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El sábado siguiente
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Intercambios
18-Aug-2019
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El sábado siguiente
Continuacion de mi anterior relato.
Ana: Oye Miguel, me ha llamado Maria mi hermana. Sabes que te conté que se estaban terminando de amueblar su piso, pues nos ha invitado el próximo sábado a cenar en su recién estrenado piso para celebrarlo.

Miguel: Que bien, ¿ya que hacemos con el niño?.

Ana: lo dejaremos en casa de mis padres.

Miguel: Pero a ti te hace ilusión que vayamos.

Ana: supongo que me hace la misma ilusión que a ti. Ahora que ya te aviso. No te esperes lo de este sábado pasado, ya que creo que quedo claro, disfrutamos mucho todos, fue una noche especial, que no debería repetirse. Y ojo con lo que haces y dices, que no se vea que vas tan salido como estos días pasados.

Miguel: a mi me llamas salido, y como llamarías a lo tuyo?, porque no se si te acuerdas que te he pillado 2 veces masturbándote con el aparato aquel especial que te compre?

Ana: si, ya lo se, ha sido una semana muy extraña, ya te lo he dicho, fue una noche muy especial para todos, lo que paso fue extraordinario, y lo tengo todo grabado en mi memoria, es tan solo pensar en ello, y se me mojan las bragas, bueno tu ya lo sabes.

Miguel: Si la lo sé, estas cada dos por tres recordándomelo, y cada vez con el pretexto de que te compruebe de cómo mojadas las tienes, quieras que te la toque, y luego terminamos mal. Ta he follado más es estos últimos días, que todo el mes pasado.

Ana: no seas exagerado, que a ti también te gusta, y cada vez que compruebo el estado de tu polla siempre esta dura.

Esa era la verdad. Los días posteriores al sábado fueron para nosotros, maravillosos, habían despertado aún más nuestras ganas de tener sexo, de disfrutar de nuestros cuerpos, si cabe aun más todavía nuestros ratos de sexo eran ahora más placenteros.

Lo dicho, fuimos el sábado siguiente a casa de la hermana de mi mujer, y su novio. Creo que tanto yo como mi mujer estábamos muy nerviosos, supongo que recordando lo sucedido con ellos, esperado con incertidumbre que podía pasar, o cual seria la reacción de ellos, no se, íbamos allí sin tener las cosas claras, esperando a ver lo que pasaba. Suponía que también a ellos les estaría pasando algo igual.

Llegamos a su piso. El recibimiento, fue quizás un poco más efusivo de lo normal. Mi cuñada me dio un gran beso, al igual que Raúl a mi mujer.

Todo transcurría de lo más normal, se notaba que el ambiente era tenso, muy tenso diría yo. Durante toda la cena no se hizo ningún comentario al respecto, es más se hablaba de temas sin la menor importancia, yo creo que todavía por temor a tocar el tema del que de momento nadie se atrevía a hablar, pero del que todos deseábamos hablar.

Como era de costumbre después de cenar nos sentamos en el sofá, con nuestras respectivas copas, a seguir la velada.

Pues, como todos esperábamos, al final las conversaciones nos llevaron a hablar de lo ocurrido el sábado pasado. A todos nos pasaba lo mismo, aquello que paso, cambió un poco la vida de los días posteriores. Ellos también nos confesaron que aquello les había cambiado para bien, que ahora veían las cosas desde otra perspectiva. Que el sexo no tiene barreras, que siempre puedes experimentar cosas nuevas, y que realmente te lo puedes pasar divinamente bien, tan solo tienes que estar dispuesto a ello.

Maria: entonces también a vosotros os ha pasado lo mismo?

Ana: Ya te digo, ha sido una pasada, como te comentaba, incluso mi marido ya me lo ha dicho en un par de ocasiones, que habíamos hecho el amor más veces en estos días que el mes anterior. No se, ha sido muy bueno, muy especial y todavía sigue siendo una sensación extraordinaria.

Maria: pues a nosotros igual, ya tan solo despertarnos el domingo por la mañana, y venga dale que te pego, hasta la hora de comer, además con unos orgasmos muy intensos, parecía que me meaba de gusto que pasaba, bueno, tan solo decirte que mi Raúl se corrió tres veces, ya te lo digo todo, y esto no es todo, luego por la noche, en este mismo sofá viendo la tele, pues otro más, así como quien no quiere la cosa.

Ana: Nosotros el domingo por la mañana, lo tuvimos que dejar a medias, ya que cuando estábamos en plena acción, el niño nos interrumpió. Pero el de la siesta fue espectacular.

Maria: venga cuenta hermanita, que me muero de ganas de saberlo.

Ana: Pues, nos estuvimos buscando y calentando toda la mañana. Bueno yo ya desde la mañana tenía todas las bragas mojadas.

Maria: Calla, y no me hables de bragas mojadas, porque esta semana me he cambiado más veces de bragas que en casi todo lo que llevamos de año. Joder, algunos días me las he cambiado hasta tres veces, pero aquello de que quedaban completamente mojadas, las podías escurrir y caían gotas.

Ana: yo me he cansado de lavar y tender bragas. Pues como te contaba, nos estuvimos buscando toda la mañana. A la más mínima que podíamos, nos estábamos metiendo mano. Mi marido estuvo toda la mañana con la polla tiesa. Como él siempre anda por casa con pantalones de chándal, le dije que se quitara los calzoncillos, y así me seria más fácil para mí para que se la pudiera manejar. Yo también me quite las bragas. Tan solo me puse el pantalón del pijama y la camiseta, sin sostén. Bueno, pues unas veces tenia a mi marido detrás de mí con sus manos masajeándome las tetas un buen rato. Yo aprovechaba para meterle mano en los pantalones, como ya te he dicho, siempre le encontraba la polla totalmente dura, él luego poco a poco bajaba una mano hasta dentro mis pantalones, encontraba vía libre para poder tocar a su gusto mi chocho, que toda la mañana estaba empapado, me metía un dedo, me tocaba el clítoris, y así toda la mañana, siempre que el niño nos dejaba. Me acuerdo que en una ocasión hasta me la llego a meter encima de la encimera de la cocina.

Maria: A ver a ver, más detalles.

Ana: Pues eso, para empezar, nos estábamos metiendo mano efusivamente el uno al otro. Le propuse que se sentase encima del mármol de la cocina, le baje los pantalones y empecé a cascársela poco a poco. El niño estaba mirando una película en el salón. Luego me la puse en la boca y se la empecé a chupar, mientras se estaba tocando las bolas. Luego cambiamos las posiciones. Me quité los pantalones por completo, me subí en la encimera, con los pies encima de los hombros de mi marido, dándome una comida de coño espectacular. Esta vez me corrí. Me di cuenta de que el no podía más. Hasta que se bajo por completo los pantalones se cogió su polla con su mano para dirigirla a la entrada de mi chocho, mi mano también le ayudo a encontrar el camino, hasta que la tuvo toda dentro de mí. Pero otra vez el niño nos interrumpió y tuvimos que dejarlo allí.

Maria; Jo con el niño. Vaya Ana. Como me estas poniendo. Venga sigue. ¿Cómo fue el de la siesta?

Ana: Después de comer, y una vez que el niño se durmió, aprovechamos el momento. Nos fuimos al dormitorio, nos desnudamos por completo, sacamos el bote de lubricante, y empezó a extenderlo por todo mi coño, para acto seguir empezar a masajearlo me lo estaba tocado con sus manos, yo estaba tumbada en la cama y el de rodillas a mi lado, dándome placer. Luego empezó a chuparlo de tal manera que me tuve que correr. Luego me incorpore, le dije a mi marido que ahora me tocaba a mi, lo tumbe en la cama y empecé de nuevo a masturbarle. Antes le había untado bien la polla con el lubricante. Le puse uno de mis dedos en la entrada del culo, pero mi marido no dijo nada, así que podre de metérselo un poquitín, me confeso que le gusto mucho, así que poco a poco se lo metí un poco más. El lubricante ayudo a que entrara mejor. Pero me paré enseguida, ya que todavía no quería que se corriera, antes tenia que tenerlo dentro de mí. Así que me arrodille encima de él, tome su polla con mi mano y me la clave poco a poco. Mi marido me estrujó las nalgas con sus manos. Tenía toda mi vagina y el culo lleno de lubricante. Mientras me follaba a mi marido, el me masajeaba el culo, y pasaba sus dedos por el agujero, sabia que lo intentaría, y al final me metió un dedo por el culo, en este mismo instante me llego un gran orgasmo. Miguel aparto el dedo de mi culo y me abrazo fuertemente. Que corrida. Me tumbe boca abajo. Miguel empezó de nuevo a masajearme el culo entrado con sus dedos dentro de mi vagina, estaba todo tan resbaladizo. Luego se volvió a untar la polla con lubrícate se me la restregaba en la raja de mi culo. Y no sabes lo bien que esto me gusto. Pero lo mejor fue cuando me la metió así como estábamos por el coño por detrás. Me corrí otra vez. Pero yo todavía quería más. Le dije no te corras todavía, y me monte otra vez encima de él. Esta vez, me masajeaba las tetas, mientras su polla no paraba de entrar y salir de mi coño, me corrí otra vez. Le susurre al oído, ahora te va a tocar a ti. Le cogí la polla, y empecé a cascársela, arriba y abajo, me la metí en la boca, y cuando notaba que estaba a punto de estallar, me la saque se la boca, y se la seguí meneando hasta que empezaron a salir chorros de leche súper caliente, vaya corrida que se pegó.

