normal, parada la tenía su compañero de baño que al ver como salió la cabeza de esa verga que él estaba observando imitó el movimiento de forma involuntaria, estaba como hipnotizado por lo que tenía delante, que tenía tan cerca y se escuchó un como susto, un suspiro o algo así y el Pm sin más comenzó a lanzar tres trallazos de leche que fueron a dar hasta su propio pecho, fueron fuertes y abundantes, todos los pudimos ver.

El PM no tendría más de veinte y dos años, su pecho comenzó a saltar muy fuerte, su cuerpo a temblar y en segundos después si Pedro no está listo a atraparlo en el aire; el pobre soldado hubiera recibido un fuerte golpe en la cabeza pues se desvaneció.

Al caer en vilo y Pedro tomarlo en el aire ambos fueron a dar contra la pared del baño y el chorro de agua les cubrió, fue algo que contribuyó a que el PM volviera inmediatamente en sí y pudiera recuperarse más rápido.

El PM se asustó de lo ocurrido, nadie en el baño dijo nada, nadie se rió, nadie comentó; un par de PM lo tomaron por las axilas y lo trasportaron en los hombros hasta la banca de allí mismo, uno de ellos indicó con los dedos a otro que vigilara la entrada y aquel presto se posó en el marco que estaba sin puerta desnudo como tal.

Le dieron agua a tomar y el muchacho no alcanzaba a articular palabra, todos estábamos atentos a él y cuando lo vimos recuperado escuchamos a uno de sus amigos que le ayudaron a sentarse que le decía:

Mira “Sexto”, no te preocupes, nada de lo que aquí ocurrió se va a contar; fue un pequeño desmayo que ocurrió por el cansancio y la preocupación de no salir hace un mes, tranquilo ¡!!!!!! ¿escuchaste?, el PM solo atinó a mover la cabeza en positivo y le dijeron, quédate un ratito sentado, luego te hechas un poquito de agua y luego te sales.

Algunos de los que estaban bañándose terminaron rápido pero nadie comentó, nosotros también y en eso comenzaron a entrar otros que no habían visto el suceso y pronto salimos, incluido Pedro que fue el que se sacó más rápido el jabón y enfundándose en su toalla tomó rumbo a nuestras barracas.

Al llegar a las barracas Pedro entró hecho un rayo, nosotros íbamos de tras; al parecer éramos los únicos allí adentro y luego de cerciorarnos Pedro fue el primero en hablar: ¿Qué putadas fue todo eso?.-

Juan le contestó: “Mira Pedro, lo que ocurre es que el PM ese creo que nunca había visto una verga como la tuya y lo impresionaste tanto que le sacaste su parte gay a relucir y no aguantó el tenerte tan cerca que acabó a penas te jalaste la riatota esa que tienes y se desmayó”.

Sí, exacto dije Yo; no hay mejor forma para describir lo que ocurrió en ese baño.

¡!Puta madre!!, ahora ni bañarme voy a poder porque ya sale un culero que se desmaya al verme.

No viejo, lo que pasa dijo Juan, es que acuérdate que muchos de estos chavos son de tierra dentro y solo han visto purrunguitas como las de ellos y nunca una trompa de elefante como la tuya y son muy susceptibles.

Mmmm ni mierda, lo voy a reportar. ¡!!!!

No, NO NO, dijimos al unísono con Juan; él no tiene la culpa y a voz no te ha hecho nada el pobre chaval, viste que sus propios compañeros se callaron y acordaron no decir nada de lo ocurrido porque simple y sencillamente nadie se lo explicaba.

MMMM, con tono de incredulidad, fue lo que logró decir Pedro.

Pedro que estaba casado, con hijos y muy heterosexual a todas luces, no quedó muy convencido de lo que habíamos dicho, pero en verdad eso es lo que se apuntaba allí; pues, se asumía que todos los PM que estaban allí son heterosexuales.

Pajas son las de ustedes, ese cabrón del PM que se estaba bañando con migo marica ha de ser, afirmó Pedro.

