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Examen oral
Author: 
Anonymous
Sexo oral
20-May-2019
207
Examen oral
Y antes de que yo pueda decir nada, está arrodillada frente a mí, tomando mi polla con una de sus manos y lamiendo el glande con la lengua. Cierro irremediablemente los ojos y me dejo llevar.


EXAMEN ORAL.

Me encanta ver a Alicia con su uniforme color azul y blanco. Esa faldita que apenas le llega a la rodilla y muestra su muslo medio desnudo, ese polo blanco que le marca sus preciosos pechos redondos y en su justa medida. Está hermosa con su pelo recogido y me encanta verla pasear por el pasillo en dirección al aula. Está nerviosa, hoy tenemos examen oral, ella y yo solos, en la clase. Sé que está allí, esperándome, así que cojo mis libros y me dirijo hacía el aula. Mientras camino por el pasillo, voy observando al pasar por delante de cada una de las aulas, me aseguro que ya no quede nadie. Me encanta la soledad de un colegio vacío, y me encanta estar a solas con ella, aquí.

Llego al aula. Ella está sentada en el primer pupitre, como le he pedido. La observo desde la puerta. Está preciosa, me fijo irremediablemente en sus sugerentes e hinchados pechos y sin dejar de mirarlos entro en la clase y cierro la puerta.

Buenas tardes, Alicia. – La saludo.

Buenas tardes, José.

Me acerco a mi mesa sin dejar de mirarla, ella también me mira. Sus ojos se detienen irremediablemente sobre mi sexo y eso me excita. Me siento frente a mi mesa y la observo.

Alicia cruza las piernas y puedo ver que bajo esa corta faldita, no lleva bragas. Mi sexo se pone en pie de guerra. Pongo la vista sobre mi carpeta e intento abrirla, estoy nervioso y excitado y ella lo sabe, por eso descruza las piernas, las entreabre y se adelanta un poco sobre su asiento. Trago saliva. ¡Hay que ver la niña, como sabe provocar!.

Saco los apuntes de mi carpeta y los leo. Alzo la vista hacía ella dispuesto a hacerle una pregunta, pero la visión de su escote asomando por la abertura de la camisa, hace que empiece a sentir un sudor frío en mi cuerpo. La deseo cada vez más y ella lo sabe, por eso cada vez me provoca más. Intento hacer la pregunta:

A ver Alicia, dime, ¿cómo es el sexo masculino?

Alicia me observa y pasa su lengua por sus labios de forma sugestiva antes de responderme:

Verá, el sexo masculino consta de varias partes... – Empieza a explicarme con esa voz pausada y sugerente que posee.

Mi sexo está más crecido que nunca; no puedo evitar imaginar la boca de esa muñequita sobre él. Esa boca que continua hablándome:

Una de ellas es el glande, que es esa especie de cabeza que posee al final...

Me levanto de la silla y me dirijo hacía ella, no puedo resistirme más, necesito tenerla cerca.

....de color rojizo y donde se halla el agujero de la uretra. – Alicia hace una pausa. Su cara queda a la altura de mi sexo y sus ojos se clavan en él, lo que hace que yo aún me excite más.

Muy bien, Alicia. Sigue.

Pero en lugar de seguir hablando, me mira y acerca sus manos a mi bragueta. Desliza la cremallera hacía abajo, mete su mano dentro y saca mi erecto miembro. No me lo puedo creer, estoy más excitado de lo que nunca he estado, mi sueño se está haciendo realidad, y la dulce Alicia va a hacerme......

Ve, esto es el glande. – Me indica tocando la punta de mi verga, que salta al sentir el contacto.

Sí, pero... - Trató de protestar, pero ella se mantiene firme y acerca su boca a mi pene.

Es una zona bastante sensible para el hombre. – Dice.

Y antes de que yo pueda decir nada, está arrodillada frente a mí, tomando mi polla con una de sus manos y lamiendo el glande con la lengua. Cierro irremediablemente los ojos y me dejo llevar. Alicia lame el glande trazando círculos alrededor de él, se lo introduce en la boca y lo saborea, lo chupa. Siento la húmeda boca disfrutando del manjar que mi verga le ofrece. Le deshago ha cola en la que lleva sujeta su pelo y dejo que este caiga sobre sus hombros. La observo y ella me observa. Veo que la mano que tenía libre la introduce bajo su falda y empieza a masajearse el sexo. Está tan excitada como yo, lo sé. Lo veo en sus ojos. La dulce criatura, lame el tronco de mi verga y desciende por ella hasta la base. ¡Qué maestría tiene! Es toda un experta en esto de los exámenes orales. Mi verga está cada vez más dura, su boca besa uno de mis testículos y luego el otro, los chupetea, los lame, se los introduce en la boca alternativamente. Enredo mis manos en su pelo y empujo su cabeza hacía mi sexo. Quiero que lo lama, lo chupe, y haga que me corra en esa dulce boquita de niña que tanto me gusta.

Alicia asciende ahora lamiendo el tronco de mi polla y vuelve a introducirse el glande, lo chupa, lo masajea con sus dientes, siento como estos suben y bajan por el tronco rozándolo suavemente.

La observo de nuevo, y veo que la mano que tenía entre las piernas está ahora masajeándo mis pelotas. Esta niña sabe como excitar a un hombre, entre su boca húmeda y su suave mano, mi sexo está a mil y yo en el cielo, gozando de la mejor mamada de mi vida. Sus lindos ojitos me observan, vigilan todos y cada uno de los gestos de mi boca, de mi cuerpo, para comprobar que lo está haciendo bien. ¡Y ya lo creo que lo está haciendo bien! Si sigue mamando mi verga de esa manera y con esa vehemencia, moviendo, como lo está haciendo ahora, la boca de ese modo, haciendo que mi pene entre y salga de ella, a esta velocidad, creo que me voy a correr irremediablemente.

Sí, efectivamente, siento como el orgasmo empieza a nacer en mi sexo, como el semen y la sangre se concentran en mi miembro viril. Y como mi cuerpo empieza estremecerse y el líquido blanquecino sale por fin, inundando su boca. La observo y veo como traga, sin dejar de mamar mi verga. Es una experta, os lo aseguro. Me vacío por completo en esa caliente y linda boquita. Cuando termino, ella termina de limpiar mi pene, lamiéndolo cuidadosamente, sin dejar un solo resto en él. Se pone en pie, me observa y me pregunta:

¿Cómo lo he hecho, profesor?

Perfecto. Anda, vámonos a casa, cariño. Por hoy hemos terminado "tu examen oral". ¿Sabes que estás preciosa vestida de colegiala?

¿De verdad? ¿Me ves más atractiva así o de severa profesora?

Tus alumnos quizás te prefieran como severa profesora, pero yo te prefiero así, cariño.

Recogemos nuestras cosas, y abandonamos el aula. La fantasía que ambos teníamos por fin se ha hecho realidad.
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