Maria: Joder Ana, como nos estas poniendo, No sigas que tendré que volver a cambiarme las bragas, y eso que me las ha puesto limpias justo antes de que vinierais.

Raúl: Quítatelas, y así no las vas a mojar.

Miguel: ¿y vosotros?, Ahora os toca el turno a vosotros contarnos vuestras experiencias.

Maria: Pues lo dicho, el domingo hubo sesión matutina, más que nada por que todo era todavía muy reciente, y en nuestras mentes, estaba todavía lo sucedido la noche anterior. Esta noche dormimos en bolas. Me desperté con las manos de Raúl haciendo de las suyas. Le dije: que haces, el me contesto con una pregunta: ¿te gusto lo de anoche?. Lo le dije, que claro que me gusto mucho, que me gusto mucho ver lo bien que él se lo había pasado y por supuesto yo también me lo pase muy bien, y la verdad, no me esperaba que me lo pasase también. A estas alturas, ya tenía sus dedos completamente dentro de mi chocho, y mi mano sobre su polla. Luego é se puso encima, su lengua empezó a explorar mi clítoris, sus dedos hurgaban dentro de mi coño, y su polla quería entrar en mi boca. Empecé a chupársela, a lamérsela, a meterme las bolas en mi boca y chupárselas. Luego se giró, y sin darme cuenta estaba con su polla justo a la entrada de mi cueva pidiendo paso. Arrodille mis piernas hacia atrás, y de una brutal embestida, me metió su aparato dentro del chochito. Empezó un frenético mete y saca, no aguante más y me corrí. El también estaba a punto. Saco la polla a me la acerco, terminó de corrérsela encima de mis tetas. Vaya corrida que se pego. Pero lo mejor fue el del lunes. Raúl se presento en casa con un bote de lubricante. Como le había gustado mucho, pues se fue a comprar uno, así que tuvimos que probarlo, nada más decirte que justo después tuve que cambiar las sabanas de la cama ya que entre el lubricante, las dos corridas que se pegó, y la corrida que yo me pegue.

Miguel: Tu también mojaste la cama?

Maria: Si, nunca me había pasado antes, pero esta vez tuve un orgasmo tan intenso que salió una especie de liquido blanco de mi chocho, parecía que estaba meando, sin exagerar, fue fantástico.

Ana: Por lo visto entonces lo del sábado pasado, nos ha ayudado a todos, a que ahora disfrutemos mucho más de nuestras parejas no?

Raul: Claro que sí, yo nunca había visto a Maria tan entusiasmada con el sexo. Te digo, esta semana hemos follado cada día por lo menos una vez, y algunos días hasta tres. Pero lo mejor es que ahora las sesiones de sexo son mejores.

Miguel: claro que si, Disfrutamos mucho más juntos y por separado ¿no?

Maria: a que te refieres.

Miguel: Pregúntaselo a mi mujer.

Ana: Ya se porque lo dice. Resulta que me pillado en dos ocasiones teniendo sexo con mi consolador.

Maria: Con tu consolador. Hermanita, esto si que no me lo esperaba. Tu tienes un consolador?, No me lo puedo creer. Esto es lo último que hubiera pensado de ti.

Miguel: Si, yo se lo regalé este verano. Que?, ahora me dirás que tu no tienes uno?

Maria: Pues no, Yo no tengo, y no se por que crees que yo debería tener uno.

Miguel: Hombre, sobretodo por las temporadas que has estado sola sin pareja.

Maria: que ingenuo que eres cuñadito. Hay muchas maneras de conseguir sexo. Además esto siempre me ha dado un poco de corte. No sé, esto de que tu misma te tengas que meter un aparato por allí, me da un poco de repelús.

Ana: A mi también me lo daba, pero luego una vez dentro se te quita todo, y te lo pasas de fabula. Tienes que probarlo. En un principio, cuando Miguel me lo regalo, lo usábamos tan solo en nuestras sesiones de sexo. Bueno era el quien me lo metía. Al principio no me gustaba mucho, pero luego usándolo con el lubricante, y como Miguel sabe como usarlo, y me lo hace muy bien, pues ahora me encanta tener sexo con mi marido y con el vibrador.

Miguel: Ya sabes Raúl, tendrás que volver al sex-shop a comprarle un aparato de esos.

Maria: Ni se te ocurra ir solo. Si acaso ya iremos los dos, y ya lo escojo yo, que tú me traerás cualquier cosa. Además aun no estoy convencida de que necesite uno. Pero vamos a lo que vamos. Miguel, entonces pillaste a Ana con el vibrador en el coño no?

Miguel: Si, la pille en dos ocasiones. Como ahora al final de temporada salgo más temprano del trabajo, pues cuando llegue a casa y entra en nuestro dormitorio, me la encontré tumbada en la cama, totalmente desnuda y el consolador en la mano entrado y saliendo de su coño.

Raúl: y tu que hiciste?

Miguel: al principio quede un poco desencajado. Era la primera que la encontraba en esta situación. Se que me mujer hasta ahora era de las que no solían hacerse muchas pajas que digamos, que me sorprendió un poco, pero fue una sorpresa muy agradable. La encontré con los ojos cerrados, así que no se dio cuenta de que yo estaba allí. Me agache para que no me viera, tan solo sacaba la cabeza para poder contemplarla. Obviamente la pija se me disparó al instante. Me desvestí como pude. Ella estaba totalmente en lo suyo, sin darse la más mínima cuenta de que yo estaba allí. Con una mano tenia el vibrador, se lo estaba entrando y metiendo en su coño. Con la otra mano unas veces, se estaba masajeando los pechos, luego alternaba dándose masajes sobre el clítoris, podía distinguir que todo su coño estaba totalmente mojado. Se estaba retorciendo de placer. Hasta que ya no pude más, me levante, tenia mi polla en una mano, y me subí sobre la cama, ella me vio, tan solo se asusto un poco, pero siguió con su tarea, yo estaba cerca de ella, masturbándome, ella ahora ya tenia los ojos abiertos, me estaba mirando, y estaba observando mi mano sobre mi polla, entonces fue cuando le vino un orgasmo, yo al verla de aquella manera, tampoco aguante mucho más, por lo que empecé a soltar mi lechita sobre si vientre y sobre su coño.

Maria: Ana, yo también tengo que confesarlo, también estos días he tenido mis días en solitario de placer. Pero también creo que ellos lo han tenido, y yo se el porque. Esta muy bien porque hemos disfrutado mucho más del sexo con nuestras parejas, pero dentro de nosotros, en nuestra mente calenturienta esta todavía el recuerdo del sábado pasado. Todos disfrutamos con lo que vivimos: Tu con mi Raúl y yo con tu Miguel. Fue muy bonito, y nos agrada recordarlo. Yo he de confesarlo. No me esperaba que me lo pudiera pasar tan bien con Miguel. Y os lo digo sin arrepentimiento alguno, esta semana me he masturbado en varias ocasiones pensando en las delicias que me hizo Miguel. Es que no puedo olvidar aquellas manos sobre mis pechos, aquellos dedos dentro de mi coño. Yo creo que vosotros también os habéis masturbado. ¿A que si? Miguel, yo estoy segurísima que te has masturbando pensando en mi?.

Miguel: mentiría si digo que no. Claro que me he masturbado pensando en tus pechos, sobretodo en la manera en que me hiciste correr. Y Vosotros dos que?.

Raúl: Maria, tú ya lo has dicho todo. Parece mentida, la más joven del grupo, y siempre es ella quien empieza con estas conversaciones. Pero, tienes toda la razón, nos lo pasamos muy bien con nuestras parejas, pero tenemos presente el disfrute, Yo también me he corrido pensando en lo bien que me lo hiciste pasar Ana, no puedo olvidar la corrida que le diste a mi polla, y como hombre que soy, no me ha quedado más remedio que darme la fiesta yo solito.