Vengo Yo y le digo que esa situación le puede pasar a cualquier tipo joven, nunca haber estado a la par con un tipo tan serio e importante para ellos en la misma ducha y que tengas a demás una verga de caballo en ves de una humana; eso asusta a cualquiera.

Sí, salta Juan; ha de haber creído que cuando te la estabas meneando para lavártela era que se la ibas a meter.

Pobre chaval, traumado ha de estar, a ver si no te acusa de intento de violación.

Puta, cállense, que ni los vaya a escuchar las paredes; aquí tienen oídos.

Mmm, a verdad; ahora que ves las cosas desde otro punto de vista no son tan claras como a ti te parecen ¿verdad? Dije Yo.

En eso Pedro dice: pero si ni tan grande que es… y acto seguido se destapa la verga al tirar la toalla al camastro y deja frente a nosotros una riata digna de admirar.

Joder Pedro dije Yo, esa pija tuya a cualquiera asusta, mira que la mía con solo verla mejor se esconde, dije bromeando y en cierta forma en serio pues mi verga como que sentí que se me encogió un poco y Juan dijo lo mismo.

A, no jodan compas, si no es para tanto!!

Joder, le dije Yo, mira pues… y me abrí la toalla y quede solo sentado en ella pues estaba sentado en el camastro al frente de Pedro y Juan a mi lado dijo: Si papo, como que ni se te mira ya; miren la mía, a mi me pasó igual, dijo Juan.

Juan se destapo también, pero Juan levantó un poco las caderas y se sacó del todo la toalla quedando sentado directamente en el camastro.

Era una realidad, las vergas de ambos se miraban hasta más chicas de lo que eran, la de Pedro; que permanecía aún parado frente a nosotros se miraba imponente, con toda esa piel que la rodeaba y todo el montón de piel que tenía amontonado en la punta del glande formando varios pliegues que se adivinaban pesados al igual que el chorizo humano que guardaba.

Mira Pedro, dije Yo; si a simple vista la tuya es como la suma de la mía y la de Juan juntas.- No jodan compas, volvió a decir Pedro, si la mía no es tan grande, lo que pasa es que ustedes son muy burlones.

No Pedro, le dijo Juan; mira nos vamos a parar Luis y Yo y veras que al par de la tuya, la riatota esa que tienes por verga es mas bien una verga de burro.

Jajajajaj ja ajJjajajjJAJAJAJjajajaj ajaaajjaja

Reímos todos, y volvimos a reír.

Pero al pararnos desnudos como estábamos, unos frente a los otros; todo era muy evidente, las pijas de nosotros dos no se comparaban en nada a la pija del Pedro y este dijo que teníamos razón, que la de él era mucho más grande, pero que en verdad no había tenido ninguna mala intención con el chaval ese de los PM.

No te preocupes, el Ordenanza Pineda hay nos dirá que pasó cuando nos venimos.

En eso noto que Juan no despegaba la vista de la verga de Pedro y Pedro estaba como pensando viendo sobre la litera superior atrás nuestra con su mirada como ida a lo lejos, Yo volteo a ver que miraba y no había nada especial pero su mano estaba posada en su verga y la apretaba y soltaba y volvía apretar y soltaba al momento que comienza a decir que tenía que averiguar que le había pasado a ese muchacho, ¿porque se había desmayado?.

Yo no pronuncié una sola palabra más, Juan le dijo que se ha de haber asustado de ver que te la estabas jalando y que comenzara a crecer así como esta creciéndote ahora.

Yo baje mi vista y vi que en verdad la verga de Pedro comenzó a tomar un largo mayor al que ya tenía y que su mano ya no alcanzaba a cubrirla con todos sus dedos en su cilindro porque era un cilindro muy grueso y la punta de su glande ya estaba fuera de la anchura de su propia mano.

Pero también noté como Juan con su mano, había comenzado a cascarse una paja lenta y sabrosa, su rostro comenzó a tomar un matiz como de hipnotizado por la descomunal verga de Pedro que ya tenía proporciones descomunales; Pedro ahora tenía una mano posada en sus huevos y la otra la arrastraba a todo lo largo y ancho de su propia pija, haciendo un movimiento semi circular que hacía que la pija bailara a medida subía y bajaba de ella acariciándola con la palma de su mano.