Maria: como que darte la fiesta tu solito, que es que no me tenias a mi? Mira las veces que me has venido a buscar.

Raúl: no es eso, pero no se como explicártelo. Es una sensación distinta, sabes? Son ocasiones en las que quieres una cosa que sabes que tan solo puedes darte tu mismo.

Ana: Creo que se por donde vas, es más creo que todos los que estamos aquí hemos pasado estos días por esta situación. Yo creo que he descubierto el arte de la masturbación. He de confesaros que hasta ahora podíamos decir que no me masturbaba casi nunca, de hecho hasta esa semana, hacia años que no me había puesto mi mano sobre el coño. Pero ahora es diferente, desde que lo he probado me gusta más. Si Miguel, tu me has pillado en dos ocasiones, y estas dos ocasiones han sido un revulsivo para mi, porque se que a ti también Miguel te gusta que yo me masturbe, me lo has demostrado en estas dos ocasiones que me has pillado, y ahora te digo que aparte de estas dos, ha habido otras dos en las que tu no te has dado cuenta. Es muy bueno este rato de placer que tienes a solas.

Maria: Y más si tienes algún aparto con que entretenerte. Perdona que vuelva a lo mismo, pero hermanita, no te imagino a ti con un vibrador en el coño. No sé, es me sale de los esquemas que tenia de ti. Ahora que esta semana me los has roto casi todos, porque tampoco podría imaginar nunca que hicieras lo que le hiciste a mi Raúl el sábado pasado.

Ana: Tú también hiciste cosas a mi Miguel que tampoco hubiera imaginado nunca que serías capaz de hacer. Y supongo que tu Raul también hizo cosas que tampoco imaginarias nunca que llegase a hacer.

Maria: SI tienes razón, al igual que Miguel hizo cosas que nunca pensé que pudiera llegar a hacer.

Ana: esto yo ya no lo tengo tan claro.

Maria: como es esto?

Ana: pues, esto, bueno tampoco nunca imagine que pudiera llegar a hacerlo, porque a veces habla demasiado. Pero esto es otro tema que ya contaré otro día.

Maria: vale, pero no te olvides, por que me interesa. Uy mira ya que hora se hecho, yo creo que es ya la hora de jugar un poco no?

Raul: Hoy también toca?

Miguel: pero no quedamos en que estuvo bien, y allí se quedaba.

Maria: se trata tan solo de un simple juego. Además creo que todos y todas, estamos deseando jugar un poco más ¿no?

Ana: No se, lo del sábado pasado estuvo muy bien, por eso no se si quiero repetir.

Raúl: No se trata de repetir, si estuvo bien, yo todos estamos de acuerdo en ello, no se que hay de malo.

Ana: que hay de malo? pues no se, en volver a pasar otra semana como esta.

Maria: pero si tu me has dicho que te lo has pasado de fabula.

Ana: precisamente por eso. Quizá ahora todos esperamos que sea igual de bien, y si luego no sale como lo esperado?

Miguel: esto no tiene por que pasar. Tan solo se trata de pasar un rato divertido. Anda tomate un trago, relájate. Y tu Maria tráete las cartas que vamos a empezar.

Maria: pero esta vez quiero que sea un poco diferente. Veréis. No vamos a jugar al stripocker, ya que tan solo tenemos cartas españolas. Así que vamos a repartir una carta a cada uno. Va a ver un ganador y un perdedor. Obviamente el ganador será el que saque la carta más alta, y el perdedor la más baja.

Raúl: Jo con mi niña, y que inteligente que es.

Maria: No me cortes para decir estas imbecilidades. A ver, el que pierda tiene que pagar multa. Es decir tiene que decidir la prenda de la que tiene que desprenderse, pero ahí viene lo bueno, que va a ser el ganador, quien tendrá que quitársela.

Miguel: Uy, eso puede tener su lado negativo.

Maria: ¿cuál?.

Miguel: a ver pongamos que por ejemplo que Raúl gana la partida, y yo soy el que pierda, y resulta que la única prenda que llevo son los cayumbos?.

Maria: esto no tiene nada negativo ¿verdad Ana? Es un juego, y me encantaría que esto ocurriera, estamos aquí para reírnos y pasarlo bien. A ver si pasase que fuera tu mujer la que ganase y yo que perdiera, y tan solo llevo las bragas. ¿A que esto si que os gustaría?

Miguel: esto si.

Maria: ves. Pues es lo mismo. ¿A que si Ana, que te gustaría ver a Raúl quitándole los calzoncillos a tu Miguel?

Ana: calla que ya me lo estoy imaginando.

Entonces decidimos empezar esta especial partida. Yo no las tenía todas conmigo, es verdad que se podían dar situaciones buenas, pero también las había malas. Tan solo es un juego, Teníamos que confiar en la suerte. Pero parecía que la suerte no se ponía de mi lado. La primera carta que cogí fue un tres. Ahora tenia que cruzar los dedos para que no fuera Raúl el ganador. Bien, mi mujer fue la que saco la carta más alta. Así que decidí ponerle emoción al juego, el ser la primera prenda, podría haber escogido un zapato, pero no, al ser mi mujer la que tenía el honor de quitarme la prenda, elegí el jersey. Nos levantamos, le susurre al oído, hazlo con provocación. Y así lo hizo. Yo puse los brazos para arriba, y ella empezó lentamente a quitármelo. Lo hacia poquito a poco, trozo a trozo, se paraba y tocaba sensualmente la piel de mi torso. Se agacho un poco para luego recorrer con su lengua mi pecho. Nuestros espectadores, empezaros a silbar a aplaudirnos. La cosa empezaba bien.

En la próxima partida, tuve un poco de más suerte. Saque un 11, lo negativo fue que le toco a Raúl perder. Decidió que le quitase un zapato, El se sentó, e hicimos que nuestras mujeres se lo pasasen bien, e hicimos que el simple hecho de quitar un zapato fuera todo un mucho más sensual. Una vez me toco quitarle un calcetín a Maria. También le puso un poco de teatro para que pareciese todo más sensual. Empecé a estirarlo poco a poco hasta tenerlo completamente fuerte. Luego le bese el pie. Otra de las situaciones buenas, fue la que toco a Maria quitarle los pantalones a Ana. Se pusieron ambas de pie, Maria se puso detrás de Ana, y empezó de manera sensual a desabrocharle los botones de los vaqueros. Luego empezó poco a poco con la tarea de bajárselos. Aprovechaba para acariciarle los muslos con las palmas de las manos.

Por aquellas casualidades, la suerte deparo que quedásemos todos en ropa interior. Nosotros los chicos con los calzoncillos y ellas con sujetador, y sorpresa, ambas con tanga. La cosa a partir de ahora prometía. Raúl fue el vencedor y Maria la que perdió. Esta vez decidió quitarse el sostén, así que se pusieron de pie. Raúl empezó a magrearle las tetas por encima del sujetador, bajo los tirantes de forma sensual. El estaba pie detrás de ella. Mi mujer y yo no podíamos apartar la vista de aquel magnifico espectáculo. Raúl besaba el cuello y los hombros de Maria, mientras sostenía aquellos magníficos pechos, uno en cada mano. Maria torcía el cuello, estaba disfrutando. Raúl introdujo su manos en el sostén de Maria; Ella se llevó sus manos atrás, y se desabrocho el sujetador. Este cayo al suelo. Ahora eran las manos de Raúl las que hacían de sostén y nos estaban tapado sus fantástico pezones. Raúl empezó a mover sus manos encima de los pechos de su chica, empezó a pellizcarle los pezones, estos estaban ya duros, mientras le seguía besuqueando los hombros. Luego empezó a moverlos como si quisiera hacerlos bailar, y vaya bailecito que les dio. Mi mujer y yo, no decíamos nada, quedamos atónitos del espectáculo que nos ofrecían Raúl y Maria. El espectáculo termino con un morreo por parte de los dos participantes. Era la primera vez que se besaban de esta manera delante de nosotros. Al final no nos quedo más remedio que darles un gran aplauso.

En la siguiente partida Maria saco la carta más alta, y mi mujer la más baja. Decidió que se desprendía del sujetador. Ambas se levantaron, para pasar a darnos su espectáculo. Maria se puso delate de ella, empezó metiéndole las manos por debajo del sujetador por la parte de abajo. Le empezó a masajear las tetas. Yo y Raúl no podíamos dar crédito a lo que veíamos. Luego Maria se puso detrás de ella, sin quitarle el sujetador le saco las tetas fuera. Tenia ya los pezones parados. Supongo que mi mujer no se esperaba esto de su hermana. Maria le pellizcaba los pezones, de la misma manera que hacia poco Raúl se lo había hecho a ella. Luego con mucha destreza y tan solo una mano le desabrocho el sostén, lo cogió y lo lanzo sobre la cara de Raúl, el jueguecito terminó con un magreo en toda regla. El próximo fui yo en perder. El corazón se me disparo, a ver quien le tocaba quitarme los calzoncillos. La mala suerte se apodero de mi. Mis malos presagios se hicieron realidad. El ganador fue Raul.

Maria: Ala, que bien, mira por hablar. Has adivinado tu final. Ana prepárate para ver un gran espectáculo.

Bueno, supongo que tampoco hay para tanto. Teníamos que pasarlo bien, y acordamos con Raúl no defraudar demasiado a las mujeres. Nos pusimos de pie. Ambos teníamos las pollas tiesas. Nuestro espectáculo no duró tanto como estos últimos, ni fue tan espectacular, pero nos divertimos. Fue sencillito. Raúl empezó como queriendo acariciarme la polla por encima de los calzoncillos. Su mano marcaba mi paquete encima de la ropa. Las chicas no perdían detalle de lo que sucedía. Estaban gritando, aplaudiendo, y dándonos ánimos. En vista del entusiasmo de las chicas, Raúl se atrevió meter su mano dentro de mi bóxer, esto creo que llevo al éxtasis a las chicas. Nadie se podía creer lo que estaba pasando. El espectáculo termino cuando raul cogió de los bóxers, empezó a bajarlos poco a poco, con especial cuidado a mi verga, que estaba totalmente dura, tuvo mucho cuidado de no pillármela, cuando la tuvo totalmente fuera, tiro con fuerza de los boxes para abajo hasta que los tuve sobre los tobillos. Las chicas no podían parar de reírse de la situación. Estaban súper excitadas. Terminaron con gran aplauso. Creo que al final nos quedo bien, y lo principal es que tanto ellas como nosotros lo pasamos bien.

Yo ya quede apartado del juego, ya estaba completamente en bolas. Las chicas todavía conservaban los tangas, y Raúl los calzoncillos. Ahora tan solo me tocaba observas los diferentes emparejamientos que podía haber. En la siguiente partida Raul saco un dos, tenia todos los números para perder, mi cuñada saco un doce, ya teníamos espectáculo a la vista, suponía que Maria le iba a devolver la jugada que poco antes raul le había brindado. Y así fue. Raul se levantó. Maria se puso de rodillas frente a él, su cara quedo justo en frente de su paquete. Maria empezó a lamerle la polla por encima de los bóxers. Tanto mi mujer como yo, podíamos ver perfectamente como la lengua de Maria recorría el enorme bulto que se dejada ver perfectamente dibujado sobre la tela de los calzoncillos de Raúl. Luego aparto su cara y empezó a tocárselo, cogía el grueso de su polla con su mano y empezaba a masturbarlo, siempre por encima de los bóxers. Con la otra mano intento meterse por una de las aberturas de las piernas hasta alcanzar las pelotas de Raul. Podíamos distinguir perfectamente como la mano de Maria estaba jugando con los huevos e raul. Después de un rato de este simpático juego, Maria procedió a bajar lentamente los calzoncillos, con suavidad, a fin de no lastimar tan apreciado aparato. Tan solo saco afuera lo que era el tallo del pene, y empezó allí mismo a menearlo, para después metérselo dentro de su boca. Raul tenia ya lo ojos cerrados, y se le notaba que sus piernas empezaba a flaquear, no le quedaba mucho tiempo, supongo que Maria se percato, se saco la hermosa polla de su boca y procedió a terminar de bajarle la ultima prenda que llevaba raul. Recogió los bóxers delo suelo y los lanzo a Ana, esta respondió con un bravo y unos aplausos a tan magnifico espectáculo, yo me uní a ella.

Ahora ya tan solo faltaban las chicas, Ambas todavía conservaban sus preciosos y magnificos tangas. A ver quien iba a ganar hoy. Pues repetimos y otra vez en la partida decisiva, fue mi mujer la quien volvió a ganar, y por supuesto tendría que ser ella la encargada de quitarle el tanga a su hermana.

Raúl: A ver Ana, a ver como lo haces. Aquí te quiero ver.

Miguel: Venga Ana que tu puedes. A mi me ha tocado que Raúl me tuviera que quitar los gallumbos, ahora te toca a ti quitarle el tanga a tu hermana. Venga que yo se que lo harás muy bien.

Estaba intentando dar ánimos a mi mujer. Sabia que eso de mujer con mujer no le atraía mucho, y supongo que menos al tratarse de su hermana. Nos miro con mala cara, pero afronto el repto.

Ambas se levantaron, mi mujer hizo que su hermana se pusiera de cara a nosotros y ella se coloco a su espalda. Empezó deslizando lentamente su manos sobre las caderas de Maria. Luego paso a los muslos. Subía y bajaba ambas manos contorneado las piernas de su hermana. Luego paso tímidamente una de sus mano por encima del tanga, rozándolo muy suavemente. Luego hizo que Maria diera la vuelta. Ahora quedaron una enfrenta de la otra, como si se quisieran dar un fuerte abrazo. Ana puso sus mano en la espalda de Maria, bajó poco a poco hasta llegar al elástico del tanga. Paso sus manos por debajo hasta llegar a las nalgas. Las apretó fuertemente. Les dio un energético masaje, las separo , para que nosotros pudiéramos ver perfectamente la raja del culo de Maria, con el pequeño tanga totalmente insertado dentro de ella. Ana puso sus manos en las caderas de su hermana por dentro del elástico del tanga, e hizo que Maria se voltease de nuevo, quedando otra vez mirando para nosotros, entonces Ana empezó a dirigir una de sus manos por dentro del tango hasta que se poso justo encima de la vagina de Maria. Podíamos comprobar perfectamente como Ana movía esa mano. Saco la otra mano del dentro del tanga, y la puso justo encima de la otra, pero quedando la tela del tanga en medio. Ambas empezaron a balancearse y a mover al unísono sus maravillosas caderas, con las manos de mi mujer en su vagina como queriéndola proteger y ocultar. Luego le propuso a su hermana que dejase caer el tanga. Ana empezó con una mano a bajar el elástico del tanga, mientras que la otra mano estaba tapando la mágica cueva de Maria. Maria le ayudo a que el tanga quedase en el suelo. Ana abrazaba a su hermana rodeándola con ambos brazos, y con las manos tapando la entrepierna de Maria.

Ana: atención a todos. Mirad fijamente.

Aparto sus manos con suavidad, dejando al descubierto el bonito coño de Maria.

Raúl: bravo, muy bien, esplendido.

Maria: que os ha gustado. Ha estado bien no?. Pero ahora propongo una cosa. Ana todavía tiene una prenda, Miguel ha sido el primer eliminado, Yo exijo entonces que sea Miguel el encargado de quitarle el tanga a Ana.

Pues dicho y hecho. Todos estuvieron de acuerdo. Ana se abalanzo sobre mi. Rodeo mi cuello con sus brazos y nos besamos. Estaba muy contenta y a la vez muy excitada. Asi que la puse en frente a los demás hice que se abriera un poco de piernas, me arrodille en frete de ella, y empecé a comerle el cocho por encima del tanga. Recorrí con mi lengua la raja de su coño un par de veces. Incluso a través de la tela del tanga pude comprobar que mi mujer tenia el coño súper caliente, y pude notar que lo tenia completamente húmedo. Pude saborear sus jugos, pude oler su aroma, pude sentir sus palpitaciones. Me entretuve en lo que adivine que seria su clítoris. Entonces dirigí mi mirada a su cara. Ella bajo su mirada hasta encontrar la mía, pude ver sus ojos la lujuria que llevaba adentro. Me estaba pidiendo más. Y por supuesto yo se lo iba a dar. Decidí cambiar de postura. Me puse detrás, yo estaba completamente desnudo y con la polla tiesa, así que la intente pasar por en medio de sus piernas, hasta que la punta de la misma, sobresalía por delante junto encima del precioso tanga que llevaba mi mujer, y empecé un movimiento de atrás adelante como si la estuviera follando, ella cerro un poco las piernas, con lo que mi aparto quedo atrapado en ellas. Estaba consiguiendo que mi mujer todavía se pusiera más caliente, con el movimiento de mi polla conseguía frotarle toda su vulva, desde atrás a adelante. Con una se sus manos cogió la punta que sobresalía, a fin de que el frotamiento fuera mayor. Pronto me tuve que parar, sabia que si seguía un poco más me iba a correr. Saque la polla, y metí mi mano derecha dentro del tanga, con mis dedos empecé a hurgar dentro de coño de mi mujer, mientras que con la otra le estaba tocando los pechos. Le pellizque los pezones a la vez que introducía uno de mis dedos en su ya inundada cueva. Esta estaba súper caliente. Ana tiro su cabeza para atrás, como si estuviera buscándome, empecé a besarle el cuello. Recorrí con mi lengua su hombro, subí por su cuello, hasta que conseguí chuparle el lóbulo de su oreja. Ella se giró, y nuestras bocas se encontraron, nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se encontraron. En este momento ella no pudo más, el buen hacer de mis dedos en su coño, mi mano masajeando sus pechos, y aquel morreo apasionado, hizo que se corriera allí mismo. Yo me di cuenta y tuve que sostenerla, porque sus piernas no eran capaces de sostenerla de pie. Obviamente los demás se dieron cuneta.