Juan tenía una erección a causa de su propia masturbación al ver a nuestro colega de trabajo haciéndose esa rica y suculenta paja; y Yo sin haberme tocado, mi verga estaba tan rígida que comenzaba a temblar ella sola.

Tener a ese par de cabrones tan bien hechitos, masculinos y con los rabos bien tiesos, uno frente a otro; no era para menos.

Puta Pedro, dejo escapar Juan; que pijota, nunca pensé que se te hiciera así de grande, en verdad, ¡!! Que pedazo de verga que te cargas cabron ¡!!

Y sin mediar palabra estiró una de sus manos y tocó la cabeza de la verga de Pedro, este dio un pequeño brinco hacia atrás, pero el camastro lo paró; “no deja”, fue lo que dijo Pedro, Juan lo ignoró; volvió a tocar con su mano esa chalampa tersa, grande, con bordes gruesos y esponjosos, tocó la punta del glande en donde está ese ojo de la verga que se notaba con una raja bien amplia y profunda.

Juan cerró su mano alrededor del glande y apretó un poco para luego soltarlo y verlo volver a tomar su tamaño natural.

Bueno, natural para Pedro; porque para lo que a nosotros dos consistía era sobre natural, gigantesco.

Solo en pelis porno de esas que vienen de países anglosajones había visto monstruosidad igual.

No toques mi verga cabrón, no soy culero exclamó Pedro, Juan le dijo: “Yo tampoco soy culero, soy derecho, pero nunca en mi puta vida había llegado a pensar que alguien tuviera una pija así de grande y peor que la iba a ver tan cerca de mi”.

Pedro no dijo nada más, Juan volvió a hablar para decir; ” Y si no la toco ahora, nunca más voy a tener el valor de volverlo a hacer y en este momento me vale pija que pienses lo que quieras pensar pero necesito saber que es real”.

Juan tomó valor y volvió a agarrar la verga de Pedro, esta vez, Pedro soltó la pija y dejó a Juan que con ambas manos la palpase, la apretara y la acariciara; una mano parecía que no podría soportar el peso de tan formidable pija, era necesario dos manos para poder tomarla de su tronco y aún así sobraba un pedazo y el glande.

Ahora sí sabíamos para que era tanta piel de sobra que tenía esa salchicha humana, esa piel en este momento pareciera que era insuficiente para llegar a cubrir todo ese mástil de carne caliente y vibrante, sí, dije caliente; no es algo por decir; a unos cuantos centímetros de mi quedaba el enorme falo con su prominente chalampa y de el emanaba un calor que no era el de nuestros cuerpos, era un calor como de una braza en el fuego y en verdad era en el fuego pero del placer.

La cara de Juan era todo un ritual, no dejaba de sopesar y acariciar ese poste de carne y venas que sobresalía del pubis de Pedro.

Yo por mi parte no me atrevía a tocar, pero como un imán esa pija me jaló, toque y palpe su cabeza, me fui a sus bolas que eran enormes y pude sentir un millar de pelos en mi mano, eran pesadas y arrugadas, eran enormes.

La mano de Pedro acariciaba la espalda de Juan, y este se dejaba acariciar, Pedro acariciaba su espalda y subía y bajaba por su columna hasta que en una de esas llegó a las nalgas de Juan.

Noté que Juan abrió sus ojos un tanto sorprendido al tiempo que un brinquito sin soltar la espada de Pedro fue notorio, un ruidito como de sorpresa y sin soltar esa verga pude ver como moviendo sus manos a favor y contra las manecillas del reloj Juan subía y bajaba por el tronco de la verga de Pedro.

Yo no pude más, me agaché y con mi boca comencé a succionar las bolas de Pedro, me supieron a gloria, despedían un olor al jabón y sentía como sus bellos se enredaban en mi lengua, Pedro nunca se había cortado esa mata de allí abajo, ahora era claro.