Maria: Vaya con la parejita, y parecían mojigatos, y míralos. Ana esto no vale, nos hemos dado cuenta, y tu te has corrió como una guarra.

Ana: perdonad, pero no podía aguantar más. Entre el magreo que me dado Maria en mis tetas. El espectáculo que me habéis dado vosotros. La situación que he pasado con tener que quitarle las bragas a mi hermana, y el súmmum que ahora me acaba de propinar mi marido, ha sido demasiado para mi, Vaya corrida que me pegado.

Raul: Muy bien Miguel, estas hecho todo un semental.

Maria: Hermana, y tu eras la que ponías pegas a jugar a esto, pero no las has puesto a la hora de correrte eh?.

Miguel: bueno y ahora que? Como seguimos?

Maria: Pues yo propongo que sigamos jugando al mismo juego.

Ana: Como?. Nos vestimos y volvemos a empezar?.

Maria: No por Dios, Ya lo tengo todo planeado. Je je. Seguimos con las partidas igual que hasta ahora, lo único que cambia son las multas, es decir, el que pierda tendrá que cumplir un castigo que le impondrá el que gane.

Raul: Joder Maria con los jueguecitos que nos montas.

Maria: pero, a que os gusta?.

Ana: a ver, pero que tipo de castigos hay que poner?.

Maria: no se, lo que se os ocurra.

Miguel: lo que se nos ocurra puede ser muy fuerte. Convendría poner un limite.

Maria: el límite será vuestra propia conciencia. Ah y una cosa, en este caso el beneficiario nunca puede ser uno mismo, es decir el que pierda tendrá que hacer algo a alguien, y ese alguien no puede ser el ganador, tendrá que ser uno de los dos restantes. Es decir suponemos Miguel que tu pierdas, y yo gane, entonces yo te voy a ordenar que te comas el coño de tu mujer o te puedo poner que le chupes la polla a Raúl.

Miguel: No, esto no me gusta.

Maria: por eso os he dicho que el límite esta en nuestra conciencia, Obviamente Miguel, yo nunca te ordenaría eso.

Miguel: bueno, si es en estas condiciones, no se podemos probar.

Ana: venga, creo que puede ser positivo.

Nos pusimos de nuevo a barajar las cartas. Estábamos sentados en el suelo todos completamente desnudos, quizá un poco temerosos de lo que podía pasar. Teníamos que confiar los unos con los otros. Esta vez tuve más suerte y no fui el perdedor en esa primera tirada, la que perdió fue precisamente Ana. El ganador fue Raúl. Ahora estábamos esperando su veredicto. Mi mujer le miraba con cara de desesperación, como pidiéndole que no fuera muy cruel.

Raúl: No te preocupes Ana, hemos venido a pasarlo bien, y eso es lo que vamos a hacer. Tu castigo va a ser: durante 2 minutos tendrás que comerle la polla a Miguel.

Mi mujer se levanto de un salto. Era obvio que el castigo impuesto era de su agrado. Hizo que me tumbara sobre el sofá. Y ella se arrodillo en frente mía. Maria y Raúl se acomodaron para poder apreciar el espectáculo que les íbamos a brindar. Mi mujer me cogió la polla con una mano, se ensalivo bien la otra, y con esta empezó a subir y bajar la piel de mi pene. Con la otra mano me estaba masajeando los huevos. Luego se agacho, puso su culo al aire, y se introdujo mi polla en su boca. Empezó a subir y bajar con su labios sobre la piel de mi pene: desde mi posición, podía apreciar como el tronco de mi polla se hundía dentro de su boca, al mismo tiempo que apreciaba como sus tetas de movían al compas del movimiento que mi mujer hacia. En esta situación los dos minutos pasaron demasiado rápido.

Maria: Campana y se acabó. Venga, muy bien Ana. No sigas más.

Me incorporé como pude, las pierna me temblaban, que buen rato había pasado. En muchas ocasiones mi mujer me había comido la polla, pero no creo recordar ninguna tan buena como esta, supongo que por la situación del ser observados. Continuamos con la partida, y esta vez se cambiaron las tornas, la que perdió fue mi cuñada, y yo el que gane. Me hice de rogar un poco en la decisión.

Miguel: bien vamos a ver cuñadita, Que te parece si le haces una buena cubana a Raúl.

María: Estaba segura que me ibas a pedir eso, mira y no me he equivocado. No sé porque, pero sabía que si tenias la oportunidad, me tocaría hacer algo relacionado con mis tetas. No me disgusta para nada, es más, me las he puesto para algo, ¿no? Prepárate, porque ahora vas a ver para lo que valen.

Pues dicho y hecho. Raúl se sentó en el borde del sofá. Se tiro para atrás, dejando que su polla quedase completamente tiesa, mirando para arriba. Marie se arrodillo en frente suya, se abrió sus hermosas tetas para dejar cabida a la también hermosa polla de Raúl, una vez que esta se acomodo entre los dos pechos, María se los apretó por ambos lados. La polla de Raúl quedó totalmente sumergida, tan solo sobresalía su puntita por arriba. Madre mía que estampa. Mi polla daba pequeños saltos. Mi mujer se dio cuenta.

Ana: Miguel ¿Qué te pasa? Tu polla se está moviendo.

María: Tranquila Ana, es normal, esta súper excitado por lo que está viendo. Miguel ¿a que le gustaría a la tuya estar aquí en medio?

Miguel: Por Dios, no me pongáis más enfermo de lo que estoy. Esto es de infarto.

María empezó a mover sus pechos para arriba y para abajo. Podíamos apreciar como la polla de Raúl se enterraba dentro de estas dos montañas que tenía mi cuñada. María se las apretujaba con las manos en ambos lados para que la polla quedase aprisionada entre ellas y no se pudiera escapar.

Todo fue un deleite hasta que mi mujer dio la orden de parar.

Ana; ala venga, ya es suficiente, que mi marido ya no aguanta más.

Mi mujer tenía razón. Ella había puesto una de sus manos sobre mi polla, mientras estábamos viendo el espectáculo que nos estaban ofreciendo, mi mujer estaba dándome deleite a mi polla. Si aquello hubiera durado un tatito más, hubiera explotado de placer.

Continuamos con la partida, el ambiente se iba caldeando. Pero esta vez saque la carta más baja: un 1, ose que ya me tocaba, tan solo esperar que fuera un buen castigo. La que ganó fun mi cuñada. Ay madre, la que me esperaba. María nos miró a los tres, mientras estaba pensando el castigo que imponerme.

Maria: Miguel, ahora tengo el poder en mis manos, y me voy a poder vengar de lo de antes.

Quería ponerme nervioso. No sabía que pensar. Pasaron muchas cosas por mi pensamiento. Quería devolverme la jugada. Supuse que sería algo con mi mujer, pero también pensé en la posibilidad de la venganza con algo con Raúl. No, eso no podía ser.

Maria: venga Miguel, vamos a elevar un poco el nivel. Te ha tocado uno bueno, y vas a demostrarme de lo que eres capaza de hacer. Soy consciente de que va a ser un castigo duro, pero te lo mereces. Has sacado solo un "1". Bien: tu mujer se va a tumbar en el suelo con las piernas abiertas. Tu te arrodillas en frente de ella. Le estiras las piernas para arriba, y se las coges por sus tobillos. A fin de que ella quede espatarrada. Si te va mejor le pones una almohada debajo del culo, para que tu le puedas meter tu polla en su coño. Entonces empiezas a bombearla con tu aparato, hasta que estés a punto de correrte. Sacas la polla de su coño y dejas que tu leche caiga sobre su vientre. ¿Ha quedado claro?.