Mi lengua acarició cada uno de esos soberbios huevos y mi boca los succionó; sentí como Pedro abría un poco las piernas para hacer un movimiento hacia adelante y darme acceso completo a su huevamenta.

Estar allí abajo, lamiendo esos huevos era fenomenal, mis manos recorrían esas piernas fuertes, eran como columnas bien formadas, las piernas de un macho formado en esas creencias de que solo las mujeres se sentían atraídas por los hombres y que nunca él estaría con ninguno.

Y allí estábamos, los 3 hombres machos; un entregando su verga para que sus compañeros de oficina se deleiten y mamen, toquen y se sientan realizados al poder tener una pieza de su cuerpo a entera disposición.

Es sabroso poder sentir cuando la bolsa del escroto extiende y retiene sus preciadas joyas fuera y dentro de su cavidad, como ayuda a dar placer y como se siente jugar con esas bolas ricas y pesadas que tiene Pedro.

Pedro tenía la cabeza inclinada hacia atrás, su boca estaba entre abierta y Juan en ese momento que Yo volteaba a ver hacia arriba; dobló su espalda y su boca se posesionó del glande de Pedro y este suspiró de gusto, de sentir como una cavidad húmeda y suave acobijaba su preciado tesoro.

Yo por mi parte, seguí con los huevos de Pedro y estiré mi mano para tomar la verga de Juan que había estado desatendida por su dueño y todo por estar poseso de un miembro superior en tamaño y grosor.

Mis manos recorriendo las piernas de Pedro llegaron a palpar los glúteos y pudieron sentir como una pelambrera fina y suave las cubre y como se amontona muchísimo en la raja de ese culo fenomenal.

Con una mano tenía la vega de Juan y la otra la dirigí a la entrepierna de Pedro.

Pedro no quería abrir sus piernas para dejarme acariciarlo allí, ese punto tan sagrado para él, pero con ayuda de mis piernas apretando a la altura de sus rodillas logré que las separara un poco más ayudándome a alcanzar con mis dedos el canal de su culo y acariciar, enredar en mis dedos la pelambrera que ayuda a resguardar ese botón que es la entrada a su culo.

Juan mientras tanto se tragaba aquel sable hasta lo más profundo de su cavidad bucal, su boca no daba abasto para lo grueso y largo que era todo aquello, Juan nunca se había imaginado siquiera llegar a tocar una verga, mucho menos mamarlo y allí se encontraba ahora, doblado frente a otro hombre y mamándole la verga a más no poder.

Yo por mi parte ya no sabía ni lo que nunca había querido o lo que me hubiera gustado hacer, todo para mi era bien y sabroso y novedoso, todo lo que hacíamos y fuéramos a hacer estaba muy bien.

Nuestros cuerpos aún guardaban restos del agua de la ducha, los pelos del culo de Pedro estaban mojados aún.

Lentamente fui empujando a Pedro a que se sentara en el camastro y así poder estar todos más cómodos; así fue, Pedro se sentó y Juan volvió a posesionarse de su estaca, Yo me lancé a su entrepierna y con mi lengua comencé a hurgar en el perineo para notar si había alguna objeción por parte de Pedro pero no, al contrario, pude notar como sus piernas como que dejaron de estar tan tensas.

Sus piernas aflojaron un poco y aproveché para que mi lengua jugara con ese punto medio tan crítico e importante en una erección de calidad.

Mis labios succionaron el punto para poder sentir contra mi lengua era estructura dura y cilíndrica que forma parte del pene y que casi nadie aprovecha.

Cada vez que mi boca succionaba esa área, Pedro emitía sonidos guturales de satisfacción, Juan ya había hecho que su boca tocara las bolas y el pubis de Pedro, no podía imaginar como había hecho para alojar todo ese cilindro de carne en su garganta, estaría por llegarle al estómago de lo largo que era.

Mis manos acariciaban sus huevos, mi boca su perineo y como por descuido comencé a llegar hasta su agujero.

MMM mmm hhaaaa, que ricura de sensación es sentir en la lengua como el ano se frunce para cerrarse hermético al primer contacto de tu lengua.