Miguel. Más que claro. Vaya como el castigo. Muy duro. Pero me encanta.

Asi que sin tardar un segundo no pudimos tal y como María nos había mandado. Empecé a bombear con mi polla el coño de mi mujer. Nuestras mirada se cruzaron, Mi mujer estaba disfrutando de lo lindo. Me estaba follando a mi mujer delante de su hermana y el novio de esta. Desde mi situación podía ver perfectamente la cara de María, se notaba que estaba disfrutando de ver lo que pasaba justo delante de sus narices. Mi mujer con su mirada me pedía más, me estaba ayudando a llegar a mi orgasmo con los movimientos de su cadera sobre mi polla. Este no tardo en llegar. Saque la polla del coño de mi mujer.

Miguel: Mira María, tal y como has ordenado.

Empecé a eyacular sobre el vientre de mi mujer. Los primeros chorros de semen llagaron hasta su cuello. La corrida fue abundante.

María: Muy bien cuñadito, muy bien, veo que lo has hecho tal y como te ha ordenado. Has sido un niño bueno. Y lo has hecho muy bien. Ahora sé que das la talla.

Raúl: a ver, Ana hace poco que se ha corrido, tu Miguel acabas de correrte ahora, así que lo que no nos hemos corrido somos Maria y yo. Os lo digo para que lo tengáis en cuenta.

Proseguimos con la siguiente tirada. Raúl saco un 6, yo saque un 7; uy por lo pelos. Maria saco un 10 Y por último mi mujer caso con 11. Ella tenia que decidir la suerte de Raúl. Pero en este caso estaba cantado. Le tocaría hacer algo con Maria.

Ana: Raúl, tengo en cuenta lo que has dicho antes, pero tu te tendrás que esperar a otro turno, ahora es el turno de mi hermana, así que serás tu el que la harás correr. Quiero verla correr con una comida de coño completa. Si quieres también puedes utilizar los dedos. Ale.

Maria se tumbo en el suelo junto enfrente de mi. Tenia su cara junto enfrente de donde estaba sentado yo. Se puso una almohada debajo del culo para que Raúl pudiera operar mejor dentro de su coño. Raúl se tumbo también en el suelo justo enfrente del coño de Maria. Raúl empezó tan solo con masaje manual, hasta que estuvo a punto, luego empezó con un gran repertorio de movimientos con su lengua por todo el coño de Maria. No quedo milímetro sin ser explorados por la lengua de Raúl. Maria estaba ya a punto, extendió una de sus manos hacia a mi. Yo se la cogí. Ella me apretó fuertemente la mía, y cerro los ojos. Era evidente, Su orgasmo de acercaba. Raúl tenia ahora dos dedos completamente insertados en su coño, y con la lengua estaba masajeando el clítoris. Maria empezó a convulsionarse. Apretó más fuerte mi mano. Abrió los ojos y me miro, se mordió el labio inferior. Se estaba corriendo. Luego me sonrió.

Descansamos un ratito, y aprovechamos para tomar unos tragos para luego proceder con la partida. Todos esperábamos todavía un poco más. En esta próxima partida el perdedor fui otra vez yo. Cosas de las cartas y la que gano fue mi cuñada de nuevo. Se me hizo un nudo en el cuello.

Maria: bien cuñadito, esta situación ya la habíamos vivido hace poco no?.

Miguel: ten compasión de mi, además ya te has vengado no?.

Maria: si, pero a ver estoy meditando. Mira la otra vez ya te ha tocado estar con tu mujer. Luego, a Raul le ha tocado quitarte los calzoncillos, con este espectáculo, Ana y yo nos hemos vuelto locas, además a esto le hace falta algo distinto no?. Vale, decidido.

Yo temblaba, mi corazón se disparó, y se me helo todo el cuerpo.

Maria: Durante dos minutos tendrás que hacerle una paja a Raúl.

Miguel: NO Maria , no seas cruel, no me puedes ordenar esto.

Maria: claro que si, ala venga, son tan solo 2 minutitos.

Ana: venga, que no hay para tanto, piensa que lo hace por nosotras.

Me daba mucho repelús, pero le eche un par de huevos, le dije a Raúl.

Miguel: Venga Raul, que no se diga, vamos hacer que disfruten del espectáculo.

Todos estábamos allí para pasarlo bien, y había que aprovechar la ocasión. Hice que Raúl se tumbara en el suelo. Se notaba que los dos estábamos muy nerviosos. Yo nunca había tocado una polla que no fuese la mía. Al principio fui con mucho temor, agarre muy suavemente el nabo de Raúl, casi no llegaba a tocarlo.

Maria: venga Miguel, con más brío, agárrasela bien.

Las chicas nos animaban, así que poco a poco estrechaba con más fuerza el pedazo de polla de Raúl, y empecé a cascársela. La sensación era muy extraña para mi. Miraba las caras, también desencajadas de las chicas, que supongo que no podían dar crédito a lo que veían. Fueron dos minutos bastante largos. De esta partida, las que salieron ganando fueron sin duda las chicas, estas no paraban de reírse.

En la próxima partida se tornaron las cosa en contra de la chicas, Pero ya sabe una de cal y otra de arena. La que perdió fue Maria, y Raúl el que gano.

Raúl: Chicas preparaos, porque ahora es vuestro turno, y vamos a ser nosotros el que disfrutemos del espectáculo. A ver amorcito, tendrás que hacerle dedillo a Ana. 2 minutitos.

Y así fue, Ahora los minutitos fueron más cortos para mi. Mi mujer se sentó en el sofá y tumbo su cuerpo para atrás. Observe que estaba nerviosa. Ahora no se reía tanto como hace un instante. Tenia las piernas dobladas, los pies apoyados sobre el borde del sofá, y las piernas cerradas. Maria tuvo que hacer bastante fuerza para poder separarle las piernas, pero al final quedo abierto ante ella el hermoso chichi de mi mujer. Maria empezó con delicadeza a palpárselo por encima con sus manos, muy suavemente. Mi mujer levanto la cabeza, quería observar como su hermana se lo hacia. Luego Maria aplico sobre el chocho de su hermana la misma técnica que lo le aplique sobre el suyo el sábado pasado. Con una mima mano estaba dándole placer a todo su coño. Tenia el dedo pulgar incrustado sobre el clítoris, y otros dos dedos totalmente dentro de su cueva. Ana se retorcía de placer. Maria se excedía de lo que Raúl les había propuesto, ya que Raúl tan solo había propuesto hacerle dedillo, pero esto era una paja en toda regla.

Ana: Venga Maria para ya, que ya no aguanto más. Además te has pasado.

Maria: pero lo has disfrutado no?.

Ana: mucho. Maria sabes como tocar el coño a una mujer.

Maria: esto lo sabemos todas, seguro que tu también me lo harías igual de bien.

Miguel: eso tendrías que comprobarlo.

Ana: déjate, no des malas ideas.

Continuamos con la partida. Estábamos todos impacientes de saber como seguiría el juego, ya que de cada vez se iba poniendo más interesante. Ninguno de los participantes deseábamos que aquello terminara. Pedíamos más. Cogimos cada uno sus correspondientes cartas. Mi mujer perdió. Y su hermana saco la más alta.

Maria: Bueno hermanita, ya va siendo hora de que te pongamos las cosas más fuertes. Tu ya te has corrido, que sepamos como mínimo una vez. Al Miguel le he ordenado yo que se corriera encima de ti. Luego tu le has ordenado a Raúl que me hiciera correr a ti. No podemos hacer esperar más a Raúl. Tendrás que ser tu la encargada de hacerle correr. Mira el sábado pasado hice correr a tu marido de una forma que me gusto mucho, por lo que me gustaría que tu le hicieras lo mismo a mi Raúl. Tienes que frotarte el coño con la polla de Raúl, hasta conseguir que se corra. Pero ten cuidado, no vale metérsela.

Ana se sentó junto en el borde del sofá, con sus piernas abiertas. Raúl se acomodo entre ellas, mi mujer cogió la polla de Raúl y empezó a restregársela por todo su coño. Se pasaba la punta por el clítoris, luego la bajaba hasta la entrada, parecía que la punta de la polla de Raúl se hundía dentro, pero tan solo la puntita. Raúl se dejaba hacer, no se movía. Ana luego empezó a mover enérgicamente su mano, sin dejar que la polla de Raúl perdiera el contacto con su coño. Raíl empezó el clásico movimiento de caderas, señal que le estaba llegando el momento.