Pude notar las contracciones del esfínter en la punta de mi lengua al ser tocado por primera vez y como en un auto reflejo sus piernas intentaron cerrarse a mis costados.

Pedro no pudo cerrar sus piernas, mis hombros lo impedían, pero, mi posición quedó algo más estrecha; mi lengua apenas llegaba al punto de poder tocar su ano.

Poco a poco pude hacer que Pedro aflojara su fuerza en las piernas y me diera nuevamente paso hasta su ano; mi boca se posicionó en su entrada y mi lengua revoloteaba en sus pliegues hasta que pude sentir como en cada movimiento de ida y venida de mi lengua su esfínter se dilataba un poco más.

Fue en ese momento cuando levantando mi vista pude ver la cara enrojecida de Juan que tenía su verga metida hasta lo más profundo de su garganta y como en un vaivén de subida y bajada hacía que saliera todo ese mosquete y volviera a entrarle más.

También pude ver que Juan ya no estaba de lado, estaba situado sobre Pedro y como desde mi posición se podía observar la punta de la verga de Juan entrando en la boca de Pedro, puta madre, eso es algo que no pensé llegaría a ver nunca.

Que rico se miraba ese jugoso par de labios alrededor de una verga bien parada y babeante de líquido pre-seminal.

Pero ese culito que estaba besando, que estaba succionando y que estaba estrenando con mi boca y lengua tenía un sabor sin igual, un sabor como ningún otro culito que haya probado en mi vida.

El esfínter de Pedro ya estaba dilatando lo suficiente para que mi boca al posar la lengua se abriera a cada lamida y la punta de mi lengua fuera desvirgando ese ano de macho viril.

Cuando sentí oportuno y bien dilatado el ano de Pedro, aventuré uno de mis dedos y lo pasé sobre su culito, solo lo rosé, luego la lengua nuevamente y lo volví a rosar; luego con la lengua lamiendo ese culo posé a mi dedo índice en su entrada y lo dejé.

Mi dedo y mi lengua ahora estaban trabajando juntos en el agujero de Pedro y mientras mi lengua ayudaba a dilatar mi dedo presionaba por entrar, una mano quiso apartar mi cabeza y mi mano de allí pero no hice cazo de nada, continué mi labor y la mano no volvió.

No tardé en hacer que la punta de mi dedo índice entrara, para luego superar la resistencia de su esfínter interior y poder avanzar hacia sus adentros.

Aquellos era fenomenal, mi verga brincaba de emoción mientras sentía como ese culito virgo se abría a mi.

Luego intenté con dos de mis dedos, me costó un poco, Pedro bufó pero de nada le sirvió.

Al tener 3 de mis dedos dentro de él con mis manos tomé sus piernas desde la parte posterior de sus rodillas y las posicioné sobre mis hombros, Pedro no se quejaba más, la cabeza de mi verga se situó muy cerca de su culito y jugó con alcanzarlo y pasaba de lado, sobre el, hacia abajo y de repente algo detuvo a mi glande, un surco hiso que la cabeza de mi verga topara con una cavidad, una cavidad suave y tibia, una cavidad que presentía abrigaba a mi pija sin dudar.

Lentamente empujé mi verga y solo pude sentir un pequeño adelanto, algo intentó cerrarse, esperé, de nuevo empuje y sin ceder terreno ganado volví a empujar, lento y con precisión, mi verga estaba queriendo entrar sola, no estaba usando mis manos, mi verga sabía que hacer, entonces lo sentí, sentí como ese esfínter cedía en su presión para evitar ser vencido y por fin pude sentir como poco a poco se abría y como cubría toda la cabeza de mi pija y como se ensanchaba para querer volver a cerrar pero la presión de mi verga no la dejo; la enfrentó, con mis manos abrí más las piernas de Pedro, su ano estaba siendo desvirgado y por fin entré.

Mi cabeza entera estaba en las entrañas de Pedro, podía sentir como mi glande estaba siendo estrujado por un anillo fuertísimo y como se sentía en su interior, sentía humedad, sentía calor, suavidad.