Ana: Venga raúl, que esto te gusta, verdad. A que vas a ser bueno y te vas a pegar una buena corrida sobre mi coño. Vamos, venga, que estoy esperando tu lechita.

Raúl no tardó, y de su polla empezaron a salir grandes cantidades de leche, que mi mujer se encargo de esparcir por todo su coño. Mientras Raúl estaba eyaculando, Ana no dejaba de restregarse la polla de su coño. Ana también empezó a convulsionarse, señal de que ella también se quería correr. Ya si lo hizo. Tanto Maria como yo, nos dimos cuenta de que mi mujer también se corría, estaban los dos disfrutando de lo lindo. Los dos quedaron totalmente rendidos sobre el sofá.

Maria: Venga muchachos, que esto todavía no ha terminado. Todavía nos quedan un par de corridas más.

Tras recuperarse de las corridas de antes, nos dispusimos de nuevo a continuar con la partida. Se invirtieron los resultados de la de antes, asi mi mujer saco la carta más alta, y Maria la más baja, parecía que había un pequeño pique entre ambas hermanas.

Maria: Ana, ten cuidado con lo que dices.

Ana: espera, no vayas tan deprisa, porque tu no te has cortado un pelo conmigo. Pero ahora soy yo la que tiene la sartén por el mango. Veo que hoy todavía no has hecho nada con mi marido, tendré que pensar en algo no?. A ver ya se. Miguel, esto lo hago por ti, es un regalo que te quiero hacer. Disfruta mucho de lo que voy a hacer para que te hagan.

Maria. Ya me lo veo venir.

Ana. Miguel quiero que disfrutes con ello, y tu Maria que se lo hagas lo mejor que puedas. Quiero que le hagas una cubana a mi marido.

Maria: Sabia que también seria algo así. Venga Miguel. Prepárate a disfrutar.

Me tumbe en el sofá. Mi polla ya estaba esperando los pechos de mi cuñada. Me abrí de piernas. Maria se acomodo entre ellas. Se coloco mi polla entre sus tetas. Sentí un placer intenso tan solo de ver como mi polla se acomodaba entre ese par de pechos. Desapareció por completo, tan solo la punta se asomaba.

Maria: preparado.

Miguel: cuando quieras.

Maria empezó a mover sus tetas para arriba y para abajo. Yo no daba crédito a lo que me estaba pasando. Mi cuñada me estaba haciendo una paja con sus tetas. Se las apretaba por ambos lados para aprisionar mejor a mi polla. Yo podía ver perfectamente como mi polla se hundía entre aquellas dos montañas, aparecía y luego se volvía a esconder.

Ana: Que tal Miguel?.

Miguel: Gracias amor mío esto es lo más. Te debo una.

Ana: pues ala venga. Ya estamos terminado, porque el tiempo ya se ha terminado

Todos estábamos ya encantados con el juego, estábamos todos totalmente salidos, estábamos muy felices y contentos, tan solo queríamos pasarlo bien. Así que decidimos continuar.

Cogimos de nuevo las cartas. Esta vez fue Raúl al que le toco perder. A mi me toco ganar. Pero esta vez decidí calmar un poco el juego.

Miguel: A ver, que podrías hacer Raúl?. Bien ya se, quiero que te folles a Maria al estilo perro. Queremos veros follar como desesperados, Tienes que poner todo de tu parte, Tiempo del juego hasta que os hayáis corrido los dos. Primero tendrás que conseguir que Maria se corra, para luego tu correrte. Queremos ver el culo de Maria lleno con tu leche.

Todos encantados. Mi mujer y yo no acomodamos para presenciar tal escena. Maria se puso a cuatro patas. Levanto su culo para facilitar la maniobra a Raúl. Podíamos ver perfectamente el coño de Maria totalmente abierto, esperando la llagada de la hermosa polla de Raúl. La estampa que tenía delante era preciosa. Raúl se posiciono justo detrás de Maria, cogió su polla y la dirigió hasta la entrada del coño de Maria. Empezó tan solo introduciéndole la puntita, luego poco a poco pudimos observar como el resto se iba escondiendo dentro del coño de Maria. Una ves estuvo totalmente dentro, empezó un lento movimiento de mete saca. Por las caras de ambos participante, sabíamos que estaban disfrutando. Raúl dirigió ambas manos sobre los pechos de Maria. Los cogió enérgicamente y los estrujo, mientras no dejaba de follarle. Maria empezó a correrse, estaba gritando de placer, justo después, Raúl saco con rapidez la polla y empezó a eyacular sobre el culo Maria, llenándole la raja de espesa leche. Esta le resbalaba por la hendidura de su coño y caía al suelo.

Miguel: Joder vaya corrida. Hacia poco que ya lo habías hecho, ya ahora vas y te corres otra vez y de esta manera.

Maria: es que mi Raul esta hecho todo un semental. Ya os lo había dicho, que esta semana en una ocasión se corrió hasta tres veces, y por supuesto hoy no va a ser menos. ¿a que no?.

Raul: claro que no, además, creo que incluso que hoy podría con cuatro.

Ana: ala, y tu Miguel no podrías tomar ejemplo.

Miguel: estoy esperando a que vosotros me lo pidáis. Yo daré todo de mi. Creo que ahora mismo me podría correr otra vez.

Pues la suerte se hecho de mi lado. En la siguiente partida la que perdió fue mi mujer, y el que gano fue Raúl. Este aprovecho la ocasión.

Raül: Bien Miguel, ahora va a ser tu turno. Ana, tu serás la encargada de hacérselo tan bien, que quiero que se corra, y que le salga mucha leche. Miguel, tu te sientas en el suelo. Ana tu te arrodillas sobre el y te insertas su polla. Lo tendrás que cabalgar hasta que este a punto. Te sales y se la cascas hasta que lo dejes seco.

Maria: Uy que espectáculo. Mi hermana cabalgando. Esto va a ser muy bueno.

Me tumbe por completo en el suelo y me deje llevar. Mi mujer se arrodillo ante mi, cogió mi aparato lo apunto hasta su coño, y se dejo caer cobre el. Mi polla quedo completamente insertada en su coño. Apoyo sus manos sobre mi pecho y empezó a montarme, Subía y bajaba sobre mi polla, pronto se acervaba el momento. Maria estaba arrodillada junto a mi.

Maria: Que Miguel, ya te falta poquito.

Miguel: Uy si , que gustito.

Maria me cogió de la mano y me la volvió a apretar, parecía como si me quisiera ayudar en la tarea de correrme. Cuando estuvo a punto, se lo hice saber a mi mujer, esta se saco la polla del coño y se arrodillo sobre mis piernas, cogió mi polla con ambas manos y empezó a cascármela. Apreté fuertemente la mano a Maria. Me estaba corriendo. Un poderoso chorro de leche salió disparado, no se donde llego a parar, pero todavía tenia más, mi mujer sequia pajeandome, salieron bastantes chorros más de semen de mi polla, pero con menos fuerza, todos cayeron sobre mi abdomen. Maria me cogió mi manos con las dos suyas.

Maria: muy bien Miguel, tu también eres todo un semental. Mira, esta ha sido tu segunda corrida, y creo que ha sido mejor que la primera.

Quedamos después, todos sentados, descansando de todos estas últimas corridas, estábamos pero todos muy felices, en nuestras caras se reflejaba una felicidad inmensa. La cosa llegaba a su fin.

Maria ; bueno que? Que hacemos? Dos partidillas más?.

Ana: bueno dos o tres, depende de lo que salga. Pero dejad que antes me vaya al baño.

Raúl: Yo también tengo que ir.

Los dos se fuero al baño, Y quedamos mi cuñada y yo charlando.

Maria: que Miguel. ¿te lo pasas bien?.

Miguel: yo de maravilla y tu?.

Maria: yo también, muy bien, lo único que noto es que hoy no tengo ocasiones de tener algo contigo. Es que todavía recuerdo el buen rato que me hiciste pasar el sábado pasado. Quizás es lo único que echo en falta. Peo por todo lo demás, me los estoy pasando de rechupete. Me encanta veros hacer el amor a ti y a tu mujer.

Miguel: Yo también hecho en falta tener algo más contigo, pero que se le va hacer, son las cosas de las cartas.

Luego llegaron mi mujer y Raúl y nos dispusimos a tirar de nuevo. De nuevo me toco perder a mi. Y la que gano fue mi mujer. Bueno, a ver si había suerte y me mandaba algo con mi cuñada.