Que sensación sin igual, hice un ademán de empujar y el ano me apretó, desistí y en el momento preciso en que comenzó a dilatar la empujé, Pedro soltó la verga de Juan y chilló, pero así como chilló, también resopló y pude adivinar que su boca había vuelto a ser rellenada con un delicioso manjar.

Mi verga lo penetró, y comencé a cabalgar; ese culito virgo y apretadito estaba siendo estrenado por mí.

Un verdadero macho se había entregado al sexo gay, tenía dos vergas para él y podía sentir como mi pija era estrujada y era acariciada por las paredes del ano de Pedro y pude observar como la lengua de Pedro hurgaba el agujero de Juan.

Yo sabía a quien iban a disfrutar y tanta era mi gloria y tanto mi disfrute con aquel manjar que no pude aguantar, sentí que mi pija se estiró, se engrosó más y como desde el interior de mis propios huevos comenzaba a brotar un chorro de caliente semen que salía disparado como spray en el interior de Pedro y como sus intestinos eran llenados de mi leche.

No se cuantos fueron, pero si fueron un montón; mi cuerpo sudaba, eran chorros de sudor que caían de mi frente, por mi espalda y surcaban hacia abajo para pasar por la raja de mi culo que los hacía descender y volverse torrente a lo largo de mis piernas y finalmente caer al suelo haciendo un charco de sudor forjado de la bombeada que le había otorgado a mi compañero de oficina un macho bien cabrón.

No había acabado de sacar mi pija del culo de Pedro, cuando: Sin decirle nada a Juan, lo voltea a que quede boca arriba y suspende sus piernas de forma que quedaran apoyadas en la parte inferior de la cama de litera en la que estaban y sin más lubricante que la saliva que él mismo había colocado en la entrada del culo de Juan le ensartó la cabeza y un poco más de su enorme verga.

Juan gritó y Pedro le tapó la boca para que no nos fueran a escuchar.

Juan voltea la cara y pude ver lágrimas en sus ojos y gozo en su rostro.

Pedro volvió a estocarlo y este solo bufó, mordió la almohada y sus puños chocaron contra el colchón, sus manos se aferraron al colchón y de un solo tirón Juan hizo un movimiento de caderas hacia atrás y arriba, logrando él mismo ensartarse aquel enorme mazo de carne que semejaba al brazo de un niño pequeño.

Que valor, que gusto, que emoción, mi pija de solo ver esto se empalmó.

Juan comenzó a sudar y comenzó a culear, Pedro lo punteaba y Juan se culeaba el solo en la pija de Pedro.

Aquello era bestial, era una bestialidad; no se como lo pudo aguantar, dígase que era la excitación, dígase que lo aguantó porque quería sentir de una vez lo que era gozar y lo logró.

Pedro comenzó a tensar y luego a sudar y Juan cuando comenzó a sentir en su interior los trallazos de Pedro no pudo aguantar y sin haberse tocado desde que se empalo él mismo, comenzó a llenar todo con su erupción de semen y de vigor, primero salió un disparo que traspaso su cabeza y llegó al colchón y el suelo, luego otro fuerte y le embarró la cara y la barbilla, otro igual que terminó de llenar toda la cara y parte del pecho y finalmente un grupo de tres más que lo bañaron del pecho para abajo sin dejar lugar sin tocar.

Pedro jadeaba, Pedro sudaba sobre Juan.

Juan tenía el pecho que pareciera que los pulmones y el corazón se le iban a brotar y que no podría más, Pedro apoyando sus codos en el colchón acercó su cara a la cara de Juan y le besó.

Comenzó a besarle los labios y se separó, le besó los ojos y succionó el semen de Juan que allí llegó.

Pedro comenzó a besar y succionar toda la cara de Juan y luego le besaba los labios y así compartir con él el semen allí depositado.

Aquello era puerco, era tierno y sabroso a la vez.

Desde mi camastro podía ver a ese par de amantes que se estaban compartiendo por igual, Pedro le entregó su semilla en el interior a Juan y Juan se la sirvió en la mejor bandeja que encontró, su cuerpo.
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