Ana: a ver vosotros dos. (lo decía por mi y Maria) He oído vuestra conversación. Voy a ser buena y voy a poner remedio a lo que habéis estado discutiendo. Raúl, resulta que estos dos se quejan de que no han tenido muchas "cosas" juntos, que hoy no han podido disfrutar entre ellos dos. ¿qué te parece?.

Raúl; en parte creo que tienen un poco de razón. Creo que deberías castigar a tu marido para que le pudiera hacer algo a mi Maria.

Ana: si a ti te parece bien, entonces mira. Miguel te voy a hacer otro gran regalo. Asi que disfrútalo. Maria te tumbas en el borde del sofá para Miguel te la pueda meter un ratito, Eh que tan solo ve a ser un ratito muy corto. Miguel, cuando te diga que la saques, enseguida la sacas. Vale?.

Miguel: Vale, Se buena.

Ella sabia porque lo decía, para que nos dejase disfrutar, Yo no me podía creer que lo que iba a pasar, pasase de verdad. Esto superaba los limites de mis fantasías. Maria se predispuso enseguida, creo que también ella lo estaba deseando. Se tumbo en el sofá, y se me abrió de piernas, dejándome ver todo el esplendor de su coño. Notaba su humedad. Me acomode de rodillas entre sus piernas, ella me miraba. Mi mujer estaba pendiente de todo lo que sucedía. Incluso par poder observarlo mejor se sentó al lado de su hermana. No quería perder detalle. Maria casi no se percato de ello, Ella estaba ensimismada en lo que iba a suceder. Maria me miro a los ojos, me dio su aprobación. Yo acerque la punta de mi polla a su coño. Esta vez fui yo el que restregó mi polla sobre su coño. Con la punta aprisione su clítoris, luego la baje hasta la entrada. Maria Tenia el coño totalmente mojado, así que podíamos decir que casi más que metérsela, mi polla se resbalo dentro de su coño. La sensación fue tremenda. No encuentro palabras para poder definirla. Me hubiera gustado poder detener el tiempo para poder quedarme con ello. Supongo que mi cuñada también experimentó algo igual, su cara lo decía todo. Me miraba fijamente, yo también la miraba fijamente. Luego dirigí mi mirada hacia mi polla. Quería ver como se hundía dentro del coño de Maria. Ella también dirigió su mirada hacia su coño, quería mirar como literalmente, su coño se comía mi polla. Luego empecé un suave movimiento quería terminar de saborear el momento antes de que se nos agotara el tiempo. Se lo hice muy suave, sobretodo con mucha dulzura, quería que ella también disfrutase del momento.

Ana: Venga Miguel. Sácala YA.

Se la saque muy lentamente. Yo no quería hacerlo, pero sabia que tenia que hacerlo. Lo hice poco a poco. Fue corto, pero muy intenso.

Raúl: Que Maria, Cuéntame.

Maria: Ha sido muy bueno, mucho más bueno de lo que me pensaba. Gracias Raúl.

Ana: Y tu Miguel que dices.

Miguel: ha sido sencillamente espectacular, nunca pensé que podía ser tan bueno. Y tu que?

Ana había estado todo el tiempo al lado de su hermana. No perdió detalle de lo sucedido, es más creo que incluso llego a disfrutar del momento. Yo la veía feliz.

Ana: yo muy bien, he disfrutado mucho de veros disfrutar a vosotros.

Miguel: a ver, dejadme proponer algo. Yo creo que ahora debería ser el turno el que Raúl también pueda probar el coño de mujer.

Maria: o mejor dicho que sea Ana la que pueda probar la polla de mi Raúl. A mi me parece estupenda esta propuesta Miguel. Tu y yo nos llegaremos a entender.

No tardaron en coger posiciones. Mi mujer ocupo el puesto de Maria. Se puso en posición de recibir la polla de Raúl. Este se acomodo entre sus piernas. Maria se quedo sentada al lado de su hermana. Se cogían de las manos. Ana dio la orden a Raúl para que procediera. Raúl también se lo supo hacer de maravilla. Empezó restregándosela por todo el coño. Para luego poco a poco insertársela. Por mi cuerpo recorría una sensación muy extraña. Estaba observando como mi mujer era follada por otra polla que no era la mía. Veía como la polla de Raúl se abría paso , hasta que se la tuvo del todo dentro. Creo que mi mujer se corrió del gusto que le estaba dando. Una polla más grande y gruesa que la mía la estaba penetrando. Maria apretaba una de las manos de su hermana, mientras esta se estaba corriendo. Mi polla empezó a empinarse de nuevo, estaba disfrutando de ver como mi mujer se corría con la polla de raul totalmente metida dentro de su coño. Luego empezó un suave movimiento de caderas de raul, esto hizo que mi mujer terminase de explotar.

Maria: Vaya hermanita, cuantas corrida te has pegado hoy. Ala venga Raúl, ya la estas sacando.

Raúl saco lentamente su instrumento del interior del chocho de mi mujer. Luego nos sentamos todos en el sofá. La única que se había corrido había sido mi mujer. Creo que los demás no queríamos todavía dar por terminada la sesión.

Maria: convendría ir pensando en terminar la noche. Convendría hacer algo especial. Se te ocurre algo especial cuñado.

Miguel: a ver yo había pensado en un orgasmo simultaneo de los cuatro.

Maria: vale, esto suena muy bien, Vale vosotros nos follais, hasta que nos corramos los cuatro. Ana. ¿crees que podrás hacerlo de nuevo?.

Ana: creo que me costara un poco, tendréis que ayudarme un poco.

Maria: venga empezamos, nosotras nos ponemos a cuatro patas y vosotros, cada uno a su pareja, que se la meta por detrás.

Las chicas se pusieron de rodillas con el pecho encima del sofá. Nosotros nos pusimos detrás y les insertamos nuestras pollas en sus coños. Empezamos a bombearlas poco a poco, para ir intensificando el movimiento. Ellas se se estaban mirando mutuamente, yo me estaba fijando como la polla de Raúl entraba y salía sin dificultad de dentro del chocho de mi cuñada. Maria extendió una de sus manos hasta llegar a posarse sobre una de las nalgas de mi mujer, le dio un pequeño cachete y la apretujo. Luego yo le puse una mano encima, mientras seguía con mi polla trajinándome le coño de Ana. Luego propusimos a las chicas que se tumbasen en el sofá, se abrieron de piernas, nos acomodamos entre ellas.

Maria: Esperad, todavía no. Raúl cámbiate de sitio con Miguel.

Tanto yo como Raúl nos miramos con cara de asombro.

Ana: venga Miguel, ya has oído, cambiaros el sitio.

La propuesta no nos parecía nada mal. Y así lo hicimos. Volví a acomodarme entre las piernas de mi cuñada, y Raúl hizo lo mismo entre las de mi mujer. Cogí mi polla y la puse nuevamente en la entrada del coño de Maria. Había estado hace poco allí. Sin darme casi cuenta la tenia totalmente hundida dentro. Mire hacia Raúl y este ya volvía a tener su instrumento enterrado en el coño de mi mujer. Ambos empezamos a bombearlas. Ellas se ayudaban dándose placer acariciándose sus propios clítoris. Luego cambiaban y se los frotaban mutuamente. Note como Maria empezaba a arquear su espalda, empezaba a correrse. Quite la mano de mi mujer del coño de Maria para que fuese yo quien se lo acariciase. Maria se pego una corrida brutal. Note como su coño se calentó todavía más, estaba totalmente mojado, y pude apreciar como eyaculaba. Al ver esto yo tampoco pude más. Ella se dio cuenta. Hizo que sacase la polla de su coño, y me la empezó a acariciar, basto muy poco, ya que enseguida empezó a salir otra gran cantidad de semen que cayo sobre sus pechos. Mientras al lado todavía Raúl seguía dándole caña a mi mujer: también ya les faltaba poco. Maria se incorporo, y empezó a masajearle los pechos a mi mujer con una mano, mientras que con la otra empezó a masajearle con contundencia el clítoris, esto hizo que mi mujer empezase a correrse brutalmente, mientras tenia la polla de Raúl que entraba y salía de su coño. Ahora tan solo faltaba Raul. Este no tardo nada. Saco su polla y fue Maria quien la tomo con una mano para pajearle y dejase que la leche inundase el ombligo de mi mujer.

Quedamos todos exhaustos de tanto placer. Nos tumbamos los cuatro en el sofá, sin decir nada. Acerque mi cara a la de mi mujer para empezar a besarla. Quería darle las gracias por todo lo sucedido. Ella también me beso, y dijo " te quiero mucho, muchas gracias a ti también".
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